Master & Commander

3 noviembre 2008 at 12:01 am Deja un comentario

Lo que cuenta

Durante las guerras Napoleónicas, el Archeron, un buque de la Armada Francesa, debe ser capturado por el HMS Surprise, capitaneado por Jack Aubrey (Russell Crowe). El Archeron, más grande y superior al navío de los británicos, contraataca y deja gravemente dañado al HMS Surprise, que sorprendentemente no se dará por vencido. Armado de valor, deciden seguir al buque francés intentando sobrevivir a todo tipo de conflictos y dificultades, como el gélido frío de Sur, rumores de motines a bordo o terribles tormentas.

Desgraciadamente el barco francés se va cobrando más victimas y no sólo ha tomado a un ballenero reteniendo a prácticamente todos sus tripulantes si no que también en uno de los combates Maturin, el consejero y cirujano de la HMS Surprise sufre terribles daños que le obligan a practicarse una operación. Tomando la ciencia como orientación, y el tiempo de recuperación en las islas, urden un plan para poder de una vez por todas, terminar la misión. Una sagaz historia que conseguirá tenerte en vilo mientras recuperas la ilusión por las antiguas historias marinas. La historia nos recuerda que en según que situaciones el coraje siempre debe estar por encima de la resistencia física.

Lo que te cuento

Sin lugar a dudas, estamos ante una de las películas que mejor abordan la visión global de la dirección empresarial. Gestión del cambio, liderazgo o toma de decisiones son aspectos sobre los que claramente invita a reflexionar esta cinta. Sin embargo, teniendo como referencia el coaching, la historia naval que nos atañe deja evidencia una de las características más importantes de la personalidad de un coach: el compromiso.

En todos los casos de éxito, el coach en su vida personal se destaca por su disciplina, compromiso, amor por la camiseta, una cultura por la excelencia que prácticamente le definen y un éxito en la vida que transfiere a su equipo como ejemplo de su vida diaria. Su perseverancia y compromiso con el cliente son las claves del éxito.

Al comenzar cualquier proceso de coaching, se establece un acuerdo por ambas partes por el cual coach y coachee se comprometen a esforzarse en el trabajo común y la consecución del objetivo o la meta a alcanzar. No obstante, según el proceso va avanzando, es frecuente caer en la tentación de apartarnos de ese compromiso.

La apreciación de falta de rendimiento del cliente, la existencia de obstáculos aparentemente insalvables o la apatía de nuestro grupo suelen ser causas más que suficientes para lapidar una relación de coaching. Elementos que en la película se pueden identificar con la derrota en la batalla, los compañeros perdidos o la, en apariencia, superior inteligencia del contrario.

Ante estos desagradables impedimentos, el capitán Jack Aubrey consigue estimular a su tripulación salvaguardando la fortaleza de la orientación al objetivo ya que no duda al sacrificar a uno de sus hombres o al enfrentarse a un posible motín. Lucha hasta el final.

Como coach debes tener un referente de comportamiento similar en resistencia y perseverancia. Nunca deberemos dejar que nuestro coachee se aleje del objetivo. Este compromiso tácito se establece desde el primer momento que alguien te da la confianza y confidencialidad de trabajar con él: si no estás seguro de poder cumplir con esta premisa, es mejor que no comiences a generar unas vagas expectativas de éxito.

Es bueno recordar que, cuando nos asalten dudas o grandes dificultades, en nuestro abanico de herramientas siempre dispondremos de una palabra clave, la serenidad.

La serenidad es incuestionable para cualquier coach . No debemos dejarnos llevar por nuestros sentimientos y transferir o contratransferir en el coachee. La disposición de serenidad que ejerzas sobre el proceso será asimilada por el coachee acertadamente. Si tranquilizamos a nuestro equipo o cliente cuando surjan los imprevistos a los que antes hacíamos referencia, descubriremos que ellos nos siguen también con sosiego y calma.

Si consigues templar las situaciones, como el capitán Jack Aubrey al recibir el primer ataque, tendrás vía libre para dedicarte exclusivamente al objetivo último de todo proceso de coaching. El objetivo que el capitán Aubrey se marca es alcanzar y tomar el poder del Acheron y no ceja en su empeño hasta conseguirlo, el nuestro es que el coachee alcance su meta y debemos entregar lo mejor de nosotros hasta conseguirlo. Ese es nuestro compromiso y es por ello que somos coaches.

