Inteligencia intuitiva

22 octubre 2008 at 10:01 pm 8 comentarios

¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos?

Utilizando experimentos y ejemplos reconocibles, Gladwell se esfuerza por demostrar que es posible llegar a la verdad en tan solo dos segundos. Un best seller en su país que amenaza con repetirse en España.

Hay un milenario cuento hindú que dice que al principio de la creación el hombre tenía la sabiduría de Dios pero que no supo aprovecharla. Ante este panorama, los dioses decidieron quitarle este don y resolvieron que el mejor escondite no eran las montañas más altas, ni los abismos de los océanos, ni en el centro de la Tierra. El lugar más apropiado para esconder la sabiduría era el corazón, allí donde el ser humano difícilmente buscaría.

Esta verdad espiritual está comenzando a ser percibida por algunos estudiosos de la mente humana, y Gladwell plasma en este libro lo que la Inteligencia Intuitiva puede lograr.

A través de ejemplos y experimentos, el autor se esfuerza por demostrar que es posible llegar a la verdad en tan solo dos segundos.

Muchos de los ejemplos presentados en el libro pueden resultarnos familiares ya que Gladwell de “corazonadas”, “cosquilleo en el estómago” o “zumbidos en los oídos” para explicar las certezas que no se pueden explicar. Esta capacidad no es un don de elegidos sino que es una capacidad que resulta más evidente en algunas profesiones como buscadores de talentos, investigadores, empresarios, etc.

Gladwell explora el inconsciente y pone sobre el tapete cuestiones que después de leida nos resultan reconocibles, como por ejemplo los prejuicios, y se utiliza como ejemplo: Hace unos años comenzó a usar el pelo largo y comenzó a crecerle al estilo afro, ya que mi madre es de origen jamaicano. Inmediatamente, mi vida cambió, descubrió Gladwell. Comenzó a ser más vigilado en los aeropuertos y hasta fue detenido en Manhattan como sospechoso de violación. El argumento fue que se parecía mucho al criminal. Cuando le enseñaron el retrato robot descubrió que ni la edad ni la complexión coincidían, el único rasgo en común era el pelo.

Gladwell sostiene que existe una tendencia generalizada a relacionar a las personas de raza negra con conceptos negativos, como violencia, agresión, armas, etc., mientras que los de raza blanca se asocian más fácilmente con ideas positivas.
Sucede tanto entre personas asumidas como no racistas e incluso entre individuos de origen africano.

La relación entre la altura y los mejores salarios es otro de los curiosos arquetipos presentes en el libro.

Malcolm Gladwell se consolida como un gurú del nuevo pensamiento y vuelve sorprender. Abrir cabezas, marcar caminos y remover estructuras es lo suyo. Y lo hace muy bien

Anuncios

Entry filed under: Leyendo que es gerundio.

Y decirte que lo siento No te rindas

8 comentarios Add your own

  • 1. Eva Lucas  |  22 octubre 2008 en 10:20 pm

    Pues mira, me viene “al pelo” este post, porque hoy he sufrido en mis carnes el tema de los prejuicios. Me han comentado en una tutoría de asesoramiento laboral que en mi foto de Curriculum no debería llevar el pearcing de la nariz y mucho menos en las entrevistas (cuando llegaran). Y yo sigo sin estar de acuerdo, aunque piense que pueda tener razón la psicóloga que me ha aconsejado de este modo (porque sé que hay mucha gente con prejuicios). Porque digo yo… ¿me interesa un trabajo en el que se me juzgue por ese detalle? ¿Qué os parece?

  • 2. Rubén Turienzo  |  23 octubre 2008 en 9:03 am

    Bueno, las primeras impresiones son muy poderosas y ciertamente nosotros no podemos controlar los prejuicios que otros tengan de nosotros.
    Así que intentamos proyectar la imagen apropiada pero fiel a lo que nosotros somos.

