Zodiac

8 septiembre 2008 at 8:45 am Deja un comentario

Por aquellas casualidades que tiene el destino o por que simplemente algunas veces pasa, este fabuloso thriller pasó casi inadvertido por las salas como si de otra película de jóvenes y asesinos con caretas se tratase. Quizá por mi saturación con el género o por que el cartel no me decía mucho en su día no fui a ver la película. Y poco a poco, aunque conozcas su existencia, su director, su historia, e incluso alguna recomendación, no te llama la atención en exceso. Pasan los meses y ves la carátula en mi paseo quincenal de compra de dvds, la compras junto a la maldición del escorpión de jade y a big fish (película que compro por tercera vez), pero termina colocada en el mueble del salón, con intención de verla. Pero nunca encontraba el momento.

Sin embargo, ayer domingo tuve una buena conversación sobre cine con un alumno y tras comprobar que Juan (que así se llama) tiene un buen criterio y una fabulosa autonomía fuera de los convencionalismos y del circuito comercial, decido llegar a casa, encender el dvd y el equipo de sonido y me tiro literalmente (ya que mi cansancio tras las clases era evidente) a ver zodiac.

“El asesino del zodiaco” es el caso sin resolver por antonomasia. El comportamiento violento y destructivo de un loco que nunca ha sido atrapado; el escurridizo asesino de los mensajes cifrados que aterrorizó a la nación, el Jack el Destripador norteamericano. Se responsabilizó públicamente de 13 víctimas, luego de más, dos docenas más. La policía le atribuyó siete, cinco muertos. Puede que nunca se sepa el auténtico número de muertos. Una cosa es cierta: ese número incluye a los vivos. Basado en la historia real, “Zodiac” relata cómo un asesino en serie aterrorizó al área de la Bahía de San Francisco y se burló de las autoridades en cuatro jurisdicciones con sus claves y sus cartas durante décadas. Dar caza al cazador se convertiría en una obsesión para cuatro hombres, una obsesión que los convertiría en fantasmas de lo que eran antes, sus vidas construidas y destruidas por el innumerable rastro de pistas del asesino.

Una película que realmente me enganchó en sus dos horas y media de duración de duración y en la que podemos observar varios elementos para el desarrollo de nuestras habilidades, pero que sin duda me quedo con una por lo que me concierne. La diferencia que debemos tener entre la perseverancia, la obstinación y la obsesión.

Como todo el mundo sabe, una de las características para mi fundamentales del liderazgo y de la consecución de éxito es la perseverancia. Cada día hay que levantarse pensando en qué vamos a hacer para conseguir acercarnos un poco a nuestra meta. En la cinta, un magistral Robert Downey Jr. (nunca me cansaré de celebrar su regreso a las pantallas) refleja un perfil de triunfador, de periodista “con firma” que poco a poco se va desmoronando al ser incapaz la policía tras ser amenazado y mientras pasan los años, de capturar al verdadero zodiac. En este caso podemos ver que su personaje pasa la famosa cadena de la incertidumbre que ya comenté el otro día. Él es el único de los papeles principales que no comienza el proceso por la perseverancia. Por eso centrémonos en otro personaje, el del aparentemente protagonista, el dibujante Graysmith.

Es evidente que para que seamos perseverantes en algo, el objetivo debe atraernos y resultarnos atractivo. Es su caso y tras amenazar a los autobuses escolares y tras sufrir los miedos de perder a su hijo, el decide ayudar a investigar para que atrapasen al asesino. Cada día pone su granito de arena, cada día da un paso para alcanzar su objetivo.

Pese a los reveses de las investigaciones, cada día trabaja. Eso es perseverancia.

Sin embargo todo cambia cuando tras varios años, la policía no consigue nada y sus averiguaciones parecen que le llevan a algunos nombres. Entonces la captura del asesino se trasforma en obstinación.

Es curioso que mientras que para algunos gurús esta palabra es digna del liderazgo, para mí ya supone haber caído en una peligrosa actitud. La delgada línea que separa la perseverancia y la obstinación es evidente y por ello, necesita que le prestemos especial atención.

Revisa tu situación: Cuando comiences a renunciar a elementos que antes eran prioridades, cuando comiences a mostrarte poco flexible y comiences a rechazar que existen otras vías para alcanzar el objetivo, estás comenzando la cadena fatal de la obstinación.

