Influye
Este año vital ha sido muy positivo, así que quiero compartir con todos y todas uno de los mejores cortos de animación que conozco (quizá por su significado) Y es que en ocasiones perdemos la perspectiva de que todo lo que hacemos influye en los demás, aunque no nos demos cuenta, aunque el resto tampoco.
Toda acción nuestra produce una reacción igual o mayor en los demás. Y por tanto, teniendo en cuenta esa realidad, ¿Por qué no aprovechamos para influir positivamente en quienes nos rodean?
Nos llevará esfuerzo, un trabajo extra y muchos momentos de desasosiego. Pero… la recompensa en impagable.
4 comments 3 Noviembre 2009
La estrategia del swing
La palabra Swing hace referencia tanto a un estilo musical dentro de la evolución del jazz, como a una cualidad musical inefable (en un sentido similar al de la palabra duende aplicada al flamenco, la palabra flowaplicada al Hip Hop, la palabra tumbao aplicada a la salsa, o la palabra riddim aplicada al reggae). Se dice de una interpretación (normalmente, vinculada al jazz) que tiene swing cuando se quiere resaltar que el intérprete ha logrado conferirle una cualidad rítmica especial en algún sentido.
Se llama también Swing, al baile asociado al estilo jazzístico.
Hoy quiero centrarme en el swing porque reúne unas serie de características que me encantan y que definen claramente mi visión de la estrategia personal.
El swing es ritmo. Por encima de cualquier otra cosa, el swing es la capacidad del cuerpo de sentir y fluir y adaptarse a un sonido. Algo que en la estrategia personal es fundamental para tras sentir y comprender “la música” que el mercado toca, sepamos fluir y expresar nuestra propia interpretación corpórea.
El swing es libertad. Nadie baila una misma pieza de igual manera. Si quieres diferenciarte y convertirte en la opción preferente debes aprender a que cada movimiento sea único. A que cada movimiento sea tú movimiento.
El swing es rebeldía. El movimiento swing fue un movimiento joven que intentaba demostrar que la música se podía vivir de otra manera, respetando los sonidos clásicos, pero rompiendo con los bailes tradicionales. En la estrategia personal debemos saltarnos la norma no escrita de ser exactamente igual al resto de trabajadores o proveedores. Debemos romper con las visiones costumbristas y mostrar una visión más rebelde.
El swing es movimiento. Todo se basa en disfrutar haciéndolo. Nunca alcanzarás nada si no te mueves.
El swing es pegadizo. Cuando alguien escucha la música swing no puede estarse quieto o quitárselo de la cabeza en un buen rato. Una buena estrategia personal también debe conseguir que nuestra imagen perdure en la mente de quien se cruce en nuestro camino.
El swing es divertido. Si no disfrutas bailando, no entiendes el swing. En la estrategia personal debemos disfrutar de cada paso y divertirnos sin tomarnos el proceso como un via crucis. Si no disfrutas con tu estrategia personal, es mejor que cambies el rumbo.
El swing es swing. En definitiva, nada se parece al swing. Este estilo de baile es único en ejecución y en apariencia, como los procesos de estrategia personal. Únicos en el concepto y en su ejecución. La estrategia personal puede tener elementos de muchas otras corrientes pero el resultado sólo se parece a una cosa, a la estrategia personal.
Ha llegado el momento de unirte a esta corriente libre que busca una definición propia, que intenta que cada persona alcance sus objetivos mientras luce sus mejores galas y se mueve adaptándose con alegría y entusiasmo al sonido que el mercado marque. Dejemos atrás los malos augurios y los bailes tradicionales. nadie te sacará de tu situación actual bailando un vals o moviendo ligeramente una pierna. Sal a la pista, prepárate para sudar y para divertirte porque el sonido ya está aquí.
Baila swing, siente el swing y sobre todo, márcate una estrategia que te permita ser libre practicando tu swing.
(*) Película recomendada “Los chicos del swing”
9 comments 2 Noviembre 2009
Halloween: el triunfo de la diversión.

Halloween se ha apoderado de una celebración con tradición cristiana. ¿Ha sido el márketing? ¿Es una conspiración norteamericana para propagar sus valores y fiestas y crear una cultura universal basada en la suya propia? Creo sinceramente que no. Lo único que han hecho es hacerlo divertido.
Se debería aclarar que la fiesta que hoy se celebra es un conjunto de elementos que vienen desde la celebración pagana del día 1 de Noviembre, hasta la tradición medieval de los ladrones de disfrazarse en la noche de todos los santos para evitar su ajusticiamiento. Los romanos pusieron el toque festivo y los cristianos… Decidieron abolir dicha tradición de culto a la cosecha, a los dioses de la fruta y la noche de Samhain. Pero como era una tradición poderosa, eliminaron la parte pagana y la celebración nocturna y decidieron dar todo el día a rezar a “todos los santos”.
Algunos años después esta festividad llega a los Estados Unidos, traída por los pioneros, y es aceptada como una tradición, integrando todos los detalles antes mencionados. Era una fiesta católica de pequeños grupos de fieles, que se popularizó enormemente con la llegada de los Irlandeses alrededor de 1840. Fueron ellos quienes le anadieron la “Jack-o-lantern” (la calabaza hueca con una vela adentro), ya que tenían una leyenda de un Jack (Juan) a quien le prohibieron la entrada al Cielo y también al Infierno (nadie lo aguantaba) y se paseaba con una linterna, que era un repollo hueco con un carbón ardiente adentro (¡Que le había dado el mismísimo Diablo!), buscando la manera de ingresar a alguno de los dos clubes.
