K-Pax

17 noviembre 2008 at 12:01 am Deja un comentario

Lo que cuenta

Prot (Kevin Spacy) comienza a contar a los agentes que lo detuvieron tras un robo que venía de un planeta lejano, a 1000 años luz de la tierra, y que su misión era recoger toda la información posible sobre la vida en el planeta azul, para poder contrastarla con su vida cotidiana en K. Pax. También les explica que las experiencias vividas en nuestro planeta le gustan pero debe emprender el viaje de vuelta antes de que acabe el verano. Como se podría esperar, Prot es internado en un hospital, y tratado por Mark Powell (Bridges), que cree fehacientemente que podrá curarlo de sus paranoias, que es un estado temporal del cual sacará sin duda. Durante unos días, el inofensivo personaje convivirá con el resto de enfermos en el psiquiátrico, que acabarán creyendo su historia y queriendo emprender el viaje con Prot al planeta Kpax. Esta historia de superación y proactividad nos enseñará a no rendirnos nunca y conseguirá que cuestiones lo que aparentemente es obvio.  

Lo que te cuento

Una maravillosa historia en la que descubrimos a uno de los coach más especiales del cine que no es, como muchos pensarán, el psiquiatra Mark Powell, sino su paciente, Prot.

Éste ejecuta a la perfección dos normas imprescindibles a la hora de comenzar cualquier proceso de coaching. Por un lado, hace que el resto de pacientes, el cuerpo médico y los científicos se cuestionen sus valores establecidos (un coach debe intentar que el coachee rompa sus moldes mentales y piense en grande). Y, por otro, Prot se convierte en un preguntador curioso. Por mucha teoría y conocimientos que tengamos, el coach nunca debe perder esa mirada de niño inquieto y fisgón. Nunca des nada por sentado, siempre es preferible preguntar.

La ruptura de paradigmas es básica en cualquier proceso y, para ello, es necesario que el coach vaya a sus sesiones sin pasado ni juicio. Es decir, todos tenemos una serie de creencias a las que otorgamos la verdad absoluta, esto es un error y debemos eliminarlas cuanto antes. Por ejemplo, damos por sentado que el mar es azul y, sin embargo, puedes encontrar en el planeta lugares con aguas rojas, negras o verdes. Las verdad es que no importa realmente qué color del mar te gusta más, lo verdaderamente importante es que sepas apreciar y valorar la amplia gama de colores que nos ofrecen los diferentes rincones del mundo. Si siempre crees que el mar es azul nunca estarás preparado para contemplar otro mar que no reúna esa característica y eso mermará enormemente tu capacidad vivencial.

Pero esa misma actitud de ruptura de creencias y moldes establecidos es fundamental que el coach la traslade al cliente. La mejor herramienta para conseguirlo es siendo curioso y enfrentando al coachee a su propio reflejo. No se trata de juzgar, es más bien un intento de comprender qué le ha llevado a establecer una conclusión tan inflexible. El cliente insistirá una y otra vez en sus valores y percepciones. En muchas ocasiones estará bastante alineado con la realidad pero, en otras, se tratarán de creencias limitantes. Mientras que este tipo de creencias estén perennes en nosotros o nuestros clientes, el cambio nunca se podrá llevar a cabo. Creencias limitantes como «yo no valgo para eso» o «nunca dan ese puesto de trabajo a personas de mi edad» bloquean el desarrollo de una persona. Nuestra labor, por tanto, es destruirlas.

De ese modo, si unimos ambas herramientas, nos damos cuenta de que la única manera de diagnosticar una creencia limitante es preguntando. La curiosidad bien entendida nos llevará a desenmarañar la tela de sentimientos que cimientan dicho paradigma. Indaga y conviértete en un auténtico detective para saciar tu curiosidad. Nunca dejes que un aspecto, por absurdo que parezca, se te escape sin ser analizado si crees que con eso ayudarás a tu coachee a conseguir su objetivo.

Una vez que el doctor Mark Powell comienza a creer en Prot, se establece entre ellos una relación muchísimo más efectiva y provechosa. Intenta que pase esto con tus clientes, compañeros o contigo mismo.

