Vicky Cristina Barcelona

5 octubre 2008 at 10:01 pm 4 comentarios

Lo reconozco, estaba equivocado. Reitero que Penélope Cruz no me gusta, que Javier Bardem está mitificado y que Scarlett Johansson tiene la misma expresividad que un huevo duro, y sin embargo… se mueve.

Otro día explicaré estas afirmaciones que hago al comienzo de este post, y aunque una amiga dice que es porque “no les han dejado por los papeles que les han dado hasta ahora” yo creo más en otro tipo de profesional que cuida mucho mejor su carrera y no se “vende” haciendo películas en las que sólo hacen de relleno para abultar el cartel. Yo creo más en actores como Jordi Molla, que aunque en sus inicios evidentemente tuvo que trabajar en casi cualquier cosa, es muy dificil verle en los últimos años en una película en la que no destaque. Por otro lado y antes de que los comentarios posteriores vayan por aquí, quiero decir que no es la típica crítica de un español a otros españoles que les ha ido bien, pues me encanta Bardem como actor (aunque por favor, que no vuelvan a compararle con Marlon Brando), me gustan Jordi, Amparo Baró, Anabel Alonso, Lola Herrera, Eduard Fernández, Juan Diego… y Penélope en esta película!!

No es cuestión de defender el cine español (que ésta cinta no lo es), es cuestión de defender el buen cine. Nos falta industria, que no talento. Y falta la apuesta en firme por otros formatos e ideas que exponencien nuestra creatividad y la de nuestros directores. Ya está bien de hacer películas de la guerra civil, comedias absurdas o dramas desgarradores. Aprended de princesas, barrio, la comunidad, Darkness, El laberinto del fauno, La torre de Suso, Tesis, Los amantes del círculo polar, El día de la bestia o Todo sobre mi madre. Hay en España buen cine, pero son píldoras sueltas. Merecemos un cine mejor, una industria mejor… aprendamos de la industria francesa por ejemplo. Pero bueno, esta es una opinión que quería dejar aquí para comenzar la semana, ahora vayamos a la película…

Dos jóvenes norteamericanas, Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson) van a Barcelona a pasar unas vacaciones de verano. Vicky es sensible y tiene intención de casarse; Cristina es emocional y busca aventuras sexuales. En Barcelona, ambas se ven envueltas en una relación poco convencional con Juan Antonio (Javier Bardem), un carismático pintor que todavía tiene algo con su tempestuosa ex-mujer, María Elena (Penélope Cruz)

Si he de reconocer que no tenía muchas ganas de verla, me ha sorprendido muy gratamente. Sexy, fresca, divertida, un viaje encantador y una maravillosa Barcelona que demuestra cómo desde otro punto de vista (Allen) se pueden sacar muchísimo más provecho a nuestra escenografía y cómo convertir una ciudad en un personaje más de la historia. Recomiendo la película y la eliminación de prejuicios. Un ejercicio al que me obligo muchas veces, como por ejemplo, para ir a ver esta cinta.

Pero centrémonos en la enseñanza que saco de la película de ésta semana: Los tabúes.

Desgraciadamente parece mentira que estemos en el año que estamos y en una sociedad aparentemente avanzada. Parece mentira que no seamos capaces aun de hablar de varios temas por miedo a lo que la otra persona diga o piense e incluso no me puedo creer que nos cueste tanto aceptar que otras personas puedan creer o vivir de una manera tan poco “normal” (entendiéndose la normalidad como la decisión de la mayoría, en ningún caso como lo correcto)

¿Porqué somos así? Por miedo a salirnos de nuestra zona de confort.

Hacer cosas a las que no estamos acostumbrados es lo que nos lleva a aprender y a crecer como personas.

Como bien nos explicaban en éxito social, las personas estamos acostumbradas a la rutina: más o menos nos levantamos a la misma hora, desayunamos lo mismo, vamos al trabajo por el mismo camino, curramos en lo mismo, hablamos con la misma gente. Nuestra vida tiene un esqueleto básico sobre el que hay, a veces, cambios menores. Con esa disposición nos sentimos cómodos, y si nos cambian algo nos descuadran un poco los esquemas.

Por ejemplo si de diario eres un oficinista aburrido, seguramente si te dicen que te apuntes a hacer puenting seguramente un escalofrío te recorra la espalda y te pongas nervioso. Para un paracaidista del ejército, “sólo” hacer puenting puede ser una actividad aburrida. Para el primero es una cosa que está fuera de su zona de confort, para el segundo, es una cosa que está bastante dentro.

