El gran pez III

Segundo paso: Recogiendo valores
Nos hemos aproximado un poco más a nuestra personalidad. Y ha llegado la hora de analizar cuales son los valores fundamentales y los pilares sobre los que sustentamos nuestra personalidad.
Te recomiendo que hagas un listado y escojas sólo cinco valores o principios básicos. Contrástalos con los que proyectas y nunca elijas alguno “porque sería bueno ser así”. Céntrate en los que tienes ya y podrás potenciarlos hasta perfeccionarlos, pero nunca impongas o persigas un valor que no sea realmente tuyo.
La creación de tus valores va en perfecta consonancia con quien eres realmente, no con quien te gustaría ser. Te convertirás en quien tú quieras si consigues potenciar los valores escogidos entre los que ya formen tu personalidad y sobre los que puedas trabajar.
Recuerda que esta decisión nunca puede ser externa, si no que necesitarás un tiempo para reflexionar sobre ti y sobre cómo eres.
Para ayudarte, te escribo varios términos o valores que pueden ayudarte en tu selección, aunque evidentemente ya tendrás un buen material, gracias al obtenido en el primer paso.
Proactividad, objetividad, coherencia, sacrificio, desprendimiento, magnanimidad, sensibilidad, optimismo, crítica constructiva, flexibilidad, comunicación, amor, sobriedad, servicial, liderazgo, voluntad, superación, serenidad, autoestima, paciencia, compromiso, laboriosidad, sencillez, responsabilidad, amistad, libertad, respeto, tolerancia, carácter, alegría, comprensión, autenticidad, confianza, sinceridad, lealtad, generosidad, dar y darse, felicidad, perseverancia, valentía, empatía, sociabilidad…
Así podríamos pasarnos horas escribiendo, pero como pequeña ayuda creo que ya puede servir de complemento a lo que ya habíais escrito en el primer ejercicio.
Ahora comprueba y selecciona tus cinco virtudes fundamentales y haz lo mismo con tus cinco debilidades básicas o elementos a mejorar. Te servirá preguntarte a qué no puedes renunciar en tu vida, qué crees que es básico que la gente perciba de ti o incluso, cómo debería ser una sociedad mejor y en qué podrías tú mejorarla.
Muchas serán las dudas de si lo que queremos hacer o si nuestro reflejo e interior están alineados y con eso descubrir si nuestro auténtico perfil está definido, así que ha llegado la hora de ponerse a prueba.
Una vez escogido tu listado, vuelve a pedir opinión a las personas que te ayudaron en el primer paso y aunque algunas añadirían o eliminarían alguno, busca el consenso global. No te justifiques ante tu selección y recibe con un simple “gracias” cada opinión externa. Una buena lección de humildad la que estamos sufriendo ¿no?
El resultado será algo como esto:
Valores positivos
“Influyente, generoso, buen comunicador, creativo y optimista”
Valores a mejorar
“Controlador, sobreprotector, testarudo, hermético y autosuficiencia”
Un consejo si me lo permites, no desperdicies tu tiempo corrigiendo los elementos a mejorar, si no potenciando los valores positivos. Eso te convertirá en una persona brillante, y por tanto, te acercará a tu plenitud. Si realmente te esfuerzas por tus valores, ellos brillarán hasta el punto de cegar tus debilidades.
Llegados a este punto, déjame que te felicite de nuevo, porque estás mucho más cerca de saber qué pescador eres.
Add comment 14 Octubre 2009
El gran pez II

Muchos somos los autores que ofrecemos nuestras herramientas y enseñanzas a otras personas para que con ellas lleguen a lo mas alto, sin embargo, no todas lo consiguen. Algunos por falta de disciplina, otras por un error en la aplicación y otras incluso porque no son las apropiadas, pero si hay un fallo insalvable es comenzar tu camino sin conocer qué tipo de pescador eres.
Por muy claro que tengas el objetivo, por muy desarrollado que tengas tu plan de negocio o identificadas las herramientas necesarias. Aunque sepas alternar escenarios e intentes pescar al viejo James acercándote o alejándote, sólo o acompañado… Convéncete de una cosa, si no sabes quien eres, nunca podrás llegar todo lo lejos que quieras. Si no sabes qué pescador eres, nunca conseguirás pescar al viejo James. Incluso nunca sabrás si la estrategia de pescar un sólo gran pez es la realmente eficaz.
Pero conocerse no es sencillo.
Exprimir plenamente una obra como la que a continuación vas a disfrutar y sacar de ella el mayor provecho posible requiere un primer planteamiento; debes saber quién eres y lo más importante, cómo eres. Y ojalá enfrentarse a eso fuese sencillo.
Nadie dijo nunca que el resultado que esperamos nos lo fuesen a regalar, pero quiero que con esta pequeña introducción tengas al menos algunas fórmulas que te ayuden a ello.
“Conócete a ti mismo”. Los siete sabios se encargaron de imponer esta conocida inscripción en el frontispicio del templo de Delfos, y es evidentemente, una pieza fundamental del pensamiento griego. Muchos pensadores han intentado enarbolar sus matices y reflexionar sobre ella, desde Sócrates y Platón, hasta Confuncio o el autor del arte de la guerra, Sun Tzu.
Pero no es mi intención entablar una complicada retórica filosófica y me gustaría exponer una segunda parte menos conocida de la inscripción que descubrí junto a mi amigo y maestro, Juan Carlos Cubeiro; “Nada en exceso”. Y aquí volvemos al punto principal de esta humilde introducción. ¿Quién puede ser consciente de que está abusando de algo o de que realmente se está excediendo? Simplemente aquellos que se conozcan.
