Zapatillas

29 mayo 2009 at 12:00 am 14 comentarios

Me gustan mis zapatillas. Sé que no son tan elegantes como mis zapatos, pero reflejan mucho mejor mi espíritu. La sociedad nos obliga a llevar estirados trajes y vestidos para parecer personas más serias y respetables, corbata y traje chaqueta para perfilarnos como personas de bien, pero… ¿acaso no nos contratan por lo que sabemos?

Desde nuestra juventud nos implantan un chip en el cerebro que nos obliga a vestirnos de domingo para ir a solicitar un crédito al banco… Pero ¿acaso no estamos rogando a alguien que haga su trabajo? Es como si para que nos dieran un buen kilo de manzanas nos tuviésemos que vestir de agricultores, o si lo tuviéramos que hacer de albañiles al hablar con la constructora que nos vende el piso… ¡¡Ya está bien, abramos los ojos!!

Este no es un post para proclamar la quema de los trajes ni mucho menos, sino para concienciarnos de que debemos reclamar más por nuestra valía y no tanto por lo que la sociedad imponga. ¿Porqué el personal médico está mejor valorado que la psicología o la arquitectura más que el diseño de interiores? A mí no se me ocurriría pedir a un cirujano especialista de corazón que me ayudase con un bloqueo mental producido por un mal de amores. Seguro que a ti tampoco.

Por eso me encantan mis zapatillas, las llevo siempre que puedo y me demuestran que sigo siendo yo. Me reuno con mi gente, mis amigos y amigas de toda la vida y las personas nuevas que acaban de llegar. Alguien pensaría que diciendo esto lo que reclamo es que mis zapatillas me igualen al resto… pero no. Yo sigo siendo igual de válido (o no) en unos zapatos de 200 euros que en unas converse de 60. Mis zapatillas no me igualan a la valía profesional de compañeros, compañeras o amistades. El poder de mis zapatillas está en devolverme mi espíritu. Sin caretas, sin pretensiones. Yo soy yo y mis zapatillas.

Dorothy necesitaba dar con sus tacones rojos para volver a Kansas, pues yo sólo necesito mis zapatillas para recordar las cosas importantes en mi vida, mi familia, mis amistades, un largo paseo por Madrid, tirarme en un cesped, escribir en mi blog…

Yo seguiré llevando mis zapatos junto con el traje y la corbata cuando de mis conferencias, esté en la presentación de uno de mis libros o de un curso de formación para los grandes clientes que ocupan mi agenda (grandes por decidir formarse en este tipo de estrategias y no por sus valiosas cuentas bancarias) pero siempre en mi maleta dejaré un hueco para mis zapatillas.

(*) Ejercicio  bajo el nombre “ceremonia del zapato”

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Entry filed under: Otras cosas simples.

Objetivos 09 cap.III Fuego en el cuerpo

14 comentarios Add your own

  • 1. Kat  |  29 mayo 2009 en 12:44 am

    yo haré un cuadro de mis fieles y desgastadas convers rojas 😀

  • 2. Alberto  |  29 mayo 2009 en 4:17 am

    Estimado Rubén:
    -Tal joven y con tanto camino andado- pregunté una vez.,
    y contestaste:
    -!Es que ando en zapatillas..!

    En mi país, como te dije los llamamos “zapatos de goma”. Gracias por la traducción y por explicar el camno..
    Como dijo el poeta:
    -Caminante no hay camino, se hace camino al andar…con zapatilas..

    Un abrazo,
    Alberto

  • 3. rubenturienzo  |  29 mayo 2009 en 10:15 am

    Gracias Kat

    La verdad es que es un buen método de rendirles homenaje 🙂

    Gracias Alberto

    Como ves, mis “zapatos de goma” me hacen ser ágil y me han permitido siempre adaptarme mejor a lo que me rodea. Ventajas que hay que agradecer y que te acercan un poco más a mi destino. Evidentemente los pasos los das tú, pero en zapatillas siempre es más cómodo.

  • 4. sara  |  29 mayo 2009 en 3:19 pm

    tengo unas zapatillas all star de hace 10 años, están mas rotas que matusalen, sin embargo me las sigo poniendo porque me encuentro genial cuando las llevo puestas, hacen que me sienta bien. me han acompañado durante mucho tiempo en los buenos y malos momentos, y nunca me han pedido nada a cambio, nunca me han dicho ,oye! SAra, que necesito un poquito de porfavorrrrrrr, siempre han estado ahí, a veces sucias, a veces, las metía en la lavadora y las secaba a toda prisa para volver a ponérmelas, porque las prefería a los tacones. En estos momentos, tengo que enterrarlas, no se si hacerlo en un saco de la basura, o las doy en adopción, ¿K hago? por otro lado, Elio mi niño, sus primeros zapatos, fueron unas all star azules, aún las guardo, me encantaba verle y sentir que pertenecía a este mundo, que estaba preparado para todo lo que le venía encima con esas zapatillas, ha ido creciendo y nunca le han faltado su par de zapatillas, para andar, para correr y sobre todo para hacer que se siente muy muy bien, para que tome decisiones importantes en su vida, tales como: ir a jugar al retiro , o ir a andar en bici, o pegar patadas al balon en definitiva, ole ole ole quien inventó las all star. Posdata, hoy en día, ya no hay que ir al banco en traje,,,,,ni zapatos,,,,,para pedir cash,,,,,,si lo tienes y llevas zapatillas, ahora te respetan mas……..that,s for sure!!!!!!!!