Los yankies fueron más prácticos y en vez de repollo usan una calabaza que es más fácil de ahuecar.
La fiesta sin embargo no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados.
La internacionalización de Halloween se produjo en los años 80 gracias a las series de televisión. Éxitos de la pequeña pantalla como “Roseanne” comenzaron a dedicar un capítulo cada año a Halloween hasta convertir la calabaza sonriente en una imagen tan conocida como la Coca-Cola. Hoy en día Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo estadounidenense y canadiense.
Pero eso es sólo la referencia histórica, porque el verdadero “problema” surge cuando la fiesta se instaura en el mundo y los países tradicionalistas y cristianos creen que la celebración y fiesta con sus respectivos disfraces de muertos, zombies y George Bush, son un insulto y una blasfemia. Algunos se refugian en que es mejor lo que había antes, o en que nos están invadiendo o incluso con argumentos como que estamos perdiendo nuestra propia cultura. Mi opinión con respecto al cristianismo podría ser cuestionable, así que la dejaré al margen y que cada cual saque sus propias conclusiones.
Lo que sí quiero analizar es la influencia social conseguida por dicho evento y su característica fundamental: La diversión.
¿Qué había antes de Halloween? Visitas al cementerio, familiares tristes y llorando a quienes faltan, flores, y recuerdos… Nadie quería que llegase este día porque suponía remover todas las emociones negativas. Suponía ver a personas y hablar de temas cargados de dolor y tristeza. ¡Pero es tradición!
Pero además sería ridículo defender esta fiesta sin reconocer que alrededor de ella hay un gran negocio de dulces, disfraces, hostelería y regalos. ¿Pero acaso no lo hay en San Valentín o en San Jordi?
Halloween es una celebración que tiene una clara esencia de victoria y un potenciador de influencia social al convertirse en un día en el que los niños (y mayores) pueden jugar, disfrazarse, saltar, gritar, asustar y encima…¡¡les premian con golosinas!! Diversión, libertad y premios positivos. Esa es la fórmula de este éxito que ha desbancado a otras fiestas y celebraciones de todas partes del mundo.
Ahora piensa en tu organización. Las personas que lo forman ya tienen a su alrededor innumerables procesos que por tradición se hacen de una determinada manera y que nadie se propone cambiarlos. Hace unas semanas VW nos enseñaba como utilizar la diversión, para hacer ejercicio, para reciclar o para ser más limpios. Y nosotros seguimos rodeados de muertos vivientes, de vampiros que nos chupan la sangre, de frankeinteins hechos de muchas piezas o de hombres invisibles que se escaquean a la más mínima oportunidad cada día.
Aprende de Halloween y aporta diversión en tus acciones y en tus procesos y su impacto e influencia estarán garantizados, porque ya que Halloween está en nuestras oficinas en todo momento, al menos que podamos disfrutar de sus golosinas ¿no?
Recuerda, hazlo divertido, aporta libertad y premios positivos y tu influencia saldrá ganando.
2 comments 29 Octubre 2009
El gran pez V

Cuarto paso: Integridad y Perseverancia
Ahora ya estás mucho más preparado para disfrutar de la historia magnífica sobre el arte de la influencia, ya que comienzas desde una posición nueva, desde la verdad del autoconocimiento, sabes quien eres, cómo te ven los demás y cómo quieres que te vean. Además, has identificado claramente cual es tu objetivo y cómo debes comenzar a caminar para conseguirlo.
Pero recuerda por último que debes ser íntegro con tu realidad y perseverar ante los contratiempos.
Sé fiel a quien tú eres, no hace falta que te arrimes a otras barcas que sí que pescan, porque quizá no estéis buscando el mismo objetivo. Tampoco el cambiar de rumbo o buscar allí donde no haya otras barcas si recibes un pequeño revés o si te cuesta más de lo que habías pensado. Hay que trabajar cada día y perseverar. Algo básico para alcanzar el éxito.
O como le pasó a nuestro joven amigo, el doctor Lang…
“El último día de pesca, el doctor Lang decidió entender la situación, dejó todo el material innecesario en el coche y echando la barcaza al agua se dijo:
- Hoy voy a disfrutar de un día de pesca.
Esa mañana su compañero de los anteriores días no apareció, así que Lang, decidió concentrarse más en los movimientos del agua, en los bancos de peces, en los sonidos que rodeaban el lago Puketoing, en los días anteriores no se había detenido en esos detalles, una verdadera lástima perderse tanta información…
Cuando de repente, un fuerte tirón acabó con su cuerpo dentro de las profundidades del lago. Perplejo al ver cómo el viejo James le arrastraba hacia las profundidades y cómo se alejaba de la superficie y de la barcaza, Lang decidió soltar su fabulosa caña anaranjada y comenzar a subir a la superficie ante el riesgo de morir ahogado.
Y fue entonces cuando sucedió algo maravilloso. Lang abrió los ojos cuando apenas quedaban un par de metros para llegar arriba y respirar y pudo observar cómo cara a cara se encontraba con la gran carpa que mirándole a los ojos le preguntó:
- ¿A qué has venido?