Entonces, recojamos la caña anaranjada, aparquemos el oráculo de Delfos y pongámonos a trabajar.
Como veremos en la fabulosa historia de este libro, nos convertiremos en auténticos potenciadores del cambio y en personas capaces de controlar el arte de la influencia, haciendo de nosotros mismos una gran marca. Nuestra actitud y conducta serán nuestro mayor escaparate, pero antes, deberemos seguir los pasos oportunos.
Primer paso. Frente al espejo.
A toda persona le cuesta pararse a mirarse detenidamente frente al espejo. Incluso aquellas que más se quieren, no soportan examinarse detenidamente frente a su imagen sin comenzar a sacarse defectos, fallos o elementos que podrían mejorar. ¡Y eso que normalmente somos más benévolos con nosotros que con quien nos rodea!
Haz la prueba el próximo día que salgas de la ducha e intenta examinar tu cuerpo durante apenas tres minutos, verás lo que digo.
Y ¿Por qué nos cuesta? Simplemente por que tenemos una idea de nosotros ya preestablecida en nuestra cabeza y el espejo, en algunas ocasiones, nos devuelve a la realidad de una manera brusca y sin contemplaciones.
Pero no dejaremos que nuestro reflejo nos domine, ni nos apabulle. Somos dueños de nuestro reflejo, así que comencemos a eliminar las creencias que hemos establecido y conozcamos de verdad cómo somos.
Yo suelo recomendar escribir una pequeña biografía de unas diez líneas en las que se preste mayor atención a las emociones que a los datos curriculares. Y termina con una descripción de los cinco adjetivos que crees que te identifican positiva y negativamente. Intenta ser objetivo y exigente. Algo que quedaría más o menos así:
“Siempre he sido un joven inquieto y curioso. Cuando era pequeño, si mis padres me regañaban, yo cogía y salía andando cabreado y no paraba hasta que no se me pasaba. Imagina los disgustos que llegué a darles. Era obstinado y muy terco. Algo que con los años se ha ido transformando en perseverancia y en obsesión por la perfección. Sé que en ocasiones he proyectado una imagen de soberbia al pensar y decir claramente cuales son mis objetivos, y es que mi ambición (siempre sanamente entendida) choca con el conformismo de la mayoría de las personas.
Me considero una persona a la que le gusta lo bello y en mi adolescencia siempre me acompañó un cierto aire nostálgico y romántico sin excesos, que creo que a día de hoy se ha convertido en un auténtico mimo por los detalles y un cuidado extremo por las personas que me importan.
Creo que soy una persona cercana, trabajadora, creativa, proactiva y muy sociable. Pero también reconozco que soy imprudente, no me gusta seguir las normas, testarudo, irreverente y en ocasiones algo burlón”
Una vez terminada recuerda que esa carta es el conjunto de creencias que tienes de ti y desarrolla un perfil de quién crees que eres. Pero ha llegado el momento de enfrentarlo al espejo. ¿Quién nos hará de espejo? Las personas que ven ese reflejo normalmente; familia, amigos, pareja…
Enséñales de manera individual tu pequeño escrito y pídeles que corrijan sobre el texto (sin borrar nada del original) o que añadan su percepción a los adjetivos finales. Cuantas más personas participen, más clara será tu percepción del conjunto de proyecciones.
Una vez terminado, recoge toda la documentación y estudia detenidamente cada escrito, cada palabra e intenta ver qué actitud tuya pudo provocar que la persona concreta lo escribiera.
Descubrirás que elementos que inicialmente no reconocías de ti, están presentes en tu personalidad y por tanto, forman parte fundamental de lo que eres. Recuerda, si otros lo perciben es porque tú lo proyectas.
Add comment 13 Octubre 2009
El gran pez I

(Introducción que escribí para el libro El Arte de la influencia de LID Editorial)
En primer lugar déjame que te felicite. Enhorabuena. Sé que en las próximas páginas, de una manera simple, cercana y potente vas descubrir una serie de conceptos, que como muy bien explica Marta Romo en su prólogo, como si fuesen mantras, te dotarán de la base necesaria para comprender y poder desarrollar de una manera efectiva el arte de la influencia.
Sin duda, una cosa es cierta, serás mejor cuando te termines este fabuloso relato. Aprenderás que el poder está en tus manos y que nuestras acciones son determinantes en el, nunca lo suficientemente bien elogiado, mundo de la influencia interpersonal.
Situación que me coloca a mi en un delicado escenario, estar a la altura de la profundidad de la historia y de la cercanía de su autor. Espero no defraudar, pero como dijo un amigo una vez: ¿Alguien se lee las introducciones?
Pero si los famosos cuatro fundamentos que el libro te desarrollará tienen una potencia indudable, hay un concepto del que me he vuelto un auténtico seguidor. El concepto de la pesca. No quiero adelantarte nada ni contar parte de la trama del libro, simplemente diré que en las próximas páginas comprenderás por qué si elegimos ser cazadores dispararemos a una presa y el resto huirá, consiguiendo que nuestra influencia disminuya y si por el contrario pescásemos, nuestras piezas serían las que eligiesen acercarse a nosotros. ¿Comprendes qué es la influencia? Pero ahora no es el momento de adelantar nada, si no de situarnos en otro escenario, concretamente en uno anterior, pero antes permíteme que te cuente una historia:
“El joven doctor Lang había escuchado cientos de veces la historia del gran pez del lago Puketoing. Una carpa real que rondaba los cuarenta kilos de peso y el metro veinte de longitud. Sin embargo y aunque muchos pescadores habían visto al “viejo James” que era como llamaban a la asombrosa criatura, ninguno había sido capaz de atraparlo.
Años de intentos frustrados en cientos de profesionales de la pesca, habían conseguido que el carisma de la carpa llegase a un límite, que nadie en los alrededores de Puketoing quisiera atraparlo, dejando tan cuestionables deseos a los foráneos del lugar y a los intrépidos turistas.
- ¡Eso es que se han dado por vencidos! – decía el joven Lang cuando alguien le comentaba el pacto entre pescadores – ¿Quién es su sano juicio no querría capturar una pieza así?
Durante semanas estuvo planeando todo lo necesario para poder disfrutar de unas maravillosas jornadas de pesca. Pudo pedir los días libres necesarios, se liberó de responsabilidades para poder dedicarse por completo a la pesca, buscó la mejor equipación, se informó de la situación del lago, la temperatura del agua, el tipo de cebo, buscó dónde hospedarse cerca del lago, el alquiler de la barca… todo lo necesario. Pero el día antes de partir se dio cuenta de un detalle fundamental, su antigua caña no podría con el peso de tan fornido animal, así que buscó una buena tienda de cañas de pescar y decidido a comprarse una, se dirigió al dependiente:
- Quería una caña de pescar que me valga para carpas de cuarenta kilos.
El hombre de mediana edad que aguardaba tras el mostrador comenzó a reírse tras la ocurrencia del joven para, tras unos segundos y una disculpa, replicar:
- ¿Y piensa usted pescar muchas carpas de cuarenta kilos?
- ¿Cómo dice? – dijo asombrado Lang – pescaré las que me encuentre.
- Perdone que le pregunte, ¿qué tipo de pescador es usted?
Realmente el doctor no supo como contestar a eso, ya que la única experiencia que tenía eran los días de pesca con su padre hace años, así que dijo airadamente:
- Pues un pescador normal, quiero una caña normal, para poder pescar una carpa de cuarenta kilos. He leído todo lo necesario, me he preparado y tengo todas las herramientas apropiadas para pescar una carpa de cuarenta kilos.
- Querido amigo, no existen los pescadores “normales”, cada pescador necesita un estilo de caña, las hay para personas tranquilas, para metódicos, para personas con excelentes dotes técnicas… No quiero incomodarle, pero si usted quiere pescar una carpa de ese tamaño necesitará que la caña se adapte perfectamente a usted, independientemente de lo que haya usted estudiado.
- Entiendo que si la caña debe aguantar ese peso, me debo llevar esa caña naranja robusta y gruesa – dijo Lang.
- Y ahora comprenderá la pregunta anterior, ya que con sus hombros y brazos no creo que pueda aguantar la caña durante horas si fuese necesario, ni siquiera un tirón fuerte.
- No me subestime, he decidido pescar al gran pez y aguantaré días si es necesario – dijo el joven doctor mientras malhumorado, se alejaba de la tienda con la caña anaranjada bajo el brazo.
Aun podía recordar la sonrisa del dependiente cuando apenas un día después y con todos los aperos necesarios para la jornada, tocaba con sus nuevas botas de pescar el agua del increíble lago Puketoing.
- Hoy pescaré al viejo James – se dijo. Y tras echar la barcaza al agua, extendió la caña y comenzó a esperar.
Unos metros más allá, pudo ver cómo desde una barca cercana, un intrépido compañero sacaba un hermoso pez dorado, pero Lang se decía, “es bonito, pero no es el viejo James”.
Apenas habían pasado unos minutos, cuando la persona de la barca de al lado volvió a sacar otro pez similar al anterior. La confianza de nuestro amigo comenzaba a mermar, pero volvió a buscar la autocomplacencia con un “no es el viejo James”
Y transcurrían las horas y mientras que su cebo no se inmutaba, el del molesto vecino esporádicamente sacaba una de esas piezas doradas que ya tanto comenzaban a cabrear al joven doctor.
Al finalizar la tarde, sacó la barcaza del agua y coincidió mientras limpiaba la caña con el compañero con suerte de la barca cercana.
- ¿Ha habido suerte? – preguntó.
- La suerte me llegará cuando capture al viejo James – contestó Lang.
- Seguro que es usted un buen pescador – dijo mientras metía en su nevera de transporte al menos nueve piezas de dos kilos cada una – Mañana será otro día.
Y efectivamente así fue, a la mañana siguiente todo comenzó de nuevo.
- Hoy pescaré al viejo James – se dijo. Y volvió a echar su barcaza al agua mientras veía que a lo lejos ya se encontraba el pescador del día anterior. A lo que Lang pensó “si me acerco lo suficiente, seguramente el viejo James se alimentará de los peces que él saca y eso me acercará a pescarle”
Pero pasadas unas horas, la historia se repetía. Mientras una de las cañas no dejaba de sacar unos fabulosos peces dorados, la robusta y anaranjada caña de Lang permanecía inmóvil e impasible.
El joven doctor, abandonó un poco antes de lo esperado su puesto y mientras limpiaba de nuevo su caña, su compañero se le acercó y le dijo:
- Toma compañero, que parece que hoy tampoco ha habido suerte – comentó ofreciéndole una excelente pieza.
- Gracias pero no, he venido a pescar sólo al viejo James y así lo haré.
- Está bien, lo comprendo, no se preocupe, es usted un buen pescador y mañana será otro día.
Pero esa noche no pudo dormir, Lang repasaba mentalmente lo que había leído en internet, sacaba los apuntes de los libros de pesca y se repetía una y otra vez “si tengo todo lo necesario, mañana no puede fallar nada”.
Algo cansado, pero con una ilusión enorme, a la mañana siguiente echó su barcaza al agua del fantástico lago antes que ningún otro mientras pensaba:
- Seguro que así consigo llegar antes a mi presa y no le asusta mi competencia. Y mientras se repetía una vez más su determinante frase, se adentró en el lago – Hoy pescaré al viejo James.
Una hora después, vio que se acercaba la barcaza de los días anteriores mientras su ocupante no dejaba de sacar esas ocurrentes piezas. Lang cogió sus remos y se aproximó a ella. Había una pregunta que se había hecho toda la noche y no tenía respuesta.
- Disculpe, ¿puedo preguntarle algo? – dijo amablemente – Cada tarde al despedirnos usted saca aproximadamente una decena de bellas piezas doradas y yo no consigo atrapar al gran pez que he venido a buscar, sin embargo usted me repite que yo soy un buen pescador.
El viejo pescador le miró sorprendido y le dijo:
- Bueno, viste como un buen pescador, lleva una equipación de primera calidad, utiliza una caña realmente fantástica y cuando le veo prepararse siempre está comprobando los datos en sus manuales. Si no fuese un buen pescador, ¿por qué iba a utilizar todo este material?
El joven doctor se quedó perplejo mirando su reflejo en las aguas del lago Puketoing y comprendió que por muchas herramientas que hayas obtenido, por muchos conocimientos que creas que tienes, o incluso por mucho que cuides tu apariencia, él había hecho caso omiso a la pregunta esencial ¿Qué tipo de pescador eres?”
Add comment 12 Octubre 2009
Hasta los Obamas

La verdad es que hoy no pensaba escribir, pero esta noticia me ha despertado de mi tranquilo viernes.
No entiendo que a Obama le hayan dado el Nobel. Y no porque no crea que el presidente de los EEUU no vaya a alcanzar grandes hitos en la política internacional o porque el cambio de actitud de dicho país y de sus gobernantes no sea reseñable, pero sinceramente, comparar a Obama con el trabajo de concienciación medioambiental que consiguió Al Gore, con el excelente trabajo con los pueblos indígenas de Rigoberta Menchu, o Jody Williams y su lucha por la eliminación de las minas antipersonas me parece una total tomadura de pelo.
El premio Nobel de la paz, pese a lo mediático de los premios y la importancia de sus lobbys, siempre ha sido un referente de un trabajo bien hecho, de una lucha contra el stablishment. Es decir, se premian los actos realizados. Pero es descabellado darle el Nobel a una persona que aun no ha hecho nada (en estos momentos el armamento nuclear sigue en aumento) y que dirige un país que está en guerra (Afganistan) o que destina prácticamente cinco veces más en presupuestos al ejército que a servicios sociales o compromisos con los más necesitados.
Hace poco, en la gala para designar la sede para la celebración de las olimpiadas, de repente Chicago ganó en fuerza y se colocó como primera en las apuestas únicamente respaldados en una teoría: “Va Obama”. Sin embargo el jurado no se dejó impresionar y Chicago fue la primera en abandonar la carrera por los juegos olímpicos ¿Explicación? No había hechos consistentes que probasen que era mejor que otra candidatura.
Creo que aunque todas las personas con ideales progresistas estemos satisfechas del cambio de gobierno y de rumbo nacional e internacional que supuso la elección del primer presidente afroamericano de la historia de estados unidos, debemos comenzar a exigirle ya los hechos para premiarle. Porque Obama fue el primer candidato global, que ganó por los desméritos de Bush y por el impulso internacional que ganó con su estrategia. Millones de personas creímos en él y le aupamos a la victoria, por lo que si nos pidió fondos y apoyo ¿no ha llegado el momento de exigirle hechos?
Premiar a alguien sin tener en cuenta los hechos es quedarnos en las palabras. Y si preferimos las palabras a la hora de dar un Nobel… ¿Para cuando a Bono (U2)? Sus letras son mucho más bonitas.
Volvamos a la cordura y recordemos que Obama es sólo un político más que deberá ser juzgado por sus electores dentro de cuatro años cuando se comprueben los actos realizados. Volvamos a una posición en la que los premios Nobel eran un símbolo de prestigio y garantía de una labor contrastada. No me identifico con un Nobel que tiene su país en guerras, que fabrica armas y las vende por todo el planeta, que explota a países en vías de desarrollo o que no respeta el medio ambiente. En esto no contáis con mi apoyo.
Pero la auténtica reflexión es… ¿Tantas ansias de protagonismo no crearán próximamente que la ciudadanía esté cansada de Obama?
Firmado: Un admirador de los premios Nobel y de las personas que sí han demostrado sus acciones para recibirlo.

4 comments 9 Octubre 2009
Yo puedo, tú puedes…

El pasado sábado llegaba de tomarme algo con mis hermanos cuando al mirar el ordenador, una persona me había escrito en el facebook un texto que me sorprendió mucho, pero que desde su sinceridad y su inquietud me impulsó a escribir este post. Espero Ana que sea lo que buscabas.
Hace no mucho una persona se hizo famosa en el mundo por el grito “yes, we can”. Un grito a la cooperación, a la colaboración y a la fuerza de grupo. Pero ¿Y qué pasa con el individuo? ¿Hay personas que deben resignarse a conseguir sus éxitos sólo si forman parte de un grupo? ¿Realmente el éxito está reservado para unas personas elegidas?
Sinceramente creo no. El éxito espera a toda persona que trabaje para alcanzarlo.
Pero entonces ¿Porqué no todo el mundo alcanza el éxito?
