Sueños de Ibiza
11 Septiembre 2009

Este relato de un sueño, es el relato de un viaje. Un viaje construido desde la generosidad y la esencia de la amistad pura. Un sueño que ha sido el primer paso de un largo recorrido que nos llevará a senderos mágicos y exquisitos rincones submarinos. Un sueño viajado, un viaje soñado. Tomando las palabras de una historia cualquiera, de un viaje soñado, busco en otro las palabras que podrían ser mías y espero poner en otra persona las mías propias.
“Los bolsillos vacíos, la conciencia tranquila, así elijo vivir mi vida.
Zarpó el barco mientras yo, con una sonrisa de oreja a oreja y con esos pensamientos en mi cabeza, sentía la alegría del sol de principios de verano marcarse sobre mi rostro, henchido al viento como un globo listo para volar embargado por el sentimiento de libertad de aquel que no tiene ya nada que perder.
Ibiza…
Mi equipaje era escaso, y el dinero en mi cartera aún más. Por contra, el espíritu aventurero era grande y pletóricos, mis sentidos se desperezaban listos para la experiencia de un nuevo entorno, como un animal salvaje y astuto observaba mi alrededor…Los viajeros que partían de Denia como yo, el mar mediterráneo que se extendía alrededor y hasta el horizonte…Un par de canciones del primer disco de A-ha sonaban en mi cabeza: Living a Boys Adventure Tale, Blue Sky.La fuerte brisa del mar, el barco golpeando las olas. Lejos quedaban los pensamientos tristes y los escenarios fantasmagóricos. Cuando en el barco anochecía y una joven me seguía con la mirada hasta el exterior en la popa, una llama ardía entre mis manos y luego en mis pulmones solitarios y dolidos, mientras abstraído en el mar oscuro y en el frío de la noche, jamás podía haberme imaginado todas las experiencias llenas de luminosa vitalidad que iba a vivir en la isla pitiusa.
Isla verde, Isla gloriosa, que poco sabía de ti más allá de las historias de fiesta y droga, que no son más que un complemento a tu paraíso. Cuán profundo habías de entrar en mis venas, poco a poco, suave y despacio como el sol dorado que acaricia tus costas.
Con el tiempo, poco a poco e imperceptiblemente, la magia de Ibiza se me fue metiendo por las venas, junto con un sentimiento de bienvenida que lo invadía todo. Lugares paradisíacos, calas donde relajarse y poder abstraerse escuchando buena música, meditar y sentir equilibrio con el entorno.
En aquellos días conocí a gente de muchos países desde el Sahara hasta Australia.Gente que en su mayoría, iban buscando un ideal, un cambio en sus rumbos. Los habitantes del zulo en que vivía fueron mi familia,no sólo compañeros de trabajo, y de allí nació una nueva especie que fue dada en llamarse zulander.
Hasta en el peor de los momentos fui feliz, acompañado por amigos de la categoría del rey Arturo y Lanzarote, Javi y Antonio, o Abdellah el saharaui y Jorge el mago. Ellos fueron los Héroes de Ibiza, los únicos que mantenían la cabeza alta y la voz firme ante el cacique, el jefe, cuando los demás la agachaban y se sometían a la explotación de los de siempre. Fueron tantas cosas las aprendidas…Aquella gente sin complejos ni prejuicios hubieran podido ser compañeros de mil aventuras en alta mar, podían haber sido y fueron los mejores compañeros de tripulación que podía haber deseado.
Descubrí en Ibiza que para aquel que lucha por encontrar nuevos espacios, y que supera las fronteras que lo atan, la vida le entrega en forma de regalo todo aquello que pueda soñar con vivir y más allá de sus propias aspiraciones, las colma.
Y yo, sólo un joven vagabundo cargado de duros pensamientos, dejaba el agua fluir entre mis pensamientos.
Jamás olvidaré tampoco aquellos días en el cielo, ni las voces angelicales venidas de Torino, que susurraban mi nombre como cantos de sirena…Que me hacían despertar y volver atónito después de un larguísimo viaje por las profundidades, retornar a una verdad olvidada y perdida como un tesoro enterrado en el fondo del mar.”
Un viaje soñado que no es el mío, un sueño viajado que lleno de rastros de una persona que lo recorrió hace años y en él encontró una luz, me ha servido y acompañado en mi propio viaje. Como si de una esencia maravillosa se tratase, el espíritu amable de la isla pitiusa coge de la mano a quien le quiera acompañar.
Yo he conocido rincones que soñé, he soñado con caminos que espero recorrer. Un viaje no termina cuando dejas de caminar, nadie puede parar ya este nuevo sueño, ni de este nuevo camino.
Si cada paso dado es un aprendizaje adquirido, y cada brazada una enseñanza, quiero sumergirme de nuevo en tus aguas transparentes para captar toda tu esencia, para aprender todas tus lecciones. Si en mi mano está ser mejor y tú puedes otorgármelo, quiero recorrerte, deseo buzearte.
Nunca podré olvidar que en ese camino encontré un sueño, que en ese sueño un nuevo camino y en medio del camino a ti. Ibiza, mi viaje soñado, mi sueño viajado.
Gràcies.
pd. Vídeo desde el café del mar de una maravillosa puesta de sol. Si tienes 4 minutos, no dejes de verlo, cargará tu mente para el fin de semana.
Entry Filed under: Otras cosas simples. .
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1.
Elena | 11 Septiembre 2009 at 7:10 pm
La conciencia tranquila..asi es ibiza y el viajero que la disfruta;)
Buen relato, si.
2.
rubenturienzo | 12 Septiembre 2009 at 3:37 pm
La conciencia tranquila y el corazón sanado
3.
silvialimones | 13 Septiembre 2009 at 12:37 am
Sin palabras………..