Cine de verano

1 septiembre 2008 at 8:35 am Deja un comentario

Como diría una preciosa niña rubia y teniendo en cuenta el tema que voy a abordar a partir de ahora todos los lunes…¡Ya están aquí!

He de reconocer que el verano ha sido fabuloso, visitado muchas ciudades y recopilando decenas de experiencias que poco a poco iré contando mediante este blog (salvo las muy privadas evidentemente) Me he reencontrado con algunas personas que hacía años que no sabía de ellas, he disfrutado de quienes están a mi lado cada día, le he descubierto un nuevo rincón de la península a uno de los mejores profesionales que conozco y sin duda, un estupendo amigo…

Realmente fabuloso. Gracias a todas las personas que se han cruzado conmigo y han aportado su granito de arena (algunas un pedrusco) en mi felicidad y buenas sensaciones, sin duda, espero haber podido colaborar a que seáis también un poco más felices.

Pero pasemos a nuestro cometido, hoy y por eso de entrar poco a poco en materia, voy a hacer un pequeño mix de algunas de las películas que he visto este verano y que creo que pueden enseñarnos algo más de lo que anuncian en la cartelera. Espero que las disfrutéis.

Hancock
Hancock es una película de superhéroes, protagonizada por Will Smith y dirigida por Peter Berg. La historia gira alrededor de John Hancock, un superhéroe con problemas de alcoholismo que con ayuda de un experto en relaciones públicas (Jason Bateman) intentará reconciliarse con la sociedad. Fue estrenada el 1 de julio de 2008.

De esta original película (por el personaje y por sus giros) me quedo sin duda con dos enseñanzas clave, en primer lugar la importancia de la marca personal.

Algunos profesionales de la marca personal como Andrés Pérez llevan trabajando años en la correcta utilización del concepto marca y de su aplicación. Otras personas como Neus Arqués, establecen políticas de marketing a la persona, perfectamente ejemplificado en su libro “y tú ¿qué marca eres?”. Creo que desde el punto de vista más purista de la marca personal o incluso de autores como William Bridges, David Mc Nally, Karl D. Speak o Peter Montoya (incluyendo al marketiniano y fabuloso Tom Peters) la película se quedaría bastante coja en la explicación en sí, pues sólo habla de necesidades, de perfil público y de proyecciones.

Si bien mi opinión es que la marca debe conllevar el cambio real en nuestro comportamiento y no sólo en nuestras formas, en la película tratan muy genéricamente la realidad de que según cómo actuemos las personas nos tratarán de un modo u otro. Es importante reconocer que esa visión es cierta y que todas las personas debemos trabajar por mejorar nuestros comportamientos públicos, nuestra educación (tan escasa en ocasiones) y sobre todo, localizar las necesidades de aquellos a quienes vamos dirigidos.

Aunque si trabajásemos la marca personal correctamente todo comenzaría incluso por saber si estamos bien definidos en hacia quienes vamos dirigidos, en nuestras vidas cotidianas todos tenemos un público objetivo o target. Ya sean nuestros clientes, nuestros trabajadores, nuestra familia… sería importante comprender sus necesidades para poder ofrecer un mejor servicio y que nuestra imagen (que no marca) salga potenciada.

La segunda enseñanza de esta película reside en los secretos y el poder destructivo que ellos acarrean. Siempre se ha dicho aquello de que todo el mundo debe tener secretos. Yo no estoy del todo de acuerdo.

La mayoría de esas frases, sentencias o refranes populares se establecieron en una época histórica en la cual el engaño, la picaresca y la mentira eran fundamentales para la propia supervivencia. Creo que ya todos y todas hemos superado esa fase. En las relaciones de pareja, como es el caso de esta película, existen verdades a medias, ocultación de información e incluso mentiras consumadas. Cánceres sin duda de una buena vida en pareja. No quiero extenderme en esto pues en sí podría hacer un post más adelante con este punto (que lo haré), pero sí quería dejar referencia de esta realidad: Como dijo uno de esos sabios que abundaban en otras épocas, “Sólo en un mundo de hombres sinceros es posible el trabajo en equipo”.