En primer lugar deberíamos analizar con exactitud esa pregunta porque estoy plenamente convencido de que lo que para algunos es un éxito para otras personas es un rotundo fracaso, con lo que el factor comparativo entra en juego. Por otro lado si analizamos que no todo el mundo encaja igual las adversidades, el factor motivación también cuenta. Y por último, el factor valentía, ¿Cuántas personas están realmente comprometidas con su felicidad?
El primer factor nos debería enseñar que no podemos comparar nuestros éxitos con los conseguidos por otras personas, o incluso con sus fracasos, ya que en la mayoría de ocasiones nos faltan datos. Por ejemplo: Alguien podría sentirse mal al leer que me van bien las cosas, que escribo libros, doy conferencias, soy profesor y soy plenamente feliz con mi vida, pero poca gente se para a pensar que este verano viví uno de los peores momentos de mi vida reciente ante la desesperación y conflictividad profesional que unos clientes me habían provocado. Por lo tanto, nuestros éxitos son nuestros y el valor se lo damos cada quien sin comparar, obsesionarnos o intentar imitar, ya que si no lo hacemos así, la envidia y frustración pueden ser una gran losa. Vive intentando conseguir tu felicidad y tus éxitos con valores positivos. Vive éticamente construyendo lo que tú quieres llegar a ser. Vive caminando hacia lo que a ti te hace feliz ya que vivirás contigo toda tu vida.
El segundo factor nos habla de la motivación y de la capacidad de reactivación personal. Un elemento fundamental en las cadenas de éxito, ya que éste no lo regalan y siempre lleva asociado momentos duros y difíciles de superar. Toda persona pasa por ellos, pero ¿Eres capaz de levantarte cada día queriendo lo mejor para ti? ¿Realmente eliminas aquello que te hace daño de tu vida? No te justifiques. Si es malo, no debe estar en tu vida. Así de simple. ¿Cómo puedes desear conseguir el éxito si tú eres quien te pones tus propias zancadillas con creencias limitantes? Sólo hay que pasarse por algunos perfiles de las redes sociales para ver como hay personas que cíclicamente están mal. ¿Necesitan estar mal? Entonces ¿porqué no deciden dar un paso adelante y dejar el dolor atrás y aquello que les hace daño lejos de su día a día? Vive sonriéndole a tus heridas y demostrándote lo fuerte que eres. Vive con ilusión y esperanza mientras eliminas aquellos actos o pensamientos que te lastran tus éxitos. Vive queriendo ser feliz y apostando por ello cada día olvidando los baches del camino.
La valentía es el punto intermedio entre el miedo y la temeridad. Muchas personas tienen miedo al éxito y esto les bloquea, pero ¿cómo se puede temer a algo que te haga feliz? No debemos confundir la precaución con el miedo que nos inmoviliza. No todo el mundo merece tener éxito, al menos es como yo lo veo. Sólo las personas que se han comprometido con su éxito, que saben lo que quieren y que luchan cada día por conseguirlo con valentía conquistan sus objetivos. Las herramientas están ahí, en los libros de gestión o autoayuda, en las clases, seminarios, conferencias o internet. No es una cuestión de herramientas, es una cuestión de actitud. Si tú te mereces tu éxito, ¿A qué esperas a ser valiente? Vive con valentía y olvida tus miedos. Vive deseando esa maravillosa sensación de consecución y plenitud de objetivos. Vive sin vergüenza por haber deseado ser feliz, ya que si vas tras tu felicidad y tus éxitos, nadie nunca te podrá decir que no te son legítimos.
Porque en definitiva, todo el mundo puede, pero no todo el mundo quiere.
Las personas que alcanzan sus éxitos levantan admiración y también recelo. Levantan satisfacción, pero también críticas. Levantan pasiones y odios. ¿Y vas a hipotecar tus éxitos y tu felicidad para satisfacer la envidia o la mediocridad de terceros? ¿Vas a olvidarte de tus éxitos por miedo a que tu status quo varíe?
Comprométete con tu felicidad. Todo el mundo puede conseguirlo. Yo soy un tipo normal y cada día me levanto luchando por mi felicidad. Conozco mucha gente brillante que hace lo mismo: Alex, Diana, Antonio, Carolina, Sergio, Andrés, Marta, Pilar… y créeme por mucho que yo piensen que son excepcionales, no dejan de ser personas normales. Quizá su excepcionalidad la han creado gracias a poder, con dicha normalidad, comprometerse con su felicidad y alcanzar sus éxitos olvidando miedos, vergüenzas, comparaciones, falta de motivaciones o de valentía.
Si yo puedo, ellos pueden, ellas pueden… tú también puedes. Y créeme cuando te digo que aunque muchas personas lean esto y se digan a si mismas que deben cambiar y luchar por su felicidad, sólo una minoría de personas normales, como yo, se volverá excepcional y se pondrá a trabajar realmente por lo que busca. La pregunta entonces es fácil, tras leer esto ¿Serás tú excepcional?
6 comments 7 Octubre 2009
Influencia social

Comenzaba el año con un post dedicado a un nuevo concepto, o mejor dicho la nueva denominación de mis servicios profesionales “Estrategia personal” he trabajado duro este año para que suena, se comente y que muchas personas se hayan fijado en el concepto y en el trabajo que he realizado.
Sin embargo el otro día, en una conversación con dos de las personas que más paz me transmiten en este mundo, Diana y Antonio, descubrí que realmente la definición no es correcta. Al menos no en su totalidad. He estado algunos días madurando el concepto, dándole vueltas y respondiendo a la pregunta que surgió en dicho café en el womo, ¿Porqué llamas a tu servicio con el conjunto de herramientas que se utiliza para alcanzarlo y no como el objetivo real que ofreces?
