Archive for 26/01/09
La mediocridad del gris
El viernes pude disfrutar de una sesión de cine con algunos compañeros de la Universidad y una de las experiencias más sobrecogedoras de los últimos meses. La película que vimos fue Revolutionary Road y si tienes intención de verla, te invito a que sigas leyendo tras haberla visto, pues podría en el siguiente texto desvelar parte de la trama.

La película nos habla de los sueños, de la ilusión, de cómo podemos sentirnos vivos… pero también de cómo morir en vida por dejarnos vencer por el gris. Si no entiendes los matices de una mirada y el lenguaje contenido cuando sientes que el pecho te comprime los pulmones y el hilo de aire que tímidamente lucha por darte vida es el fondo la batalla interna por seguir viviendo el color, seguramente no entenderás el tiempo, ni el ritmo de esta increíble demostración de Sam Mendes.
Una gran historia en la que nos demuestra la peligrosidad de convivir con una persona vencida por el gris. Un maravilloso relato que se torna en un mensaje duro y agónico contra la mediocridad y la renuncia a los deseos y sueños. Un potente ariete capaz de remover el interior de toda aquella persona que alguna vez ha sentido que su vida se le está escurriendo entre los dedos mientras ve como todos aquellos sueños y esperanzas que un día se prometió, han dado paso a la comodidad y al conformismo, a la tristeza y a la desesperación.
Engañado, vencido y autocomplaciente, un fantástico Di Caprio nos demuestra que hace años dejó atrás el rol de promesa y consigue crear un personaje tan real como cualquiera de nosotros. Un personaje fascinantemente humano que sientes incluso rabia por poder llegar a parecerte a él. Alguien que vive una mentira culpando a quien le rodea de no haberle dejado volar. Una persona que ha perdido la batalla con el gris y lo peor de todo es que cree que el gris es la única salida a tener en cuenta.
Luchadora y generosamente sensible, una merecida recién galardonada Winslet, nos regala una genial interpretación capaz de emocionar a cualquier persona capaz de comprender el lenguaje de las emociones. Un ser que demuestra estar vivo y que sigue luchando por combatir la rutina de la desesperanza y se resiste a bajar los brazos ante el conformismo y la falsa creencia de que ya nada se puede hacer por realizar un giro a su lamentable situación.
“Valor es lo que hay que tener para vivir como uno quiere” responde la protagonista cuando alguien le recrimina sus intenciones de perseguir su sueño, de buscar la felicidad. De vencer al gris.
Sin embargo, el mayor peligro del ser gris, es que será capaz de hacer todo lo posible para autosabotearse. Al no querer enfrentarse a la posibilidad real de encontrarse con la felicidad de bruces y no poder o no saber disfrutarla. Capaz será de la manipulación, del maltrato e incluso de la utilización de recursos que consideraríamos descorazonadores para no enfrentarse a la realidad: Si no ha conseguido sus sueños simplemente es porque no ha luchado lo suficiente por ellos y no porque las personas o acontecimientos que le rodean lo hayan impedido. Incapaz de reconocerse mediocre. Incapaz de reconocerse gris.
¿Pero qué pasa con la persona que aun cree en los colores y en remontar, reorientar y disfrutar de nuevo que ha unido su futuro ha dicha persona gris? La historia nos muestra de una manera cruda y sangrante como el destino no está dispuesto a otorgar una segunda oportunidad sin pagar un coste a cambio. Quizá demasiado alto. Está en la naturaleza del gris comerse a todos los colores. Por lo tanto, el sufrimiento y la derrota estarán asegurados mientras exista algo de color que haga sentirse pálido y plano a un lastimoso y grotesco gris.
“- ¿Querías desaparecer?
- Quería aparecer, volver a vivir”
Con estas sencillas palabras consiguen devolvernos a la realidad tras un luminoso sueño. Unas palabras que llevan implícito un halo de derrota, un presagio de un terrible futuro, una aceptación de lo evidente. El gris ha vencido.
Pero un gris nunca reconocerá que lo es, y es por ello que un guión lleno de píldoras fabulosas nos aclara “Nadie olvida qué es la verdad, sólo nos volvemos más diestros mintiendo”. Mintiéndonos.
Pero no todo está perdido. Al igual que el ser gris es poderoso, el mundo de los colores y de la vida también cuenta con poderosos aliados, que con la perspectiva y la lejanía que los cuerdos y sensatos grises otorgan a quienes padecen algún trastorno mental, inundarán nuestra esencia con una estela de realidad, ilusión y destreza a la que deberíamos amarrarnos con fuerza para escapar y volver a hacer aquello que deberíamos haber hecho siempre. Algo tan simple como vivir.
El mundo está lleno de personas gris, pero también de seres magestuosamente coloreados. En tu mano está aprender a encontrarlos y a disfrutar cada día con ellos. Renovar las ilusiones con sueños y sorpresas. Respetar los deseos y comprometerse con la felicidad. Pero si hay una máxima que siempre debes intentar seguir, es la de huir de aquellas personas que generen una comunicación negativa, como inteligentemente nos recuerda el director con una escena final simple que intenta edulcorar sabiamente una historia tan terriblemente dura.
Todos podemos llegar a ser grises, pero mientras el optimismo y el alma positiva te sostengan, tus colores serán vivos, espontáneos y llenos de energía y alegría.
Disfruta tus colores y feliz semana.
8 comments 26 Enero 2009

