Archive for septiembre, 2009

Dando botes :P

Ayer viví uno de los momentos más gratificantes de los últimos años. Un concierto repleto de grandes momentos, de enormes canciones y de himnos generacionales que sin duda están grabados en la memoria colectiva. U2 fue espectacular, Madonna extraordinaria, Franz Ferdinand refrescante… pero Green Day ha sido insuperable.

Un concierto bien trabajado en la disposición de la lista de canciones. Una inteligente elección que situaron seis de los temas de su nuevo disco en las primeras ocho canciones. Aderezadas por un “Holiday” cargado de Adrenalina. Y es que este grupo nació para tocar en directo. La animación constante, la interacción con el público (hasta un chico subió a tocar la guitarra en “Jesus of Suburvia”) el juego de luces, las llamaradas, cohetes… y un final sencillamente memorable. Lo dicho, el mejor concierto al que he asistido en mucho tiempo.

Pero… ¿Y la importancia de asistir a un acto como este? ¿Cómo nos ayuda descargar adrenalina un concierto? ¿Y lo sano que es gritar al coro de miles de personas? ¿Y la importancia de saciarte emocionalmente en un evento de estas características? ¿Y lo necesitados que estamos de vivir algo asi y lo beneficioso que es?

Hoy, un poco más relajado, aunque aun con los acordes del American Idiot en la cabeza, me detengo a pensar en la necesidad que tenemos en vivir enérgicamente y suministrar dosis de adrenalina ante la apatía general, la losa informativa de la psico-crisis y el miedo constante a lo que nos rodea y nos engulle. Y claro, como no podía ser de otra manera, pensé, ¿cómo podemos aplicar esta reflexión a la estrategia personal?

La gente necesita optimismo, valentía, fuerza y un grito al cielo. Nosotros llegaremos a ser lo que queramos llegar a ser y no lo que otras personas nos digan que podemos ser. Piénsalo.

pd. video del concierto de Vancouver, de Madrid los subiré otro día.

30 septiembre 2009 at 12:00 pm Deja un comentario

¿Perseverancia o tozudez?

Una realidad innegable a todo proceso estratégico es la virtud asociada a la perseverancia de la acción. Sin duda alguna cuando alguien profesional requiere de la consecución de un éxito, cualquier coach, gurú, o consejo de sabios que le asesore, le advertirá de la necesidad de perseverar y le enmarcará en una situación de esfuerzo continuo para alcanzar correctamente el objetivo.

Sin embargo, no se puede tirar un muro de piedra a cabezazos. Por mucho que perseveres. Ya que como decía Jean Baptiste Alphonse Karr: “nos gusta llamar testarudez a la perseverancia ajena pero le reservamos el nombre de perseverancia a nuestra testarudez.”

La importancia estratégica del análisis y planteamiento de todos los componentes que rodean nuestra visión y misión serán imprescindibles para concluir qué acciones son necesarias y por lo tanto certeras para con nuestro objetivo, y que acción, habilidad o aptitud es mejor que releguemos a un segundo plano o incluso dejemos de utilizar, por su ineficacia, ya sea energética o mucho más grave, de errónea gestión de nuestro tiempo.

Como buen nacido en el madrileño barrio de Chamberí, con el olor a barquillo impregnado en mi cerebro, el sabor de las rosquillas grabado en mi paladar y los atardeceres desde el Campo del Moro tatuados en mi retina, quiero lo mejor para Madrid. Porque Madrid es un conjunto de sueños y éste sueño lo merece.

Hace unas semanas el COI emitió su primer informe de evaluación de las cuatro ciudades que optan para la celebración de las olimpiadas en 2016. Tokio, Río de Janeiro y Chicago salen mejor paradas que la capital española, o al menos eso es lo que todos los analistas comentaban en los diarios nacionales. Dudas sobre la lucha antidopaje, reestructurar la organización y diferenciar los roles son los detalles qué más nos han afectado negativamente. El próximo viernes es la gran cita…

¿Se está haciendo lo correcto cuando se intenta una y otra vez alcanzar una candidatura olímpica tras haber sido descartados para su celebración en el 2012? ¿Realmente se ha contemplado la ley no escrita que asegura que nunca se ha repetido continente (Londres 2012)? ¿Piensan los responsables políticos que nuestra opción es lo suficientemente poderosa como para convencer al jurado de que cambie una tradición? Y la peor de las cuestiones, ¿Es legítimo justificar su perseverancia cuando las damnificadas son terceras personas?