Hoy es un gran día, porque he decidido terminar de perfilar el producto y cambiar la denominación. Sé que tendré que comenzar de nuevo duro para hacerme con un hueco y para fijar de nuevo las miradas en dicho servicio, pero realmente me siento más satisfecho de lo que ofrezco si soy capaz de que las personas visualicen desde el primer día lo que verdaderamente les ofrezco: Conseguir una influencia social.
La influencia es la habilidad de ejercer poder (en cualquiera de sus formas) sobre alguien, de parte de una persona, un grupo o de un acontecimiento en particular. Y en el fondo eso es lo que busca la Estrategia Personal. La EP es el modelo que te hará alcanzar que tu servicio, producto o nombre conquiste el argumentario general y por lo tanto una influencia social.
Evidentemente esto no es empezar de cero, sino una mera corrección en la proyección del servicio. Sigo contando con los elementos del liderazgo social, del coaching, del marketing personal y de la comunicación persuasiva. Sigo construyendo esa influencia sobre los pilares de la Esencia Personal, el Plan Estratégico Social, La generación de oportunidades, el gestión de la influencia y el Método MEJORA. Discurso ilusionante, cadena de Kövard, círculos de oportunidades y el resto de herramientas diseñadas y desarrolladas por mí siguen siendo el pilar fundamental de mis servicios.
Así que poco a poco, en las próximas semanas, aparecerá la nueva imagen, la nueva web y las nuevas definiciones. Pero es un simple lavado de cara buscando la transparencia y que cualquier persona sepa con un simple vistazo el objetivo que buscan mis herramientas: Conseguir influencia social para ser la elección.
Por que los grandes cambios los siguen moviendo las personas con un liderazgo social desarrollado que buscan los elementos necesarios para la esperanza y el cambio. Podemos conseguir implementar en las organizaciones una nueva ética y un nuevo rumbo. Sabemos que las cosas se pueden hacer de otra manera y cuando influimos en la sociedad con los valores positivos sobre los que siempre hemos construido la estrategia personal, el resultado puede ser mágico.
Una sola persona puede cambiar el mundo, pero sólo si consigue influir en una sociedad que le secunde.
Llega el momento de la influencia personal.
2 comments 5 Octubre 2009
¿Y ahora qué?

Todos queríamos que ganase Madrid, era una gran candidatura, una excelente oportunidad y una representación de un trabajo bien ejecutado y definido. Sin embargo, ha ganado Rio. Felicidades para la ciudadanía de Rio de Janeiro que podrán disfrutar de un avance similar al vivido en la España de principios de los 90 cuando los juegos se celebraron en Barcelona.
Como dije el martes y había publicado hace quince días en la revista dossier empresarial, cualquier equipo directivo debe apostar por la perseverancia en una acción, ya que es el intento de lograr la excelencia y la consecución de un éxito, motivo suficiente como para ser dignos de elogio y admiración. Nadie puede ser castigado por intentar alcanzar lo mejor, eso es propio de líderes.
Sin embargo, todo riesgo conlleva sus consecuencias. Y esas consecuencias deben ser asumidas.
La candidatura de 2016 han llevado a un endeudamiento de la ciudad de Madrid a unos niveles escalofriantes. Hasta el punto de que a finales de 2009 es muy probable que la deuda municipal supere ya la increíble cifra de 8.000 millones de euros. Es decir, alrededor del 154% de sus ingresos corrientes, y muy por encima del 110% que la Ley de Haciendas Locales impone como techo de deuda en relación a los ingresos corrientes.
Se trata, con diferencia, del mayor endeudamiento de un ayuntamiento español, y para hacerse una idea de lo que representa hay que tener en cuenta que supone diez veces más de lo que adeuda la ciudad de Barcelona, el segundo municipio con mayor población del país. O lo que es lo mismo, la capital debe más que la comunidad autónoma de Andalucía, que tiene una población dos y veces y media superior a la del municipio de Madrid.
La apuesta era legítima, la perseverancia admirable. Durante días, la ciudadanía de toda España quería conseguir ese sueño. Entendía que la apuesta por unas infraestructuras avanzadas, que una delegación de 400 personas, unos costes de cientos de millones de euros estaban compensados por la consecución de dicho sueño. Madrid 2016.
Pero no ha podido ser y si todos y todas hemos apoyado este proyecto y no ha existido fractura interna, es necesario que todos y todas comencemos a pedir que se asuman las consecuencias de dicho fracaso. Porque la victoria hubiese sido ser designados y por lo tanto, cualquier otro puesto una derrota. Pueden justificar que la imagen se ha vendido con dignidad, pero conozco estupendas agencias de publicidad que lo hubiesen conseguido de forma más barata. Pueden argumentar que la ciudad gana en infraestructuras, pero algunas de ellas no eran necesarias y sí los colegios, guarderías o becas que se han postergado por dichas obras. Incluso, algunas personas pueden decir que si estábamos todos unidos, ahora no es justo que pidamos rendir cuentas. Pero es ahí donde está la perversión.
Cuando alguien toma un riesgo, podríamos no ser leales, pero lo hemos sido. Todos y todas. Eso no justifica que las consecuencias las tengamos que pagar todos y todas, eso ya lo hacemos con nuestros impuestos. Significa que ha llegado el momento de iniciar un momento de reflexión y que las personas que no han conseguido que este sueño torne en realidad justifiquen o en el caso más extremo, paguen las consecuencias de ese riesgo.
Algo lógico si pensamos en la empresa privada. Un jefe de márketing decide lanzar una campaña que fracasa, es despedido. Un comercial que innova en sus técnicas online y no obtiene éxito, su comisión bajará considerablemente….