    Eva, esto es como todo, según la que te importe ese trabajo, según lo que lo necesites…

    Yo por ejemplo trabajo en algunas universidades de ideología conservadora-liberal. Y todo el mundo a poco que busque un poco sabe que yo soy socialista. Sin embargo a mi me aporta más trabajar en esas instituciones que intentar cambiarles su manera de pensar o incluso pasar de sus ofertas de trabajo (en mi caso no trabajaría casi en ninguna universidad privada o escuela de negocios si o hiciera)

    Es decir, hay muchas variables y por desgracia también nosotros debemos ser tolerantes con los prejuicios de los demás (evidentemente sin renunciar a nuestras creencias o dejando que las pisoteen)

  • 3. Eva Lucas  |  23 octubre 2008 en 9:10 am

    Lo que le dije a la psicóloga es que podíamos llegar a una solución intermedia. Yo me quito el aro negro y me pongo un pearcing más discretito, tipo bolita plateada. Le pareció muy bien mi idea. ¿Cómo puedes tapar ese Tatoo tan fabuloso que llevas en el brazo? Hay cosas que no se pueden ocultar, aunque sí difuminar o disimular un poco. Sé que soy demasiado rebelde a veces, pero también tengo una capacidad asombrosa para adaptarme. 😉
    Gracias por tu consejo.

  • 4. Rubén Turienzo  |  23 octubre 2008 en 9:16 am

    Jejeje, bueno, lo de mis tatuajes es otra cosa.

    A ver, el de el hombro y espalda no hay problema pues no lo ve nadie, pero como tú muy bien dices, mi tatuaje del brazo derecho (antebrazo) suele ser un poco más rebelde.

    Mi truco es llevarlo tapado (no es difícil, con camisas de manga larga) y luego en segundas citas, comidas o en clase me voy remangando un poco la camisa. Es decir, primero les enseño lo que ellos quieren ver y luego les llevo a mi terreno.

    Me contratan por lo que tengo en mi cerebro no por lo que pone en mi antebrazo.

    Lo de tu solución es algo parecido, pero es que los piercing en la cara son todo un inconveniente para muchas personas.

  • 5. Eva Lucas  |  23 octubre 2008 en 10:42 am

    Pues nada… le aplico una buena dosis de maquillaje y arreglado! jejeje De todas formas, creo que mi mirada puede despistar sobre ese elemento. ¿No crees?

  • 6. Andres  |  23 octubre 2008 en 12:27 pm

    Buenas, pues ya que habláis de Gladwell y del aspecto, quizás os apetezca verle en acción.

    http://www.ted.com/index.php/talks/malcolm_gladwell_on_spaghetti_sauce.html

  • 7. Rubén Turienzo  |  23 octubre 2008 en 12:39 pm

    Muchas gracias Andrés por tu aportación, seguramente es importante darse cuenta de lo que proyectamos con nuestro aspecto (sobre todo cuando aun no se está reconocido y aceptado en el sector)

    Un abrazo

  • 8. Andres  |  23 octubre 2008 en 1:05 pm

    Hola de nuevo, creo que no se ve el enlace entero, así que os paso la dirección en la que podréis encontrar a Gladwell y a mucha más gente interesante.

    http://www.ted.com/talks

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


La grandeza de las cosas simples

Bienvenido y bienvenida a la grandeza de las cosas simples. Una línea de pensamiento basada en el discurso ilusionante, en la utilización de la creatividad y la diversión como método de desarrollo. Utilizando las poderosas herramientas del marketing personal aplicadas al liderazgo social apostaremos por líderes y personas empáticas, frescas, valientes, originales, optimistas y resolutivas capaces de enfrentarse a las normas establecidas, desarrollar sus capacidades y optimizar las de sus equipos.

Entradas recientes

Categorías

Feeds

Cosas simples del mes

octubre 2008
L M X J V S D
« Sep   Nov »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Mi blog en Technorati


A %d blogueros les gusta esto: