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La gran lección vital
La pregunta que formuló Juan Carlos Cubeiro ante la chimenea de la Txopeventa ayer domingo mientras realizábamos la ultima sesión formativa con los alumnos del MPA parecía fácil: ¿Cuál ha sido la gran lección vital del MPA? (MBA basado en las Personas)
Durante unos segundos, y mientras el fabuloso sabor del desayuno que tan exquisitamente habíamos compartido y degustado, pasaron por mi cabeza todos y cada uno de los momentos relacionados con dicho máster, pero ninguno lo podría considerar la gran lección vital.
No podría considerar así al primer momento en el que conocí por un ofrecimiento de Juan Carlos el participar en el proyecto durante la presentación de mi libro Dirige de cine. Ni cuando la genial Marta Romo retomó el proceso unos meses después y lo llevó a la práctica con la ayuda de Oscar del Moral y Rosa Heredero de la escuela de negocios CEU. Acciones, que si bien me han reflejado una generosidad encomiable y un sentimiento de agradecimiento por la confianza depositada en mí, no eran lo suficientemente globales como para considerarlos como la gran lección.
Tampoco podía considerar así a los increíbles momentos que pasé mientras semanas después y tras haber disfrutado de la preparación exclusiva del temario, encontré un grupo maravilloso de alumnos que participaron con ilusión, valentía y coraje para conseguir desarrollarse profesional y personalmente. Mi mayor agradecimiento es para ellos por su paciencia, atención y proactividad. Elementos que en la presentación que el sábado por la noche realizaron individualmente, exponiendo sus planes de acción en estrategia personal, quedó plasmado que sin duda había merecido la pena y habían aprovechado su contenido a la totalidad. Sois geniales.

Repasaba en esos segundos y me daba cuenta que tampoco podía considerar como la gran lección, la muestra de compromiso, ilusión y optimismo que mostraron el alumnado, el profesorado y los responsables del CEU, así como la sorprendente Zoe, cuando tras 13 horas de trayecto en autobús para llegar a Urdaibai, y tras superar unos monumentales atascos y bloqueos en la carretera por culpa de la nieve, no se perdían ni las sonrisas, ni las ganas por desarrollar un plan de trabajo que todos y todas estábamos esperando con gran expectación.

El viaje dio para mucho y me ofreció muchos momentos maravillosos que sin duda podrían resumir o incluir la gran lección que yo buscaba. El maravilloso paseo por el bosque de Oma es buen ejemplo de ello. Agustín de Ibarrola, el artista de las tres maderas, comenzó a pintar en 1983 sobre los troncos de más de 500 pinos de Monterrey en el bosque de Oma y que sin duda generan en el visitante una riqueza de sensaciones y emociones que sirven como catalizador de conversaciones poderosas llenas de tolerancia, respeto e ingenio como la que pude mantener con Nekane Rodriguez. Ese fue sin duda uno de los grandes momentos del viaje rodeados de un escenario único.



Un exquisito juego de luces, colores y perspectivas, que provocan una gran escenario emocional. Como escenario emocional provocaban los animales que pudimos ver unos minutos después en el Centro de Recuperación de Especies de Basondo, de la Fundación Xavier Maiztegi, también en Kortezubi. En dicho centro, la naturaleza cobraba su mayor esplendor con unas explicaciones sencillas y cargadas de información necesaria por parte de Itziar. Una lección de amabilidad y servicio cuando decidieron abrirnos el centro para una visita exclusiva (ya que están mejorando aun más sus instalaciones), pero no la gran lección.


Apenas quedaban unos segundos y los compañeros comenzaron a exponer sus lecciones vitales. Yo atendía concentrado mientras dejaba a un lado las imágenes mentales que la fantástica playa de Laga había grabado apenas un día antes. La tranquilidad del entorno y la energía de las olas golpeando con las rocas provocaban un maravilloso contraste que rememoraba las grandes enseñanzas de la diversidad y las sinergias… Palabras y términos muy poderosos para una gran lección, pero como anteriormente me había pasado, tampoco eso me ofrecía la gran lección global del MPA.


Sin embargo llegaba mi momento de exposición y aun no tenía claro de lo que iba a hablar o exponer como mi gran lección vital. Así que cerré los ojos un segundo y recordé mi clase de la noche anterior en la que tras unas excelentes presentaciones de todas las personas que habían formado el grupo, resumí que las claves del marketing personal como pieza clave de la estrategia personal eran:
1. Seguridad en si mismos: Ya que no debían temer al expresar algo que era cierto y que les pertenecía.
2. Tranquilidad y serenidad: Puesto que somos dueños de nuestros tiempos y debemos ser nosotros quienes fijemos nuestros objetivos y nuestros planes de acción en relación a nuestros momentos vitales.
3. Optimismo: Ya que todo el mundo prefiere seguir una sonrisa.
4. Ilusión: Debido a que es necesario generar una comunicación y un mensaje que deje buenas sensaciones y “ganas de más” en quienes nos escuchan.
5. Adaptabilidad: Utilizando los recursos disponibles desde la empatía para sacar el mejor provecho de cualquier situación y estando siempre preparado para desarrollar un plan B.

Y fue en ese momento, recordando todo lo anterior y unas maravillosas palabras de Victor Carbayo en las que animaba a disfrutar de los colores que la luz del amanecer dotaba de mayor viveza, cuando escogí mi gran lección vital del MPA.
“Para disfrutar de la grandeza de un arcoiris en su totalidad, debemos estar preparados para disfrutar de cada uno de sus colores. Dejar atrás las ideas preconcebidas y dejarse llevar por las emociones y sensaciones que cada uno de los colores nos ofrecen. Así, dejaremos de pensar en el rojo como un color agresivo, para poder contemplar la energía que tan cálido color proyecta. Cada una de las situaciones, cada uno de los vosotros y vosotras sois un maravilloso color, lleno de matices y enseñanzas, de emociones y de energía. Me encanta disfrutar de cada uno de vuestros colores, pero sin duda lo más maravilloso es poder contemplar el gran arcoiris que habéis generado juntos. Gracias a todos y todas por dejarme disfrutarlo”
Esa ha sido mi gran lección vital. Gracias Juan Carlos por ayudar a desarrollarse así a cada individuo.
Tras la maravillosa sesión conjunta de Cubeiro y de Miguel Ángel Pesquera, y mientras volvíamos para casa, hicimos una parada en mundaka que afloró en mí la necesidad de escribir próximamente una entrada sobre el surf y la estrategia personal y es que sin duda, la sensación de fluidez que se vive en un paraje tan mágico es la mayor de las musas que una persona puede encontrar.


Feliz semana
Pd. No puedo dejar pasar la oportunidad de hablar de la maravillosa luna que nos acompañó durante la noche del sábado hasta la mañana del domingo incluida. Una bola resplandeciente y mágica iluminaba cada rincón de la que durante dos días se convirtió en nuestra casa, como si los seres del imaginario vasco (y la bruja Maytetxu) hubiesen decidido devolver con dicho fulgor, la luminosidad que sin duda, cada una de las personas de esta expedición ha ofrecido generosamente. Pau, María, María del Mar, Manuel, Víctor, Javier, Montse, Cristina, Malena, Miluca, Nekane, Miguel Ángel, Oscar, Rosa, Zoe y Juan Carlos, todos y todas sois parte de esa increíble luz. Sois la respuesta a esa increíble luna.
16 comments 12 Enero 2009