Lang, no se lo podía creer, el pez le estaba hablando directamente, pero sin entender cómo ni por qué, sólo acertó a contestar algo asustado:
- He venido a encontrar al gran pez…
El viejo James quedó unos segundos mirándole a la cara y parecía incluso que podía sonreír. Dio una vuelta sobre el cuerpo del joven doctor y entonces le dijo:
- No lo entiendo, hasta ahora siempre había pensado que el pez más grande del lago era yo, sin embargo ahora te miro y compruebo que tú tienes más años que yo, que tú eres más grande y que tú por supuesto, eres más pesado que yo… Ahora tú eres el gran pez y espero que hayas conseguido encontrarte.”
“Enfréntate al espejo, recoge tus valores, mira a tu objetivo a la cara con integridad y perseverancia, y estarás preparado para disfrutar lo que habías venido a buscar”
Feliz fin de semana
Add comment 16 Octubre 2009
El gran pez IV

Tercer paso: Mira a tu objetivo a la cara
El conformismo nos acerca peligrosamente a la mediocridad.
Sé que muchas personas están satisfechas con lo que tienen, muchas incluso se sienten privilegiadas y se comparan con personas de otras latitudes… una lástima sin duda. ¿Porqué nos empeñamos en desaprovechar tanto potencial? ¿Acaso crees que te van a regalar tu felicidad? Que no luches no significa que estés en paz.
Es hora de que hagas un repaso mental y te marques un objetivo. Piensa qué deseas conseguir y prepárate para alcanzarlo, pero no pierdas el tiempo con absurdas complacencias ni con justificaciones sólo válidas para ti. Cada paso debe acercarte un poco más a tu objetivo y cada día debes andar un paso. Como bien podemos extraer de la maravillosa obra Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll:
“- ¿Podría decirme, por favor, qué camino he de seguir desde aquí?
- Eso depende en buena medida del lugar adonde quieras ir – dijo el gato
- No me importa mucho adónde … – dijo Alicia
- Entonces no importa por donde vayas – dijo el gato”
Necesitamos saber dónde queremos ir para saber cómo debemos llegar. Pero no de cualquier manera o hacia cualquier objetivo. Debes caminar con fuerza, de manera enérgica, pensando de una manera original y creativa, buscando nuevas fórmulas para alcanzar un objetivo que no dañe a nadie y que esté repleto de valores positivos. Un objetivo que te llene de felicidad y sobre todo, fiel a tu forma de ser, al tipo de pescador que eres.
Una fabulosa técnica es detenerte a contestar las siguientes preguntas:
1. ¿Qué es lo que quiero, realmente?.
Asegúrate que está definido en términos positivos. Piensa más en lo QUE QUIERES que en lo que no quieres.
2. ¿Qué veré y oiré cuando haya logrado el objetivo?.
Describe el objetivo con todos los detalles sensoriales, es decir, con todos los detalles de vista, oído, tacto, gusto y olfato.
3. ¿Puede ser iniciado y mantenido bajo mi responsabilidad?.
Cualquier objetivo debe ser iniciado, mantenido y promovido por ti, el objetivo escogido debe reflejar cosas en las que puedas influir personalmente.
4. ¿Tiene el objetivo la dimensión adecuada?.
Si es muy grande, pregúntate ¿Qué es lo que me impide alcanzarlo? y convierte los problemas en pequeños objetivos, hazlos lo bastante pequeños y alcanzables. Si es muy pequeño para motivarte, pregúntate, ¿Es parte de un objetivo superior?. ¿Por qué es importante para mi lograr este objetivo?
5. ¿Cómo sabré cuando logre el objetivo? Piensa en la evidencia tangible que te permitirá saber que has logrado lo que querías.
6. ¿Dónde, cuándo, con quién lo quiero? ¿En que contexto?
Imagínate el objetivo de la manera más especifica posible.
7. ¿Qué te impide lograr el objetivo deseado?.
Identifica las creencias limitantes y diferéncialas de los hechos reales.
8. ¿Qué recursos tengo ya, para obtener mi objetivo?
¿Qué recursos necesitas con el fin de lograr tu objetivo?
9. ¿Cómo puedo empezar a lograr mi objetivo y cómo puedo mantenerlo?
Tras estas preguntas el paso más importante es actuar. Todo camino comienza con el primer paso.
Add comment 15 Octubre 2009
El gran pez III

Segundo paso: Recogiendo valores
Nos hemos aproximado un poco más a nuestra personalidad. Y ha llegado la hora de analizar cuales son los valores fundamentales y los pilares sobre los que sustentamos nuestra personalidad.
Te recomiendo que hagas un listado y escojas sólo cinco valores o principios básicos. Contrástalos con los que proyectas y nunca elijas alguno “porque sería bueno ser así”. Céntrate en los que tienes ya y podrás potenciarlos hasta perfeccionarlos, pero nunca impongas o persigas un valor que no sea realmente tuyo.
La creación de tus valores va en perfecta consonancia con quien eres realmente, no con quien te gustaría ser. Te convertirás en quien tú quieras si consigues potenciar los valores escogidos entre los que ya formen tu personalidad y sobre los que puedas trabajar.