La Zona de Confort es el conjunto de creencias y acciones a las que estamos acostumbrados, y que nos resultan cómodas. Aquello que está dentro de nuestra zona de confort lo podemos hacer muchas veces sin mayor problema y no nos produce una reacción emocional especial; en cambio, lo que está fuera de nuestra zona de confort nos incomoda, nos produce un cierto rechazo, nos provoca ansiedad o nerviosismo, nos da palo.

El Valor no es la ausencia de Miedo, sino la habilidad de enfrentarse a él (John Putnam)

Tiene un sentido evolutivo muy claro: no hacer cosas que nos son extrañas, para las cuales no nos consideramos totalmente capacitados, y que posiblemente nos van a poner en peligro. Si no nos ponemos en peligro estaremos seguros, así que cuando permanecemos dentro de la Zona nos da una sensación reconfortante de seguridad, como el chico del ejemplo que no aborda al grupo de chicas. La desventaja es que si permanecemos dentro de la zona, estamos estancados, no progresamos.

Salir de la Zona de Confort es una actividad muy importante para crecer como personas. Mientras que la mayoría de la gente se estanca, porque no les gusta cambiar sus rutinas, aquellos que de verdad persiguen sus sueños y están dispuestos a conseguirlo, saben que para lograrlo tienen que romper con sus hábitos, enfrentarse a sus temores, y hacer cosas que jamás pensaron que se atreverían a hacer.

Imagina a un chico que no sabe nadar, en verano baja a la piscina y se pasa el día en el cesped o se mete sólo donde el agua no le cubre. Sus amigos le dicen que aprenda a nadar, pero a él no le apetece. Seguramente porque le da vergüenza meterse en el agua a chapotear como un pato herido, o apuntarse a clases con señoras mayores y niños pequeños. Pues nada, lo que podría haber solucionado solo con un poco de empeño, probablemente sea un problema que arrastre toda su vida. Y todo por que es mas cómodo quedarse sentado en el cesped fumando un cigarro que meterse en el agua a luchar por estar a flote a la vista de todo el mundo.

Esta película nos expone una trama que nos obliga a plantearnos cosas, a preguntarnos si aceptaríamos una relación así, una vida así… o al menos si seríamos capaces de respetar la opción sin entrometernos y sin juzgar.

Sal de tu zona de confort, aprende y desarrolla tu vida. Experimenta los tabúes, conversa de ellos e intenta comprender y no juzgar.

Feliz semana 🙂

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Entry filed under: Dirige de cine.

El poder de la competencia Why so serious?

4 comentarios Add your own

  • 1. Eva Lucas  |  5 octubre 2008 en 10:18 pm

    Estoy deseando verla. Reconozco que no me apetecía porque Penélope me tira para atrás. Su voz sobre todo me impide disfrutar de su trabajo como actriz (que tampoco me ha llamado nunca la atención). Supongo que la primera impresión suele marcar bastante, aunque no siempre debemos fiarnos.
    Creo que la han doblado, ¿no? Igual así soportaré mejor la película.
    Espero dejar a un lado los prejuicios y disfrutar de la historia y la fotografía. Ya te contaré.

  • 2. Anonymous  |  6 octubre 2008 en 10:14 am

    Gran reflexión sobre el cine español, sin miedos y con valentía, como es tu blog.

    Felicidades

    Respecto a la película, me quedo con la comunicación sin palabras. Había auténticas conversaciones en cada mirada

  • 3. Domingo  |  6 octubre 2008 en 10:35 am

    Recomiendo verla en versión original para no perderse los divertidísimos cambios entre idiomas de Penélope y Bardem. Además me han comentado los que la han visto doblada que el doblaje es demencial.

    Besos.

  • 4. Rubén Turienzo  |  6 octubre 2008 en 11:02 am

    Eva, a ti te gustará por lo que tú y yo sabemos 🙂

    Anónimo, siempre hay que ir de cara y respecto a las miradas, es muy divertido ver como dices, las miradas cruzadas.

    Domingo, la versión doblada (que es la que yo he visto) es bastante floja. Y mira que tenemos grandes dobladores en este país, pero eso de ver a un actor español al que le conoces la voz con una cambiada… pierde.

    Gracias a los tres por vuestros comentarios, espero que salgáis de vuestras zonas de confort más a menudo 😉

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