Momento especial

Existen varios momentos importantes para el estudio del coaching en esta historia, pero hay uno evidente que refleja la figura del compromiso en su máximo exponente.

El doctor Stephen Maturin es un gran naturista y, al descubrir que pasarían cerca de las islas Galápagos, le pide al capitán Aubrey atracar para tomar muestras, anotaciones e incluso capturar algunos especímenes de la fauna autóctona. Sin embargo, el compromiso adquirido por el capitán le obliga a posponer ese desembarco.

Tras días navegando, por fin consiguen volver a las islas y el doctor, que ha resultado herido, se dispone a explorar la isla en busca de una rara ave que habita en ella. Cuando decenas de muestras sacian las expectativas del doctor y justo a punto de capturar la ansiada ave, consigue vislumbrar al temido barco Acheron. Rápidamente decide volver al campamento y avisar al resto de la tripulación pero la herida no le deja correr y podría ser el fin de su navío. Es entonces cuando la llamada al compromiso es lo que más pesa en su decisión y suelta las muestras atrapadas con el único fin de acelerar su marcha.

Durante cualquier proceso habrá cosas bellas que intentarán distraernos de nuestro objetivo y esto nos dejará en un bucle o nos embarcará en un proceso paralelo de dudoso final. Nunca debemos perder de vista el objetivo y, aunque aparezcan elementos fascinantes, si no tienen importancia para la meta final, es mejor que sepamos aplazarlos.

Todo un personaje

Sin que sirva de precedente, en este caso sí hablaremos del protagonista. Pero no para alabar sus cualidades como líder o su habilidad de mando y manejo de la autoridad sino para comentar un defecto en el que ningún coach debe caer: el personalismo o el síndrome del coach-estrella.

No intentes ser nunca un coach-estrella, por muchas canas que peines o por muchos clientes que hayan pasado por tus manos. La única estrella del proceso es tu cliente y se merece que pongas a su servicio todo tu potencial y tus habilidades. Nosotros sólo ejercemos de catalizadores para el éxito. Ayuda a que muchos lo logren y entonces no tendrás que buscar la firma en tus trabajos: el proceso en sí hablará de ti.

La anécdota

En una reciente asamblea de coaching en la que estaba ejecutando un ejercicio sobre el compromiso, saqué a colación esta película y la posibilidad de dejar a un tripulante en alta mar.

Como imaginarás, el debate fue mayúsculo ya que la mayoría de las personas siempre opinarán que ningún objetivo justifica el sacrificio humano, aunque sea en sentido figurado, obviamente. Sin embargo, es fácil opinar desde la tranquilidad de una posición confortable. Intenta que asimilen un escenario de intensidad parecida y disfrutarás de un debate genial.

Hoja de trabajo

Reúne a tus compañeros/alumnos y forma, con un grupo de seis, una cama entrelazando sus brazos. Mientras, otros seis miembros servirán de refuerzo y otro, el más pesado, se tumbará en sus brazos.

La dinámica comienza cuando todos cogen a su compañero y lo estabilizan. A partir de ahí, los integrantes que forman la camilla podrán pedir cuando estén cansados el relevo de los que aguardan fuera. Los cambios sólo se podrán hacer de uno en uno y el compañero al que sostienen nunca podrá tocar el suelo. Cuando las fuerzas comiencen a fallar, los resultados serán evidentes.

Al terminar, analiza quiénes pidieron primero el cambio, quiénes se ofrecieron a sustituirles rápidamente, quiénes intentaron aguantar lo máximo posible y quién, por hacerlo, estuvo a punto de hacer perder la prueba. Cuando varios pidan el cambio al mismo tiempo, observa quién deja paso y quién no.

Este ejercicio demostrará claramente la visión del compromiso y los habituales fallos a los que una persona se enfrenta en la consecución de su objetivo.

Extraído de mi libro: Dirige de cine. LID Editorial.

Feliz semana.

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Camino hacia la meta IX Hoy puede ser un gran día

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