Recuerda que esta decisión nunca puede ser externa, si no que necesitarás un tiempo para reflexionar sobre ti y sobre cómo eres.
Para ayudarte, te escribo varios términos o valores que pueden ayudarte en tu selección, aunque evidentemente ya tendrás un buen material, gracias al obtenido en el primer paso.
Proactividad, objetividad, coherencia, sacrificio, desprendimiento, magnanimidad, sensibilidad, optimismo, crítica constructiva, flexibilidad, comunicación, amor, sobriedad, servicial, liderazgo, voluntad, superación, serenidad, autoestima, paciencia, compromiso, laboriosidad, sencillez, responsabilidad, amistad, libertad, respeto, tolerancia, carácter, alegría, comprensión, autenticidad, confianza, sinceridad, lealtad, generosidad, dar y darse, felicidad, perseverancia, valentía, empatía, sociabilidad…
Así podríamos pasarnos horas escribiendo, pero como pequeña ayuda creo que ya puede servir de complemento a lo que ya habíais escrito en el primer ejercicio.
Ahora comprueba y selecciona tus cinco virtudes fundamentales y haz lo mismo con tus cinco debilidades básicas o elementos a mejorar. Te servirá preguntarte a qué no puedes renunciar en tu vida, qué crees que es básico que la gente perciba de ti o incluso, cómo debería ser una sociedad mejor y en qué podrías tú mejorarla.
Muchas serán las dudas de si lo que queremos hacer o si nuestro reflejo e interior están alineados y con eso descubrir si nuestro auténtico perfil está definido, así que ha llegado la hora de ponerse a prueba.
Una vez escogido tu listado, vuelve a pedir opinión a las personas que te ayudaron en el primer paso y aunque algunas añadirían o eliminarían alguno, busca el consenso global. No te justifiques ante tu selección y recibe con un simple “gracias” cada opinión externa. Una buena lección de humildad la que estamos sufriendo ¿no?
El resultado será algo como esto:
Valores positivos
“Influyente, generoso, buen comunicador, creativo y optimista”
Valores a mejorar
“Controlador, sobreprotector, testarudo, hermético y autosuficiencia”
Un consejo si me lo permites, no desperdicies tu tiempo corrigiendo los elementos a mejorar, si no potenciando los valores positivos. Eso te convertirá en una persona brillante, y por tanto, te acercará a tu plenitud. Si realmente te esfuerzas por tus valores, ellos brillarán hasta el punto de cegar tus debilidades.
Llegados a este punto, déjame que te felicite de nuevo, porque estás mucho más cerca de saber qué pescador eres.
Add comment 14 Octubre 2009
El gran pez II

Muchos somos los autores que ofrecemos nuestras herramientas y enseñanzas a otras personas para que con ellas lleguen a lo mas alto, sin embargo, no todas lo consiguen. Algunos por falta de disciplina, otras por un error en la aplicación y otras incluso porque no son las apropiadas, pero si hay un fallo insalvable es comenzar tu camino sin conocer qué tipo de pescador eres.
Por muy claro que tengas el objetivo, por muy desarrollado que tengas tu plan de negocio o identificadas las herramientas necesarias. Aunque sepas alternar escenarios e intentes pescar al viejo James acercándote o alejándote, sólo o acompañado… Convéncete de una cosa, si no sabes quien eres, nunca podrás llegar todo lo lejos que quieras. Si no sabes qué pescador eres, nunca conseguirás pescar al viejo James. Incluso nunca sabrás si la estrategia de pescar un sólo gran pez es la realmente eficaz.
Pero conocerse no es sencillo.
Exprimir plenamente una obra como la que a continuación vas a disfrutar y sacar de ella el mayor provecho posible requiere un primer planteamiento; debes saber quién eres y lo más importante, cómo eres. Y ojalá enfrentarse a eso fuese sencillo.
Nadie dijo nunca que el resultado que esperamos nos lo fuesen a regalar, pero quiero que con esta pequeña introducción tengas al menos algunas fórmulas que te ayuden a ello.
“Conócete a ti mismo”. Los siete sabios se encargaron de imponer esta conocida inscripción en el frontispicio del templo de Delfos, y es evidentemente, una pieza fundamental del pensamiento griego. Muchos pensadores han intentado enarbolar sus matices y reflexionar sobre ella, desde Sócrates y Platón, hasta Confuncio o el autor del arte de la guerra, Sun Tzu.
Pero no es mi intención entablar una complicada retórica filosófica y me gustaría exponer una segunda parte menos conocida de la inscripción que descubrí junto a mi amigo y maestro, Juan Carlos Cubeiro; “Nada en exceso”. Y aquí volvemos al punto principal de esta humilde introducción. ¿Quién puede ser consciente de que está abusando de algo o de que realmente se está excediendo? Simplemente aquellos que se conozcan.
Entonces, recojamos la caña anaranjada, aparquemos el oráculo de Delfos y pongámonos a trabajar.
Como veremos en la fabulosa historia de este libro, nos convertiremos en auténticos potenciadores del cambio y en personas capaces de controlar el arte de la influencia, haciendo de nosotros mismos una gran marca. Nuestra actitud y conducta serán nuestro mayor escaparate, pero antes, deberemos seguir los pasos oportunos.
Primer paso. Frente al espejo.