  • 5. rubenturienzo  |  29 mayo 2009 en 4:10 pm

    Gracias Sara,

    No hay duda de que la comunidad de las allstar se hace cada día más grande. A mí me gusta pensar que es una revolución silenciosa. Poco a poco el mundo de las zapatillas se abre hueco entre tanta persona gris…

    ¿La segunda revolución? La de los colores 🙂

    Sé que también estarás hay conmigo.

  • 6. Domingo  |  30 mayo 2009 en 4:08 pm

    Estoy totalmente de acuerdo con Rubén, lo que importa son otras cosas.

    Yo trabajo en el Ministerio de Cultura y me encanta ir en zapatillas al trabajo, es más, también voy mucho en camiseta y a veces con camisetas un poco provocadoras y jamás me ha dicho nadie nada. Si hay gente que me juzga por eso me da igual los que trabajan conmigo saben cómo trabajo y cómo soy.

    Gracias Rubén.

  • 7. rubenturienzo  |  30 mayo 2009 en 4:17 pm

    Gracias Domingo,

    La verdad es que el cambio cultural está aquí y desde el Ministerio estáis haciendo un buen trabajo.

    Queda mucho por hacer, mucha adaptación y medios, pero sé que cada día se trabaja para acercarnos a esa educación ideal que muchos y muchas deseamos.

    Un abrazo y mucha energía 🙂

  • 8. Pau  |  1 junio 2009 en 11:20 am

    Mis primeras zapatillas, heredadas, fueron unas all-star, de color crudo, no había más. Jugué con ellas al baloncesto, emulando a los más grandes, hasta que murieron de desgaste. Desde entonces he tenido varias. Me siento rebelde llevándolas, me siento yo, como tú, reivindico las zapatillas, y todo lo que simbolizan.

  • 9. rosa  |  1 junio 2009 en 11:27 am

    A veces he tenido que cerrar negociaciones y contratos importantes. Antes de salir me cambio varias veces…, tacones -sandalias-tacones-sandalias, y como mejor voy es en sandalias !!!!
    Me siento mejor, más segura, más yo… y como soy YO quien va a negociar me pongo las sandalias… ummm qué gustito !!!
    Cuando voy a negociar miro a la gente a los ojos y los escucho, me parece más interesante lo que me dicen sus gestos y sus palabras que los zapatos que lleven… es más me daría buen rollo encontrarme a un ejecutivo con ropa cómoda !!!
    Desde hace unos años todos los delegados del El Corte Inglés se quitan la corbata y la chaqueta en mi despacho y ….. sabeis? les encanta venir a verme y charlar conmigo !!! Se sentirán mejor??
    Me encantan los zapatos, pero me tengo que sentir identificados con ellos… La gente con la que trabajo sabe ya lo que valgo… y ninguno se echaría las manos a la cabeza si me ven descalza por las calles de El Palmar !
    Esa soy yo y mis chanclas…
    Me encanta esta reflexión hermano!
    Jejejeje

  • 10. rubenturienzo  |  1 junio 2009 en 8:12 pm

    Gracias Pau,

    ¿Iremos en zapatillas a la presentación de “a toda vela” o vestidos de marineritos?

    Gracias Rosa,

    Yo también me quitaría la corbata ante una persona tan relajante. Ten cuidado y no camines demasiado descalza que el suelo está sucio 🙂

  • 11. Antonieta  |  2 junio 2009 en 6:24 am

    muy cierto lo q escribes… yo no tengo zapatillas regalonas, pero si unos zapatos tipo zuecos, q están a muy mal traer, incluso una de mis perritas las muerde cada día hasta cansarse, y da pena verlas, pero me siento cómodas con ellas, cada vez que puedo las uso, incluso cuando voy al super, a misa, y me recuerdo lo rota q están cuando debo inclinarme y quedan a la vista del feligres que está detrás mio, jajajajajaja
    ojala llegue el momento en que seamos considerados válidos y creibles no x como vestimos, no x el dinero que tenemos, por las deudas, sino por lo que somos… puesto que lo que nuestra mente piensa en ese mismo instante existe…. FELICITACIONES por tus zapatillas… no se como llegué a tu página, pero me alegro de leer tus palabras…..

  • 12. eva lucas  |  8 junio 2009 en 1:40 am

    Pues yo nunca soñé con tener unas converse, porque siempre estuvieron al alcance de muy pocos… así que me conformo con la happy luck, que además tienen un nombre más molón.

    jejeje

  • 13. rubenturienzo  |  8 junio 2009 en 2:00 am

    Jajajaja muchas gracias Eva

    La verdad es que yo tuve muchas happy luck hasta tener mis primeras converse. El nombre más molón sin duda y el precio… infinitamente más barato, por supuesto.

  • 14. eva lucas  |  8 junio 2009 en 2:03 am

    joooooo, si es que ya no te acuerdas de los pobres!! bueno, en serio. Que debemos recordar que no todo el mundo puede tener ciertas cosas. Eso es todo. Sé a lo que te referías, pero no he podido evitar el comentario.

    Y encima hoy, que estoy calentita con lo que ha pasado/sigue pasando…

    Besos

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