Pero sin duda existe un tercer paso, uno en el que todos estamos de acuerdo que la aportación positiva es bastante escasa y uno que por desgracia también vive nuestro protagonista. La obsesión. Una persona obstinada puede ir creando y presentando una realidad en la que ya nada cuente, renuncia a todo lo demás, incluso a cosas fundamentales que le permiten vivir con tranquilidad y corrección.

Según el colegio de psicólogos, “Las obsesiones son persistentes ideas, pensamientos, impulsos o imágenes que son experimentadas como intrusivas e inapropiadas y que causan marcada ansiedad o angustia. Las características de intrusión e inapropiedad de las obsesiones han sido descriptas como “ego distónicas”. Esto se refiere a la sensación del individuo de que el contenido de la obsesión le es extraño, no está dentro de su control y no es la clase de pensamiento que esperaría tener. De cualquier modo, el individuo es capaz de reconocer que las obsesiones son producto de su propia mente y que no son impuestas desde fuera (como en la inducción de pensamiento).”

La película es magistral para visualizar el deterioro que una persona puede sufrir si comienza la cadena negativa y por tanto, si se acerca a su propia destrucción.

Pero ¿cómo evitamos caer en la obsesión?

Observa si donde antes había conductas habituales del día a día y rutinas satisfactorias como charlar con algún compañero, salir a pasear, al cine o a cualquier otra actividad, ahora sólo aparece (o en un alto número de ocasiones) el elemento de nuestra obstinación. Hazte siempre una pregunta e intenta ser realista ¿Puedo dejar de hacerlo? ¿Puedo dejar de perseguir este objetivo? Evidentemente una persona que ya está obsesionada siempre contestará que sí, por tanto debemos ponernos a prueba y si es necesario en tratamiento. Pero evidentemente, eso en el peor de los casos.

Gracias a la película zodiac, podemos comprender algunos peligros y algunas actitudes destructivas. Pero como nuestra intención es ser constructivo, aquí dejo mi resumen final:

La perseverancia es un esfuerzo continuo. Es un valor fundamental en la vida para obtener un resultado concreto; siempre es gratificante iniciar un proyecto, existe una gran ilusión, sueños y esperanzas. Ese proyecto puede ser iniciar un nuevo ciclo escolar donde comenzarán resistencias y problemas. En esta nueva experiencia conoceremos personas que no nos agradan, o las exigencias podrán ser agotadoras; entonces necesitamos tener la perseverancia bien asimilada para no ser derrotados y tener la satisfacción de haber luchado por llevar a cabo las actividades necesarias para alcanzar lo que nos propusimos.

Con la fortaleza se obtiene la perseverancia y esto nos permite no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo. Cuando hablamos de este valor, valdría la pena tomar un papel y ver nuestros propósitos para revisar si los estamos cumpliendo. Por otro lado, a veces no conocemos realmente a fondo nuestras capacidades para poder establecer objetivos que realmente podamos alcanzar.

Cualquier meta que emprendamos, debe de estar acompañada de los medios que vamos a utilizar para conseguirla, y pensar qué nos hace falta para alcanzarla. Estas herramientas son nuestras habilidades, posibilidades y conocimientos, y pensar cómo aplicarlas. La perseverancia requiere sentido común y pensar que tal vez no lo logremos de inmediato; sin embargo es importante volverlo a intentar, porque la perseverancia brinda estabilidad, confianza y es un signo de que estamos madurando o tomando conciencia de nuestra responsabilidad ante las cosas. Necesitamos estar preparados para enfrentar los retos que el mundo actual presente, con un compromiso pleno y decidido para cumplir nuestra vocación con entrega y espíritu de servicio.

¿Cómo desarrollamos la perseverancia?

Lo podemos lograr si…

Somos constantes en nuestras actividades y prevemos los obstáculos.
Tenemos firmeza en las dificultades y somos constantes en la búsqueda del bien.
Enfrentamos los retos sin miedo, con un compromiso pleno y decidido para cumplir con nuestra vocación, sea lo que sea.
Aprendemos a valernos por nosotros mismos y trabajamos con empeño para alcanzar nuestras metas.
Estamos conscientes que nadie puede responder por nosotros.
Transformamos nuestros sueños, les damos vida y luchamos para convertirlos en realidad.

Feliz semana.

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