A toda persona le cuesta pararse a mirarse detenidamente frente al espejo. Incluso aquellas que más se quieren, no soportan examinarse detenidamente frente a su imagen sin comenzar a sacarse defectos, fallos o elementos que podrían mejorar. ¡Y eso que normalmente somos más benévolos con nosotros que con quien nos rodea!
Haz la prueba el próximo día que salgas de la ducha e intenta examinar tu cuerpo durante apenas tres minutos, verás lo que digo.
Y ¿Por qué nos cuesta? Simplemente por que tenemos una idea de nosotros ya preestablecida en nuestra cabeza y el espejo, en algunas ocasiones, nos devuelve a la realidad de una manera brusca y sin contemplaciones.
Pero no dejaremos que nuestro reflejo nos domine, ni nos apabulle. Somos dueños de nuestro reflejo, así que comencemos a eliminar las creencias que hemos establecido y conozcamos de verdad cómo somos.
Yo suelo recomendar escribir una pequeña biografía de unas diez líneas en las que se preste mayor atención a las emociones que a los datos curriculares. Y termina con una descripción de los cinco adjetivos que crees que te identifican positiva y negativamente. Intenta ser objetivo y exigente. Algo que quedaría más o menos así:
“Siempre he sido un joven inquieto y curioso. Cuando era pequeño, si mis padres me regañaban, yo cogía y salía andando cabreado y no paraba hasta que no se me pasaba. Imagina los disgustos que llegué a darles. Era obstinado y muy terco. Algo que con los años se ha ido transformando en perseverancia y en obsesión por la perfección. Sé que en ocasiones he proyectado una imagen de soberbia al pensar y decir claramente cuales son mis objetivos, y es que mi ambición (siempre sanamente entendida) choca con el conformismo de la mayoría de las personas.
Me considero una persona a la que le gusta lo bello y en mi adolescencia siempre me acompañó un cierto aire nostálgico y romántico sin excesos, que creo que a día de hoy se ha convertido en un auténtico mimo por los detalles y un cuidado extremo por las personas que me importan.
Creo que soy una persona cercana, trabajadora, creativa, proactiva y muy sociable. Pero también reconozco que soy imprudente, no me gusta seguir las normas, testarudo, irreverente y en ocasiones algo burlón”
Una vez terminada recuerda que esa carta es el conjunto de creencias que tienes de ti y desarrolla un perfil de quién crees que eres. Pero ha llegado el momento de enfrentarlo al espejo. ¿Quién nos hará de espejo? Las personas que ven ese reflejo normalmente; familia, amigos, pareja…
Enséñales de manera individual tu pequeño escrito y pídeles que corrijan sobre el texto (sin borrar nada del original) o que añadan su percepción a los adjetivos finales. Cuantas más personas participen, más clara será tu percepción del conjunto de proyecciones.
Una vez terminado, recoge toda la documentación y estudia detenidamente cada escrito, cada palabra e intenta ver qué actitud tuya pudo provocar que la persona concreta lo escribiera.
Descubrirás que elementos que inicialmente no reconocías de ti, están presentes en tu personalidad y por tanto, forman parte fundamental de lo que eres. Recuerda, si otros lo perciben es porque tú lo proyectas.
Add comment 13 Octubre 2009
El gran pez I

(Introducción que escribí para el libro El Arte de la influencia de LID Editorial)
En primer lugar déjame que te felicite. Enhorabuena. Sé que en las próximas páginas, de una manera simple, cercana y potente vas descubrir una serie de conceptos, que como muy bien explica Marta Romo en su prólogo, como si fuesen mantras, te dotarán de la base necesaria para comprender y poder desarrollar de una manera efectiva el arte de la influencia.
Sin duda, una cosa es cierta, serás mejor cuando te termines este fabuloso relato. Aprenderás que el poder está en tus manos y que nuestras acciones son determinantes en el, nunca lo suficientemente bien elogiado, mundo de la influencia interpersonal.
Situación que me coloca a mi en un delicado escenario, estar a la altura de la profundidad de la historia y de la cercanía de su autor. Espero no defraudar, pero como dijo un amigo una vez: ¿Alguien se lee las introducciones?
Pero si los famosos cuatro fundamentos que el libro te desarrollará tienen una potencia indudable, hay un concepto del que me he vuelto un auténtico seguidor. El concepto de la pesca. No quiero adelantarte nada ni contar parte de la trama del libro, simplemente diré que en las próximas páginas comprenderás por qué si elegimos ser cazadores dispararemos a una presa y el resto huirá, consiguiendo que nuestra influencia disminuya y si por el contrario pescásemos, nuestras piezas serían las que eligiesen acercarse a nosotros. ¿Comprendes qué es la influencia? Pero ahora no es el momento de adelantar nada, si no de situarnos en otro escenario, concretamente en uno anterior, pero antes permíteme que te cuente una historia:
“El joven doctor Lang había escuchado cientos de veces la historia del gran pez del lago Puketoing. Una carpa real que rondaba los cuarenta kilos de peso y el metro veinte de longitud. Sin embargo y aunque muchos pescadores habían visto al “viejo James” que era como llamaban a la asombrosa criatura, ninguno había sido capaz de atraparlo.
Años de intentos frustrados en cientos de profesionales de la pesca, habían conseguido que el carisma de la carpa llegase a un límite, que nadie en los alrededores de Puketoing quisiera atraparlo, dejando tan cuestionables deseos a los foráneos del lugar y a los intrépidos turistas.