Pues imagina si eso es referido al trabajo, cómo será para una relación de pareja. Las mentiras sólo acarrean más mentiras, sé sincero y sincera, aunque guardes algún secreto…

WALL-E
WALL·E es una película animada de ciencia ficción producida por la compañía Pixar y lanzada por Walt Disney Pictures.
WALL-E narra la historia de un robot, el único superviviente de una fuerza de limpieza de la tierra que, setecientos años después de haber sido abandonado por los humanos, recibe la visita inesperada de otro robot explorador, que busca vida en el olvidado planeta. Fue dirigido por Andrew Stanton, cuyo anterior trabajo, Buscando a Nemo, ganó el premio Oscar a la mejor película de animación. Los personajes principales de WALL·E no tienen voces humanas y se comunican con sonidos -diseñados por Ben Burtt- que se asemejan a voces.

Amo la animación. Creo que tiene aun algo de magia el poder dar vida a unos trazos, veo toda la producción de animación que se realiza comercialmente y muchas que nunca verán la luz, pero esta película de los casi siempre exquisitos Pixar ha conseguido darme una buena lección.

La primera sorpresa me la llevé cuando habían transcurrido casi tres cuartos de hora de película y aun no se había dicho conversación alguna, el interés y la comprensión de todo lo que allí pasaba. Ahora recuerdo que cuando hace unos meses estrenaron una cinta sobre un monasterio y le explicabas a la gente que no se decía nada, casi todo el mundo la rechazaba y en cambio, el efecto que recuperaba wall-e era similar y muy, muy potente. Muchos padres comentaban que no se podían creer que sus criaturas estuvieran tan calmadas cuando aparentemente no pasaba nada.

Y digo aparentemente, porque… ¿no pasaba nada? Yo no lo creo. Wall-e es una película que cuando consiga su merecido oscar pasará a ser una de las más grandes producciones de animación. Y no por el mensaje de concienciación de consumo o por la fabulosa historia de amor/acción que nos relata. Lo hará porque el poder de síntesis, la capacidad emotiva que han conseguido y la fuerza interior que desatan en uno cuando estás recreando la cinta son dignas de las grandes películas del cine de todas las épocas. Como un buen amigo dice “si no fuese de animación pasaría a la historia”. Yo me permito corregirle, si han conseguido esto con una película de animación, seguramente pasen a la historia.

No quiero contar más para que la gente disfrute de sus 98 minutos. Pero no habéis encontrado a nadie que este verano no dejaba de decir “Wall-e…….eva, wall-e…..eva”. La potencia de las cosas simples es grandiosa.

El caballero oscuro
Bueno, en fin, quienes leen este blog saben que soy un auténtico fan de los cómics del detective enmascarado. Batman, pese a lo que muchos creen, es uno de los mejores personajes creados por la factoría DC. Pues es en realidad un reflejo de cada uno de nosotros, para lo bueno y para lo malo. Es tenaz y valiente, pero también vengativo y en ocasiones, extremadamente agresivo. Como el ser humano. Peor no haré apología de batman, no en este post.

Si bien es cierto que las adaptaciones cinematográficas de las aventuras del hombre murciélago siempre han contenido fallos fundamentales (¿en qué estaba pensando Burton cuando mató al Joker?), la degradación progresiva de sus cintas me había hecho perder toda esperanza… hasta batman begins donde recuperaban, con alguna licencia creativa y con algún sacrificio imperdonable (¡¡Gotham no es Nueva york!!) la auténtica esencia del héroe.

Las noticias previas, incluso la muerte del nuevo intérprete del villano maquillado, construyeron una apetencia generalizada en el público que en su gran mayoría ha sido recompensada. Comentarios positivos de la cinta del estilo “es que es más realista” o “el joker es malo porque sí” a la salida del cine te demuestran dos cosas, el daño que hizo la primera saga al personaje y la esperanza de haber encontrado el camino correcto. Pero pasemos a las enseñanzas.