Momento especial

Prot decide que uno y sólo uno de todos los pacientes con los que comparte planta le acompañe a su planeta K-PAX cuando él regrese. Para los enfermos esto simboliza un refuerzo positivo tal, que consigue que Howie o Henry «se curen» y que el resto de pacientes mejoren considerablemente su actitud.

Ver cómo los compañeros de Prot comienzan a resolver sus problemas e intentan ser mejores nos traslada al sano entendimiento de la competición. Todos luchan por ser el compañero de viaje elegido, sin embargo, ninguno pone zancadillas al resto. No convierten la competición en la elección del menos malo, sino en la de la persona que más se merece el premio. En el caso del coaching es el coachee el que compite consigo mismo y sus otros «yoes» por eso debemos ayudarle a enfrentarse a ellos y a luchar por ser un individuo mejor, y le iremos marcando sus avances y felicitándole por ellos.

Nunca debemos olvidar que un coach debe reforzar positivamente cada vez que el coachee consigue un progreso. Es vital para su desarrollo que le hagamos ver la importancia que éste ha tenido y que por eso le premiamos, con una palabra, un gesto o un símbolo.

En contrapartida también debe quedar claro que el coach no es un amigo o un familiar que debe contentarse con los avances si éstos son escasos. El coach debe reforzar negativamente esa actitud mediocre para que el cliente entienda la importancia de sus actos y, aunque debemos siempre terminar con una actitud positiva y cargada de fuerza y optimismo, no olvidaremos provocar o regañar a nuestros coachees si lo merecen.

Todo un personaje

Cada vez que veo la película me gusta fijarme en el personaje de Howie, un paciente diagnosticado de obsesivo compulsivo que, sin embargo, es capaz de estar dos días frente a una ventana esperando a un ruiseñor azul. Howie se convierte en el altavoz de Prot y anima al desarrollo y mejora personal de todos los pacientes.

Todos tenemos un Howie dentro: queremos creer en algo y estamos dispuestos a mejorar para lograr alcanzarlo. Piensa qué te gustaría que pasara con tu vida. Ahora ve a por ello, utiliza toda tu energía en ser mejor y lucha por conseguirlo; quizá si te esfuerzas lo suficiente también te llegará tu ruiseñor azul.

La anécdota

 En los meses de abril y mayo solemos estar en centros de estudios aconsejando y orientando sobre salidas profesionales y acostumbramos a sacar a debate temas de actualidad o películas para ver cómo los jóvenes se involucran o se defienden. Uno de los asuntos recurrentes al tratar esta película es si Prot es o no es un marciano. Resulta curioso ver cómo la gente orientada a ciencias desarrolla todo un grupo de teorías para descalificar y anular la historia onírica que los alumnos de humanidades suelen defender.

Realmente ninguno tiene la verdad absoluta, ya que la película no tiene un final claro. Sin embargo, es gracioso ver cómo todos utilizamos nuestras creencias para defender nuestras posiciones y pocas veces se está abierto a dar la razón al otro. Haz la prueba.

Hoja de trabajo

Reúne a tus compañeros/alumnos y dales una hoja en blanco. Cuenta la siguiente historia:

«Una nave extraterrestre ha aterrizado en la tierra, de ella sale un marciano y te dice que tienes la posibilidad de abandonar este planeta y viajar a uno donde todo es posible, donde se puede comenzar de cero. Pero sólo lo podrás hacer si convences al marciano con las razones más poderosas».

Deben escribir en la hoja en blanco por qué les gustaría empezar de cero, qué habrían cambiado de su vida y qué les hubiera gustado hacer. Luego deben leértelo a ti que eres el marciano. Te advierto que este ejercicio suele poner la emotividad a flor de piel, por lo que es preciso que el grupo tenga confianza para desarrollarlo con comodidad.

Esta actividad medirá la creatividad y la capacidad de convicción e innovación. Elementos fundamentales para la destrucción de las creencias limitantes.

Extraído de mi libro: Dirige de cine. Lid Editorial.

* Ésta será mi última extracción del libro para que sirva como muestra de su versátil y potente contenido. Espero que en las fechas que se avecinan y si así lo creéis oportuno, podáis regalárselo a alguna persona cercana. Seguro que le gustará y le será útil.

Feliz semana 🙂

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Valor intergeracional Un día de lluvia

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