- ¡Eso es que se han dado por vencidos! – decía el joven Lang cuando alguien le comentaba el pacto entre pescadores – ¿Quién es su sano juicio no querría capturar una pieza así?
Durante semanas estuvo planeando todo lo necesario para poder disfrutar de unas maravillosas jornadas de pesca. Pudo pedir los días libres necesarios, se liberó de responsabilidades para poder dedicarse por completo a la pesca, buscó la mejor equipación, se informó de la situación del lago, la temperatura del agua, el tipo de cebo, buscó dónde hospedarse cerca del lago, el alquiler de la barca… todo lo necesario. Pero el día antes de partir se dio cuenta de un detalle fundamental, su antigua caña no podría con el peso de tan fornido animal, así que buscó una buena tienda de cañas de pescar y decidido a comprarse una, se dirigió al dependiente:
- Quería una caña de pescar que me valga para carpas de cuarenta kilos.
El hombre de mediana edad que aguardaba tras el mostrador comenzó a reírse tras la ocurrencia del joven para, tras unos segundos y una disculpa, replicar:
- ¿Y piensa usted pescar muchas carpas de cuarenta kilos?
- ¿Cómo dice? – dijo asombrado Lang – pescaré las que me encuentre.
- Perdone que le pregunte, ¿qué tipo de pescador es usted?
Realmente el doctor no supo como contestar a eso, ya que la única experiencia que tenía eran los días de pesca con su padre hace años, así que dijo airadamente:
- Pues un pescador normal, quiero una caña normal, para poder pescar una carpa de cuarenta kilos. He leído todo lo necesario, me he preparado y tengo todas las herramientas apropiadas para pescar una carpa de cuarenta kilos.
- Querido amigo, no existen los pescadores “normales”, cada pescador necesita un estilo de caña, las hay para personas tranquilas, para metódicos, para personas con excelentes dotes técnicas… No quiero incomodarle, pero si usted quiere pescar una carpa de ese tamaño necesitará que la caña se adapte perfectamente a usted, independientemente de lo que haya usted estudiado.
- Entiendo que si la caña debe aguantar ese peso, me debo llevar esa caña naranja robusta y gruesa – dijo Lang.
- Y ahora comprenderá la pregunta anterior, ya que con sus hombros y brazos no creo que pueda aguantar la caña durante horas si fuese necesario, ni siquiera un tirón fuerte.
- No me subestime, he decidido pescar al gran pez y aguantaré días si es necesario – dijo el joven doctor mientras malhumorado, se alejaba de la tienda con la caña anaranjada bajo el brazo.
Aun podía recordar la sonrisa del dependiente cuando apenas un día después y con todos los aperos necesarios para la jornada, tocaba con sus nuevas botas de pescar el agua del increíble lago Puketoing.
- Hoy pescaré al viejo James – se dijo. Y tras echar la barcaza al agua, extendió la caña y comenzó a esperar.
Unos metros más allá, pudo ver cómo desde una barca cercana, un intrépido compañero sacaba un hermoso pez dorado, pero Lang se decía, “es bonito, pero no es el viejo James”.
Apenas habían pasado unos minutos, cuando la persona de la barca de al lado volvió a sacar otro pez similar al anterior. La confianza de nuestro amigo comenzaba a mermar, pero volvió a buscar la autocomplacencia con un “no es el viejo James”
Y transcurrían las horas y mientras que su cebo no se inmutaba, el del molesto vecino esporádicamente sacaba una de esas piezas doradas que ya tanto comenzaban a cabrear al joven doctor.
Al finalizar la tarde, sacó la barcaza del agua y coincidió mientras limpiaba la caña con el compañero con suerte de la barca cercana.
- ¿Ha habido suerte? – preguntó.
- La suerte me llegará cuando capture al viejo James – contestó Lang.
- Seguro que es usted un buen pescador – dijo mientras metía en su nevera de transporte al menos nueve piezas de dos kilos cada una – Mañana será otro día.
Y efectivamente así fue, a la mañana siguiente todo comenzó de nuevo.
- Hoy pescaré al viejo James – se dijo. Y volvió a echar su barcaza al agua mientras veía que a lo lejos ya se encontraba el pescador del día anterior. A lo que Lang pensó “si me acerco lo suficiente, seguramente el viejo James se alimentará de los peces que él saca y eso me acercará a pescarle”
Pero pasadas unas horas, la historia se repetía. Mientras una de las cañas no dejaba de sacar unos fabulosos peces dorados, la robusta y anaranjada caña de Lang permanecía inmóvil e impasible.
El joven doctor, abandonó un poco antes de lo esperado su puesto y mientras limpiaba de nuevo su caña, su compañero se le acercó y le dijo:
- Toma compañero, que parece que hoy tampoco ha habido suerte – comentó ofreciéndole una excelente pieza.
- Gracias pero no, he venido a pescar sólo al viejo James y así lo haré.
- Está bien, lo comprendo, no se preocupe, es usted un buen pescador y mañana será otro día.
Pero esa noche no pudo dormir, Lang repasaba mentalmente lo que había leído en internet, sacaba los apuntes de los libros de pesca y se repetía una y otra vez “si tengo todo lo necesario, mañana no puede fallar nada”.
