Archive for 21/01/09
Rara avis
Ayer estuve en una zona empresarial del centro de Madrid y teniendo en cuenta que llegaba con cuarenta minutos de adelanto a mi cita, decidí sentarme en un banco a observar durante un rato las personas que por allí pululaban. Una experiencia sencilla, pero que me permitió comprender la extremada dificultad con la que la mayoría de los responsables de RRHH o de contratación de servicios se enfrentan a la hora de tomar sus decisiones. Todos y todas parecemos iguales.
Sé que es más fácil seguir la corriente, incluso que es más gratificante el apoyo de los demás, las frases “siempre se ha hecho así” o seguir los cánones que alguien marca. El poder de tomar otro camino sin duda nos deparará descubrir rincones poco iluminados, pero te garantizo que las vistas merecerán la pena.
Si tú vas a un supermercado, te llama más la atención el paquete con una marca sólida o un packaje muy atractivo, antes que el producto de marca blanca, que si lo escoges será una mera cuestión económica. Estás dispuesto o dispuesta a renunciar al sabor o a la calidad a cambio de un precio reducido. Ese tipo de clientela nunca tomará en serio tu profesionalidad si no que siempre pondrá en balanza calidad-precio. Es decri, nunca te considerarán como una de las mejores elecciones si no simplemente como la más conveniente económicamente.
Pero si además de luchar contra la tiranía del talonario, eres uno más de esos dentífricos que quitan el mal aliento, uno más de esos detergentes que eliminan todas las manchas o una más de esas cervezas “posiblemente las mejores del mundo” vuelves a situarte en una posición igualitaria y poco productiva. Ya que lo único que has hecho es dedicar tu diferenciación al envase del producto, como el resto de las marcas.
Debes buscar la diferencia real y no sólo la diferencia en el envoltorio.
De ese modo, serás un dentífrico que quite el mal aliento, pero que además blanquee los dientes. O el producto de limpieza que sustituye a una gran variedad por un único compuesto apto para eliminar todas las manchas, en todas las superficies. Es decir, dentro de los productos de marca, te conviertes en uno que ofrezca algo único, algo realmente distinto.
Has conseguido diferenciarte así de los productos blancos y del resto de las marcas de la competencia generando un servicio único y exclusivo para tus clientes.
Esta decisión llevará a muchos a criticarte o incluso a presagiarte un mal futuro, pero créeme, si comienzan a prestarte atención para lo anterior, es que vas por buen camino. No intentes parecerte a la mayoría o pasar desapercibido, si realmente quieres ser opción preferente, debes salir a la luz y demostrar que el valor está en ti y no en el color de tu corbata. En tus servicios y no en tu envoltorio.
En este cortometraje de los siempre grandiosos PIXAR, puedes ver la diferencia entre los pájaros por su tamaño o color de plumas, pero fíjate realmente en lo que más diferencia a unos pájaros y al otro. El elemento diferenciador máximo es la actitud alegre, positiva e independiente.
Para muchos soy una rara avis, porque vuelo de una manera diferente al resto. Porque no me refugio cuando llueve, porque no busco la complacencia o el conformismo en las cosas que hago, digo o promulgo. Y seguramente tengan razón.
Me encanta tener unas plumas diferentes, pero lo que más me gusta sin duda es que la canción que entono suene distinto.
Al llegar a mi reunión, decidí centrarme en dicho canto, recordando la idea reforzada de que todos y todas parecemos iguales a los ojos de alguien que nos mira desde un banco. Si queremos destacar, debemos tomárnoslo en serio y no basarlo sólo en el color de nuestras plumas, en el envase de nuestro producto o en los colores con los que vestimos.
Para convertirse realmente en una rara avis debemos ofrecer un sabor nuevo, un producto original o un servicio único.
7 comments 21 Enero 2009