Algo lógico si lo pensamos en el deporte. Una nadadora que sustituye a otra en un relevo y no llega a su nivel o un jugador de fútbol que decide tirar el penalti decisivo y lo falla… Sus nombres están marcados.
Algo lógico si pensamos en la vida. Si apuestas por algo, arriesgas y fallas, las consecuencias emocionales suelen ser terribles.
Entonces ¿Porqué en política no va a ser así?
Madrid merecía los juegos. Madrid es una gran ciudad. Madrid ha evolucionado tremendamente estos últimos ocho años en infraestructuras e instalaciones. Sin embargo el proyecto ha sido derrotado y el gasto ahora es injustificado. La ciudadanía no puede una vez más asumir los fracasos y pagar los platos rotos de lo que ha sido una gran fiesta para algunos. La desilusión, la frustración, la rabia y la tristeza están ahora en la mente de toda esa ciudadanía que ven que una vez más su sueño se les escapa por sus madrileñas calles. Me gustaría comprobar que tenemos unos políticos valientes que toman las riendas de esta situación y demuestran su altura personal y profesional. Personas que sepan compensar con solvencia y eficacia a los españoles y españolas que tanto les han apoyado en sus riesgos. Necesitamos la satisfacción de palpar que no existen personas de primera y de segunda en esta sociedad, sean políticos o no. Quien ha tomado los riesgos debe acarrear las consecuencias. Si nadie duda de quien se hubiese colgado la medalla olímpica, espero que ahora ese alguien sepa bajar del podio y actuar con coherencia. Una coherencia a la que cualquier persona está sometida en la vida.
Madrid ha sido un dulce sueño del que yo me siento orgulloso y felicito a Rio de Janeiro por su merecida victoria.
Pero ha llegado el momento de la reflexión y de saber, ¿Qué vamos a hacer ahora?
1 comment 2 Octubre 2009
Una vida animada

Todo el mundo sabe que soy un amante de la animación. Me parece mágico que de un lápiz de grafito se puedan crear unos personajes y unas acciones y emociones tan reales como la vida. Pero si bien la animación era algo que hace años estaba reservado a llevar en Navidad a nuestra descendencia al cine, desde hace 10 años, con la revolución Toy Story, todo ha cambiado.
Y es que cada vez más personas se apuntan al maravilloso mundo de la animación.
La animación es un vehículo genial para transmitir historias cercanas en mundos inventados. Son las fábulas de la era de la imagen, en la que ya no hay trovadores o sabios en las escalinatas del Foro, sino una verdadera industria que se esfuerza por profesionalizarse a marchas forzadas. Un sector en el que el esfuerzo es titánico por los costes y las subvenciones nunca llegan al 10% del total.
Incluso parece que sería una “fabrica menor” de sueños, comparada con la factoría de ficción.
Pero la realidad es otra bien distinta. En la animación hay que crear la historia, los personajes, el físico de los mismos, el vestuario, sus características y su interpretación. En la animación hay que crear los lugares, el atrezzo, la decoración, la iluminación, el sonido, la interpretación… Y no puedes recurrir a que una película funcione al contar con un actor taquillero, ya que incluso cuando ponen sus voces, no son suficiente reclamo. Todo es más complicado en la animación. Si un cortometraje se puede fabricar con 40 euros (como algunos aseguran que ha costado su episodio piloto), en animación es materialmente imposible.
Y sin embargo, poco a poco, todo el mundo se va apuntando a tener una vida animada.
Por que la animación es atrevimiento, valor, esperanza, ilusión, creatividad, mensaje, fuerza, emoción… Nadie debería renunciar a mirar de nuevo a la animación y ver lo que te puede descubrir. Revisa tus valores y tus prejuicios. Acércate de nuevo, porque la evolución ha merecido la pena. Nacimos con Disney, crecimos con Pixar y nos haremos grandes con Punkcake studio, Hampa Studio, Gobelins, Kandor o Ilion… El momento real de la animación ha llegado. Yo quiero una vida animada. Yo te deseo una vida animada.
Add comment 1 Octubre 2009
Dando botes :P
Ayer viví uno de los momentos más gratificantes de los últimos años. Un concierto repleto de grandes momentos, de enormes canciones y de himnos generacionales que sin duda están grabados en la memoria colectiva. U2 fue espectacular, Madonna extraordinaria, Franz Ferdinand refrescante… pero Green Day ha sido insuperable.
Un concierto bien trabajado en la disposición de la lista de canciones. Una inteligente elección que situaron seis de los temas de su nuevo disco en las primeras ocho canciones. Aderezadas por un “Holiday” cargado de Adrenalina. Y es que este grupo nació para tocar en directo. La animación constante, la interacción con el público (hasta un chico subió a tocar la guitarra en “Jesus of Suburvia”) el juego de luces, las llamaradas, cohetes… y un final sencillamente memorable. Lo dicho, el mejor concierto al que he asistido en mucho tiempo.
Pero… ¿Y la importancia de asistir a un acto como este? ¿Cómo nos ayuda descargar adrenalina un concierto? ¿Y lo sano que es gritar al coro de miles de personas? ¿Y la importancia de saciarte emocionalmente en un evento de estas características? ¿Y lo necesitados que estamos de vivir algo asi y lo beneficioso que es?
Hoy, un poco más relajado, aunque aun con los acordes del American Idiot en la cabeza, me detengo a pensar en la necesidad que tenemos en vivir enérgicamente y suministrar dosis de adrenalina ante la apatía general, la losa informativa de la psico-crisis y el miedo constante a lo que nos rodea y nos engulle. Y claro, como no podía ser de otra manera, pensé, ¿cómo podemos aplicar esta reflexión a la estrategia personal?