Algo cansado, pero con una ilusión enorme, a la mañana siguiente echó su barcaza al agua del fantástico lago antes que ningún otro mientras pensaba:
- Seguro que así consigo llegar antes a mi presa y no le asusta mi competencia. Y mientras se repetía una vez más su determinante frase, se adentró en el lago – Hoy pescaré al viejo James.
Una hora después, vio que se acercaba la barcaza de los días anteriores mientras su ocupante no dejaba de sacar esas ocurrentes piezas. Lang cogió sus remos y se aproximó a ella. Había una pregunta que se había hecho toda la noche y no tenía respuesta.
- Disculpe, ¿puedo preguntarle algo? – dijo amablemente – Cada tarde al despedirnos usted saca aproximadamente una decena de bellas piezas doradas y yo no consigo atrapar al gran pez que he venido a buscar, sin embargo usted me repite que yo soy un buen pescador.
El viejo pescador le miró sorprendido y le dijo:
- Bueno, viste como un buen pescador, lleva una equipación de primera calidad, utiliza una caña realmente fantástica y cuando le veo prepararse siempre está comprobando los datos en sus manuales. Si no fuese un buen pescador, ¿por qué iba a utilizar todo este material?
El joven doctor se quedó perplejo mirando su reflejo en las aguas del lago Puketoing y comprendió que por muchas herramientas que hayas obtenido, por muchos conocimientos que creas que tienes, o incluso por mucho que cuides tu apariencia, él había hecho caso omiso a la pregunta esencial ¿Qué tipo de pescador eres?”
Add comment 12 Octubre 2009
Hasta los Obamas

La verdad es que hoy no pensaba escribir, pero esta noticia me ha despertado de mi tranquilo viernes.
No entiendo que a Obama le hayan dado el Nobel. Y no porque no crea que el presidente de los EEUU no vaya a alcanzar grandes hitos en la política internacional o porque el cambio de actitud de dicho país y de sus gobernantes no sea reseñable, pero sinceramente, comparar a Obama con el trabajo de concienciación medioambiental que consiguió Al Gore, con el excelente trabajo con los pueblos indígenas de Rigoberta Menchu, o Jody Williams y su lucha por la eliminación de las minas antipersonas me parece una total tomadura de pelo.
El premio Nobel de la paz, pese a lo mediático de los premios y la importancia de sus lobbys, siempre ha sido un referente de un trabajo bien hecho, de una lucha contra el stablishment. Es decir, se premian los actos realizados. Pero es descabellado darle el Nobel a una persona que aun no ha hecho nada (en estos momentos el armamento nuclear sigue en aumento) y que dirige un país que está en guerra (Afganistan) o que destina prácticamente cinco veces más en presupuestos al ejército que a servicios sociales o compromisos con los más necesitados.
Hace poco, en la gala para designar la sede para la celebración de las olimpiadas, de repente Chicago ganó en fuerza y se colocó como primera en las apuestas únicamente respaldados en una teoría: “Va Obama”. Sin embargo el jurado no se dejó impresionar y Chicago fue la primera en abandonar la carrera por los juegos olímpicos ¿Explicación? No había hechos consistentes que probasen que era mejor que otra candidatura.
Creo que aunque todas las personas con ideales progresistas estemos satisfechas del cambio de gobierno y de rumbo nacional e internacional que supuso la elección del primer presidente afroamericano de la historia de estados unidos, debemos comenzar a exigirle ya los hechos para premiarle. Porque Obama fue el primer candidato global, que ganó por los desméritos de Bush y por el impulso internacional que ganó con su estrategia. Millones de personas creímos en él y le aupamos a la victoria, por lo que si nos pidió fondos y apoyo ¿no ha llegado el momento de exigirle hechos?
Premiar a alguien sin tener en cuenta los hechos es quedarnos en las palabras. Y si preferimos las palabras a la hora de dar un Nobel… ¿Para cuando a Bono (U2)? Sus letras son mucho más bonitas.
Volvamos a la cordura y recordemos que Obama es sólo un político más que deberá ser juzgado por sus electores dentro de cuatro años cuando se comprueben los actos realizados. Volvamos a una posición en la que los premios Nobel eran un símbolo de prestigio y garantía de una labor contrastada. No me identifico con un Nobel que tiene su país en guerras, que fabrica armas y las vende por todo el planeta, que explota a países en vías de desarrollo o que no respeta el medio ambiente. En esto no contáis con mi apoyo.
Pero la auténtica reflexión es… ¿Tantas ansias de protagonismo no crearán próximamente que la ciudadanía esté cansada de Obama?
Firmado: Un admirador de los premios Nobel y de las personas que sí han demostrado sus acciones para recibirlo.

4 comments 9 Octubre 2009
Yo puedo, tú puedes…

El pasado sábado llegaba de tomarme algo con mis hermanos cuando al mirar el ordenador, una persona me había escrito en el facebook un texto que me sorprendió mucho, pero que desde su sinceridad y su inquietud me impulsó a escribir este post. Espero Ana que sea lo que buscabas.
Hace no mucho una persona se hizo famosa en el mundo por el grito “yes, we can”. Un grito a la cooperación, a la colaboración y a la fuerza de grupo. Pero ¿Y qué pasa con el individuo? ¿Hay personas que deben resignarse a conseguir sus éxitos sólo si forman parte de un grupo? ¿Realmente el éxito está reservado para unas personas elegidas?