Evidentemente mucho se puede ver en esta cinta, pero quiero quedarme sólo con dos detalles que me llamaron especialmente la atención.

Por un lado, la reflexión que subyace en la escena de los dos barcos. “Es difícil tomar decisiones, pero mucho más ejecutarlas”.
A menudo nos encontramos con el escenario de tener que tomar una decisión que nos es poco favorable o que coloca en una mala situación a alguno de nuestros compañeros. Tras una larga meditación y no dudo que un gran esfuerzo, se toma una decisión, pero cuando encargamos que la ejecuten, el responsable no lo ve claro o le resulta imposible y respondemos con un “para mí tampoco es fácil tomar esta decisión”. Sólo una respuesta, prueba a ejecutarla.

La empatía, el estrés, el nerviosismo que estas decisiones provocan están perfectamente mostradas en una escena de apenas 10 minutos. Fabuloso montaje y espectacular desenlace.

El segundo detalle con el que me gustaría quedarme para la reflexión es la necesidad de las personas en creer en el bien.

El Gotham que pintan en esta película no tiene las grandes estructuras de fabuloso universo burtoniano, ni es tan oscura como a los comiqueros nos gustaría, pero resuelven bien este aspecto centrando esa oscuridad y esa ciudad decrépita en la corrupción y el trasfondo político social que la gran ciudad sufre. Una ciudad en la que los mafiosos andan tranquilos, donde prácticamente todo el mundo está corrupto, donde nadie es de fiar y la gente que quiere hacer el bien (o al menos lo correcto) sólo encuentra trabas y enemigos. Ese es el oscurantismo de esta ciudad, algo desgraciadamente demasiado real.

Pues bien, en esa situación, un nuevo fiscal, Harvey Dent, cree en hacer las cosas bien, en rodearse de un selecto grupo de personas de confianza y sentar en el banquillo a aquellos que destrozar la ciudad por dentro. Como bien le llaman en la película el caballero blanco es el “heroe brillante y noble que Gotham necesita”.

Porque aunque todos deseemos que un batman nos salve de los miserables, de las mafias y que limpie nuestras calles, en el fondo, también un hombre con tanto poder nos da miedo. Por eso le preferimos a él. Alguien del que conocemos su nomre, su cara, sus intenciones. Como decía más arriba, un hombre aparentemente sincero y sin secretos.

Nunca alguien cargado de secretos puede competir con alguien transparente.

Para terminar, una reflexión personal sobre la cinta. Mucho se ha hablado sobre la posibilidad del oscar póstumo a Heath Ledger y quiero dejar aquí mi opinión. No sé si será necesario, no sé ni si quiera si será prudente hacerlo, pero lo que sí sé, es que la película es de principio a fin del Joker. El personaje está perfectamente captado, imitando sin duda algunas de las expresiones del joker real. Dejando a la altura del betún al pomposo y bufón personaje de al Joker de Jack Nicholson. Si Nicholson se inspiró en su día en el Joker de César Romero, aquel criminal que hacía soltar alguna carcajada, Ledger ha roto con todo ese arquetipo. Y es que el Joker de Ledger da auténtico miedo. Pero no sólo a los personajes que aparecen en pantalla, sino al propio espectador que tiembla al intentar adivinar que pasa por su enfermiza mente.

Os invito a que conozcáis al auténtico Batman, al auténtico Joker…pero esos aun no están en la pantalla. Si queréis comenzar a descubrir el cómic, os recomiendo “Silencio”, “El largo Halloween” o “La broma asesina”. Seguro que no os decepcionará.

PD. Acabo de leer el post de hoy y parece que vuelvo a mis andadas en cuanto la extensión… prometo corregirme jejeje.

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Mejoras y buenos momentos El plan inesperado

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