La gente necesita optimismo, valentía, fuerza y un grito al cielo. Nosotros llegaremos a ser lo que queramos llegar a ser y no lo que otras personas nos digan que podemos ser. Piénsalo.
pd. video del concierto de Vancouver, de Madrid los subiré otro día.
Add comment 30 Septiembre 2009
¿Perseverancia o tozudez?

Una realidad innegable a todo proceso estratégico es la virtud asociada a la perseverancia de la acción. Sin duda alguna cuando alguien profesional requiere de la consecución de un éxito, cualquier coach, gurú, o consejo de sabios que le asesore, le advertirá de la necesidad de perseverar y le enmarcará en una situación de esfuerzo continuo para alcanzar correctamente el objetivo.
Sin embargo, no se puede tirar un muro de piedra a cabezazos. Por mucho que perseveres. Ya que como decía Jean Baptiste Alphonse Karr: “nos gusta llamar testarudez a la perseverancia ajena pero le reservamos el nombre de perseverancia a nuestra testarudez.”
La importancia estratégica del análisis y planteamiento de todos los componentes que rodean nuestra visión y misión serán imprescindibles para concluir qué acciones son necesarias y por lo tanto certeras para con nuestro objetivo, y que acción, habilidad o aptitud es mejor que releguemos a un segundo plano o incluso dejemos de utilizar, por su ineficacia, ya sea energética o mucho más grave, de errónea gestión de nuestro tiempo.
Como buen nacido en el madrileño barrio de Chamberí, con el olor a barquillo impregnado en mi cerebro, el sabor de las rosquillas grabado en mi paladar y los atardeceres desde el Campo del Moro tatuados en mi retina, quiero lo mejor para Madrid. Porque Madrid es un conjunto de sueños y éste sueño lo merece.
Hace unas semanas el COI emitió su primer informe de evaluación de las cuatro ciudades que optan para la celebración de las olimpiadas en 2016. Tokio, Río de Janeiro y Chicago salen mejor paradas que la capital española, o al menos eso es lo que todos los analistas comentaban en los diarios nacionales. Dudas sobre la lucha antidopaje, reestructurar la organización y diferenciar los roles son los detalles qué más nos han afectado negativamente. El próximo viernes es la gran cita…
¿Se está haciendo lo correcto cuando se intenta una y otra vez alcanzar una candidatura olímpica tras haber sido descartados para su celebración en el 2012? ¿Realmente se ha contemplado la ley no escrita que asegura que nunca se ha repetido continente (Londres 2012)? ¿Piensan los responsables políticos que nuestra opción es lo suficientemente poderosa como para convencer al jurado de que cambie una tradición? Y la peor de las cuestiones, ¿Es legítimo justificar su perseverancia cuando las damnificadas son terceras personas?
Recuerdo como hace unos años la ciudadanía madrileña esperaba con ilusión y esperanza un dictamen que luego resultó negativo. Recuerdo como miles de personas en la céntrica Plaza de Colón se llenaban de tristeza, de rabia, de desolación y de frustración al ser descartados por Londres. Recuerdo las lágrimas y los abrazos. Recuerdo un sueño destrozado evaporándose por el Paseo de la Castellana, la Puerta del Sol y El Parque del Retiro.
Pero un madrileño no se pararía viendo como otra ciudad se lleva nuestro sueño. Somos una ciudad creada por una amalgama de culturas, sentimientos y voluntades. Un arcoiris de valores con enormes diferencias pero un nuevo espíritu de unión. Un sueño que no dejaremos que esta vez se nos esfume. Y aupados en ese sentimiento surcaremos el Olimpo para seguir exigiendo el nombramiento de nuestra ciudad como sede legítima.
Ese sueño que se rompió hace años fácilmente se recompone ya que la ciudadanía así lo requiere, ¿Pero es lo correcto?
No existe ninguna duda que casi todos los teóricos del liderazgo y pensadores de la gestión social, desde Aristóteles a Roosevelt o Nader siguen apostando por la perseverancia de las acciones, aunque poco se habla de la necesidad de analizar si la estrategia es la correcta y si no será ese nuevo intento, un simple y fugaz gasto de energía.
En la película norteamericana sobre un torneo de golf, Tin cup, dirigida por Ron Shelton y protagonizada por Kevin Costner, nos narran una escena en la cual el jugador que va a un golpe de apoderarse del triunfo se enfrenta a dos posibilidades. Por un lado podría intentar asegurar su liderato y por el otro, hacer historia. Escoge la segunda opción y tras un primer golpe errado, lo vuelve a intentar… y vuelve a fallar. Así una y otra vez hasta que toda esperanza de ganar queda reducida a una mera anécdota.
Como todo deportista sabe, la lucha entre nuestro cerebro, ego, corazón y técnica es verdaderamente desoladora y no siempre se alcanza la marca necesaria. Aunque hubieses entrenado, comprobado el aire, seguido los consejos de un buen entrenador o reservado energías suficientes. Hasta lo más grandes saben cuando deben tomarse un respiro y descansar.
Ocupar un rol de liderazgo y tener que tomar decisiones, implica necesariamente que evaluemos la eficacia de nuestra gestión y estrategia. Debemos aprender a no rendirnos, debemos comprender que el éxito puede estar detrás del siguiente intento, pero es justo, por nosotros, nuestras organizaciones y por quien nos rodea, que actuemos con perseverancia siempre y cuando exista una opción real de alcanzar nuestro objetivo.
La vida no premia la cobardía y a quien se esconde, pero tampoco a la imprudencia. Aunque sea olímpica.
Add comment 29 Septiembre 2009