Sinceramente creo no. El éxito espera a toda persona que trabaje para alcanzarlo.
Pero entonces ¿Porqué no todo el mundo alcanza el éxito?
En primer lugar deberíamos analizar con exactitud esa pregunta porque estoy plenamente convencido de que lo que para algunos es un éxito para otras personas es un rotundo fracaso, con lo que el factor comparativo entra en juego. Por otro lado si analizamos que no todo el mundo encaja igual las adversidades, el factor motivación también cuenta. Y por último, el factor valentía, ¿Cuántas personas están realmente comprometidas con su felicidad?
El primer factor nos debería enseñar que no podemos comparar nuestros éxitos con los conseguidos por otras personas, o incluso con sus fracasos, ya que en la mayoría de ocasiones nos faltan datos. Por ejemplo: Alguien podría sentirse mal al leer que me van bien las cosas, que escribo libros, doy conferencias, soy profesor y soy plenamente feliz con mi vida, pero poca gente se para a pensar que este verano viví uno de los peores momentos de mi vida reciente ante la desesperación y conflictividad profesional que unos clientes me habían provocado. Por lo tanto, nuestros éxitos son nuestros y el valor se lo damos cada quien sin comparar, obsesionarnos o intentar imitar, ya que si no lo hacemos así, la envidia y frustración pueden ser una gran losa. Vive intentando conseguir tu felicidad y tus éxitos con valores positivos. Vive éticamente construyendo lo que tú quieres llegar a ser. Vive caminando hacia lo que a ti te hace feliz ya que vivirás contigo toda tu vida.
El segundo factor nos habla de la motivación y de la capacidad de reactivación personal. Un elemento fundamental en las cadenas de éxito, ya que éste no lo regalan y siempre lleva asociado momentos duros y difíciles de superar. Toda persona pasa por ellos, pero ¿Eres capaz de levantarte cada día queriendo lo mejor para ti? ¿Realmente eliminas aquello que te hace daño de tu vida? No te justifiques. Si es malo, no debe estar en tu vida. Así de simple. ¿Cómo puedes desear conseguir el éxito si tú eres quien te pones tus propias zancadillas con creencias limitantes? Sólo hay que pasarse por algunos perfiles de las redes sociales para ver como hay personas que cíclicamente están mal. ¿Necesitan estar mal? Entonces ¿porqué no deciden dar un paso adelante y dejar el dolor atrás y aquello que les hace daño lejos de su día a día? Vive sonriéndole a tus heridas y demostrándote lo fuerte que eres. Vive con ilusión y esperanza mientras eliminas aquellos actos o pensamientos que te lastran tus éxitos. Vive queriendo ser feliz y apostando por ello cada día olvidando los baches del camino.
La valentía es el punto intermedio entre el miedo y la temeridad. Muchas personas tienen miedo al éxito y esto les bloquea, pero ¿cómo se puede temer a algo que te haga feliz? No debemos confundir la precaución con el miedo que nos inmoviliza. No todo el mundo merece tener éxito, al menos es como yo lo veo. Sólo las personas que se han comprometido con su éxito, que saben lo que quieren y que luchan cada día por conseguirlo con valentía conquistan sus objetivos. Las herramientas están ahí, en los libros de gestión o autoayuda, en las clases, seminarios, conferencias o internet. No es una cuestión de herramientas, es una cuestión de actitud. Si tú te mereces tu éxito, ¿A qué esperas a ser valiente? Vive con valentía y olvida tus miedos. Vive deseando esa maravillosa sensación de consecución y plenitud de objetivos. Vive sin vergüenza por haber deseado ser feliz, ya que si vas tras tu felicidad y tus éxitos, nadie nunca te podrá decir que no te son legítimos.
Porque en definitiva, todo el mundo puede, pero no todo el mundo quiere.
Las personas que alcanzan sus éxitos levantan admiración y también recelo. Levantan satisfacción, pero también críticas. Levantan pasiones y odios. ¿Y vas a hipotecar tus éxitos y tu felicidad para satisfacer la envidia o la mediocridad de terceros? ¿Vas a olvidarte de tus éxitos por miedo a que tu status quo varíe?
Comprométete con tu felicidad. Todo el mundo puede conseguirlo. Yo soy un tipo normal y cada día me levanto luchando por mi felicidad. Conozco mucha gente brillante que hace lo mismo: Alex, Diana, Antonio, Carolina, Sergio, Andrés, Marta, Pilar… y créeme por mucho que yo piensen que son excepcionales, no dejan de ser personas normales. Quizá su excepcionalidad la han creado gracias a poder, con dicha normalidad, comprometerse con su felicidad y alcanzar sus éxitos olvidando miedos, vergüenzas, comparaciones, falta de motivaciones o de valentía.
Si yo puedo, ellos pueden, ellas pueden… tú también puedes. Y créeme cuando te digo que aunque muchas personas lean esto y se digan a si mismas que deben cambiar y luchar por su felicidad, sólo una minoría de personas normales, como yo, se volverá excepcional y se pondrá a trabajar realmente por lo que busca. La pregunta entonces es fácil, tras leer esto ¿Serás tú excepcional?
6 comments 7 Octubre 2009

