Le petit sharpei
19 Mayo 2009

“No hace tanto tiempo, ni en un lugar tan lejano, un pequeño perro color atardecer, con ojos grandes y alegres y unas enormes patitas, paseaba tranquilamente por la superficie de la luna.
Le encantaba juguetear mientras intentaba coger las estrellas fugaces y saludaba con su única patita blanca cada vez que muy cerquita de él, pasaba un cometa a toda velocidad. Pero si algo le gustaba por encima de todas las cosas, eran las risas que sus calcetines provocaban en la luna.
Como la señora luna decía, eran las cosquillas más agradables que había recibido nunca. Así que el pequeño perro, cuando sabía que la luna estaba triste o cansada tras un agotador día, se ponía a corretear por su superficie para provocar las grandes carcajadas que recorrerían la galaxia.
Una mañána, el cachorro se dio cuenta de un detalle inquietante. Le sobraba mucha piel. Parecía incluso como si estuviera utilizando un abrigo de un hermano mayor y no uno propio, así que se detuvo, se echó las arrugas hacia atras para despejarse los ojos y le preguntó a la señora luna:
- Señora luna, ¿porqué mi piel es arrugada y más grande que mi cuerpo?
Su amiga se le quedó mirando y le dijo:
- Porque aun te queda mucho por crecer.
El cachorro, siguió indagando:
- ¿Y de mayor no me sobrará nada?
La luna sonrió enternecida y centrándose en sus grandes ojos, le contestó:
- El ser grande no es una cuestión de edad. Es una cuestión de querer crecer cada día.
El pequeño sharpei pareció comprenderlo y mientras se incorporaba de nuevo, pronunció:
- Pues espero que algún día mi piel esté suave y tersa como la tuya.
La señora luna sonrió coqueta y acertó a contestarle:
- Tú ya hace tiempo que llenas ese cuerpo, estoy convencida de que cada día rellenas una pequeña arruga nueva.
El pequeño sharpei corrió a comprobarlo y mientras se repasaba orgulloso su pelaje, se decía “voy a seguir haciéndome grande” y decidía agradecer a su amiga luna, por tan sabios consejos, con una de las mejores sesiones de cosquillas que jamás ésta hubiese disfrutado.
Y así fue, no hace tanto tiempo, ni en un lugar tan lejano, y así siguen. Él, investiga cada noche las arrugas que ha rellenado, juega con las estrellas, saluda ilusionado a los cometas cuando pasan cerca de él y disfruta de largos paseos por la tersa y estirada piel de su amiga, la señora luna, a la que si prestas atención en las noches más claras y estrelladas, oirás reír con sonoras carcajadas.” Rubén Turienzo
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1.
Alberto | 19 Mayo 2009 at 12:50 am
Estimado Rubén:
Este era el cuento de está tarde. Me gustó mucho.
Buena historia para comenzar la semana.,
Alberto
PD: Fanático de cuentos infantiles.
2.
rubenturienzo | 19 Mayo 2009 at 1:06 am
Gracias Alberto, la verdad es que la grandeza de los cuentos es infinita. Tantas lecturas como curiosas miradas. Tantas enseñanzas como matices para quien lee.
Me alegra saber que te ha gustado.
PD. Otro fanático de cuentos infantiles
3.
Kat | 19 Mayo 2009 at 11:59 am
Me encanta el petit sharpei!!!!! ;D
4.
rubenturienzo | 19 Mayo 2009 at 12:18 pm
Gracias Kat,
Está dedicado a Diana Rodriguez, una joven productora de cine de animación que aunque ella cree que aun le queda mucho, crece a pasos agigantados.
5.
Pau | 29 Mayo 2009 at 1:08 pm
Una pasada colega, buenísimo. Claro, a quién si no iba a estar dedicado.
Arruguita a arruguita, ir creciendo poco a poco sin dejar de hacerlo todos los días.