Sebastian vs. Simba

26 diciembre 2008 at 12:00 am 2 comentarios

De estas fechas tan señaladas y entrañables lo cierto es que recuerdo varias cosas de mi niñez y adolescencia. Pasear por la Plaza Mayor de Madrid buscando algún que otro regalo en forma de broma, peluca o similar, cortylandia, el frío y el olor a castañas o la película de disney que cada año llegaba a las carteleras.

En efecto, yo soy uno de los cientos de miles de niños que repetían esas tradiciones por toda la geografía. Uno de esa generación que disfrutó y aprendía valores con las películas que la mayor factoría de animación nos mostraba y se encargaba de refugiar en nuestra retina para toda la vida.

Sin embargo, si todos y todas veíamos y repetíamos el mismo patrón… ¿Qué ha convertido a unos en personas conservadoras y personas que no les gusta salir de su círculo de confort y a otras en auténticos buscadores de sueños y luchadores?

Yo tengo una teoría, absurda seguramente, pero es una teoría:

Todo depende del personaje de Disney que más te haya calado o la canción que más te gustase por el ritmo y los colores. Así de fácil. 

Ya he dicho que sería absurda… pero déjame que ilustre un poco más mi teoría.

En las películas de Disney (esas que veíamos una y otra vez machacando los cabezales de los VHS) siempre hay personajes característicos que se repiten una y otra vez: El protagonista, la chica (o el chico en el caso de Mulán o la sirenita), el malo o mala, los amigos del protagonista (suelen ser dos y representar aspectos cómicos) y los secuaces del personaje negativo (que suelen proyectar más la estupidez). Siempre se repetía el mismo patrón.

Pero si algo era característico de las películas de Disney era sin duda los números musicales. Seguramente para muchas personas, auténticos tostones, pero para la mayoría, sobre todo en nuestra infancia, perfectas coreografías llenas de colores y sonidos envolventes. Era imposible ver uno de esos números sin sonreír (o llorar, porque mira que se ponían melosos). 

Pues bien. Disney intentaba captar tu personalidad e influir en tu vida futura y tus decisiones con la actitud de diferentes personajes (normalmente secundarios) pero con unos números musicales increíbles. Y según fueses captado, te convertirías para el resto de tu vida en una persona conformista y conservadora o en una emprendedora y luchadora.

Pero pongamos unos ejemplos. Por un lado teníamos a un fantástico personaje que nos intentaba embelesar con su aire despreocupado y con una felicidad radiante. Pero en su filosofía o pensamiento, se desprendía un mensaje claro: No te esfuerces ya que lo esencial que necesitas te va llegando.

Pero claro, Disney se encontraba con el dilema de que a lo mejor, para ti “lo más vital” era ambicioso y al ver cómo no llegaba, podrías ponerte a trabajar y buscarlo con todas tus fuerzas. Fue entonces cuando hizo su gran apuesta por el conservadurismo, con un personaje latino que animaba a la protagonista a no salirse de su círculo de confort. No luches por tus sueños si lo que tienes ya es maravilloso.

Sin embargo, una parte importante de la población podría quedar excluida de ese pensamiento conformista. Con el rey león comenzó a cantar a los cuatro vientos que las cosas se podían conseguir y cambiar. Que no había porque esperar a heredar para quedarse igual que estaban. Era un canto a ir un paso más allá. No te conformes con llegar a ser rey, además, puedes cambiar las cosas cuando lo seas.

Evidentemente sin caer en ambiciones negativas. Una cosa es que quieras mejorar o luchar por algo que desees y otra intentar conseguirlo a cualquier precio.

Así que pronto llegaron los personajes que sí que buscaban la superación y además eran felicitados por ello. Personajes que intentaron mostrar la importancia de mejorar, de ser cada día un poco más. Personajes que no se conformaban.

Esta es mi teoría, absurda… puede. Divertida, seguro. 

Según los personajes o números musicales de Disney que más te gustasen siendo niño o niña, tu cerebro quedó programado para ser de una manera o de otra… Ahora que se acerca el 2009 plantéate, ¿Eres más Sebástian o más Hércules? Y la verdadera pregunta… ¿Qué quieres ser a partir de ahora?

Yo fui conservador y torpe como Sebastian, me convertí en una persona que vivía sin preocupaciones como Baloo y alguno se aprovechó creyendo que era el genio de Aladinn. He sido Bestia y desperdiciado oportunidades que se me han planteado. Pero desde hace unos años quiero ver la grandeza de las cosas como lo hace Esmeralda, luchador como Mulán y soñador como Alicia.  Rebelde como Simba, curioso como Tarzán  y raro como Stich. Sin olvidar que como Bolt, aunque todos y todas estemos en un mundo a veces demasiado guionizado, siempre podremos iluminar como Campanilla y luchar por la felicidad, la juventud de ideas y la consecución de éxitos. No sé si llegaré a ser Hércules algún día, aunque me conformaría con ser un buen Peter Pan.

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2 comentarios Add your own

  • 1. eva lucas  |  26 diciembre 2008 en 1:18 am

    En primer lugar decir que durante mi infancia sólo pude ver los grandes clásicos de Disney por TVE, ya que en casa no llegaba para tener video (y mucho menos para ir al cine). Con el tiempo y ya siendo adulta he visto algunas de las creaciones más modernas, pero ya no me han marcado del mismo modo, claro.
    Creo que nunca me identifiqué con el personaje femenino protagonista de DISNEY… ¿Qué querrá decir eso? jijiji Para mí que tu hipótesis es buena, porque seguro que yo estaba bailando durante los números musicales y por eso pasaba de los detalles femeninos del cuento (demasiado tradicionales y conservadores en su mayoría…).
    Soñaba con alcanzar mis sueños y dejar de ser una niña de clase obrera que estaba predestinada por la sociedad de entonces a ser una buena ama de casa y resignada esposa y madre de la parejita típica.
    Creo que al final lo conseguiré, porque sigo luchando por ello.

    Me encantan estos días de reencuentros con las personas que más quiero… 🙂

  • 2. rubenturienzo  |  26 diciembre 2008 en 1:32 am

    El último párrafo lo anexo tras leer tu comentario para demostrarte que todos pasamos por una gran cantidad de personajes y que debemos intentar llegar a aquel que realmente nos gustaría parecernos.

    O incluso crear el nuestro propio, evidentemente.

    Gracias Eva por exponerte. Sin duda ya has conseguido mucho de lo que esos personajes no son capaces ni siquiera de soñar.

    Sigue disfrutando de estos días 🙂

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