Los otros zapatos rojos

5 mayo 2008 at 4:26 pm Deja un comentario

Me gustan mis zapatillas. Sé que no son tan elegantes como mis zapatos, pero reflejan mucho mejor mi espíritu. La sociedad nos obliga a llevar estirados trajes para parecer más serios y respetables, corbata para perfilarnos como personas respetables, pero… ¿acaso no nos contratan por lo que sabemos?

Desde pequeños nos implantan un chip en el cerebro que nos obliga a vestirnos de domingo para ir a solicitar un crédito al banco… Pero ¿acaso no estamos rogando a alguien que haga su trabajo? Es como si para que nos dieran un buen kilo de manzanas nos tuviésemos que vestir de agricultores, o si lo tuviéramos que hacer de albañiles al hablar con la constructora que nos vende el piso… ¡¡Ya está bien, abramos los ojos!!

Este no es un post para proclamar la quema de los trajes ni mucho menos, si no para concienciarnos en que debemos reclamar más por nuestra valía y no tanto por lo que la sociedad imponga. ¿Porqué un médico está mejor valorado que un psicólogo o un arquitecto que un diseñador de interiores? A mi no se me ocurriría pedir a un cirujano especialista de corazón que me ayudase con un bloqueo mental producido por un mal de amores. Seguro que a ti tampoco.

Por eso me encantan mis zapatillas, las llevo siempre que puedo y me demuestran que sigo siendo yo. Me reuno con mi gente, mis amigos de toda la vida y los nuevos. Alguno pensaría que diciendo esto lo que reclamo es que mis zapatillas me igualan al resto… pero no. Yo sigo siendo igual de válido (o no) en unos zapatos de 200 euros que en unas converse de 60. Mis zapatillas no me igualan a la valía profesional de otros de mis compañeros o amigos. El poder de mis zapatillas está en devolverme mi espíritu. Sin caretas, sin pretensiones. Yo soy yo y mis zapatillas.

Dorothy necesitaba dar con sus tacones rojos para volver a Kansas, pues yo sólo necesito mis zapatillas para recordar las cosas importantes en mi vida, mi familia, mis amigos, un largo paseo por Madrid, tirarme en un cesped, escribir en mi blog…

Yo seguiré llevando mis zapatos junto con el traje y la corbata cuando de mis conferencias, esté en la presentación de uno de mis libros o de un curso de formación para los grandes clientes que ocupan mi agenda (grandes por decidir formarse en este tipo de liderazgo y no por sus valiosas cuentas bancarias) pero siempre en mi maleta dejaré un hueco para mis zapatillas.

http://www.rubenturienzo.com

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La perseverancia de Iñigo Montoya (R) Cazadores de libertad

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