Recuerdo como hace unos años la ciudadanía madrileña esperaba con ilusión y esperanza un dictamen que luego resultó negativo. Recuerdo como miles de personas en la céntrica Plaza de Colón se llenaban de tristeza, de rabia, de desolación y de frustración al ser descartados por Londres. Recuerdo las lágrimas y los abrazos. Recuerdo un sueño destrozado evaporándose por el Paseo de la Castellana, la Puerta del Sol y El Parque del Retiro.

Pero un madrileño no se pararía viendo como otra ciudad se lleva nuestro sueño. Somos una ciudad creada por una amalgama de culturas, sentimientos y voluntades. Un arcoiris de valores con enormes diferencias pero un nuevo espíritu de unión. Un sueño que no dejaremos que esta vez se nos esfume. Y aupados en ese sentimiento surcaremos el Olimpo para seguir exigiendo el nombramiento de nuestra ciudad como sede legítima.

Ese sueño que se rompió hace años fácilmente se recompone ya que la ciudadanía así lo requiere, ¿Pero es lo correcto?

No existe ninguna duda que casi todos los teóricos del liderazgo y pensadores de la gestión social, desde Aristóteles a Roosevelt o Nader siguen apostando por la perseverancia de las acciones, aunque poco se habla de la necesidad de analizar si la estrategia es la correcta y si no será ese nuevo intento, un simple y fugaz gasto de energía.

En la película norteamericana sobre un torneo de golf, Tin cup, dirigida por Ron Shelton y protagonizada por Kevin Costner, nos narran una escena en la cual el jugador que va a un golpe de apoderarse del triunfo se enfrenta a dos posibilidades. Por un lado podría intentar asegurar su liderato y por el otro, hacer historia. Escoge la segunda opción y tras un primer golpe errado, lo vuelve a intentar… y vuelve a fallar. Así una y otra vez hasta que toda esperanza de ganar queda reducida a una mera anécdota.

Como todo deportista sabe, la lucha entre nuestro cerebro, ego, corazón y técnica es verdaderamente desoladora y no siempre se alcanza la marca necesaria. Aunque hubieses entrenado, comprobado el aire, seguido los consejos de un buen entrenador o reservado energías suficientes. Hasta lo más grandes saben cuando deben tomarse un respiro y descansar.

Ocupar un rol de liderazgo y tener que tomar decisiones, implica necesariamente que evaluemos la eficacia de nuestra gestión y estrategia. Debemos aprender a no rendirnos, debemos comprender que el éxito puede estar detrás del siguiente intento, pero es justo, por nosotros, nuestras organizaciones y por quien nos rodea, que actuemos con perseverancia siempre y cuando exista una opción real de alcanzar nuestro objetivo.

La vida no premia la cobardía y a quien se esconde, pero tampoco a la imprudencia. Aunque sea olímpica.

29 septiembre 2009 at 12:02 am Deja un comentario

La gran respuesta

Mañana empiezo de nuevo mi etapa como alumno de publicidad… tras las anécdotas del año pasado (en la que aprobé todas las asignaturas aunque con algún que otro malentendido) me apetece recordar esta nota que publiqué hace casi dos años con respecto a la creatividad, los paradigmas, los convencionalismos y las mentes conservadoras que inundan las clases de institutos y universidades. Espero que nos haga a todos reflexionar…a mí me lo hace cada día…

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: ‘Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro’.

“El estudiante había respondido: ‘lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio’.

“Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

“Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

“Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

“Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contesto, este es un procedimiento muy básico: para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

“Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esta a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la per-pendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:

“-Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar”.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

28 septiembre 2009 at 12:07 am Deja un comentario

Encerrado estás mejor

Hace treinta años los alienígenas contactaron por primera vez con el planeta Tierra.

La raza humana esperó un ataque hostil o un gran avance en la tecnología. No ocurrió ninguna de las dos cosas. Los alienígenas eran refugiados, los últimos sobrevivientes de su planeta de origen. Al tiempo que las naciones del mundo intentaban ponerse de acuerdo en lo que tenían que hacer con ellas, las criaturas fueron instaladas de forma temporal en el Distrito 9 de Sudáfrica.

Ahora, la paciencia en cuanto a la situación de los alienígenas se ha agotado. El control sobre los extraterrestres ha sido delegado en Multi-National United (MNU), una compañía privada que lo que le interesa no es el bienestar de los alienígenas sino las formidables ganancias que les podría reportar su impresionante armamento, en el caso de que pudieran hacerlo funcionar. Hasta el momento no lo han logrado; la activación de las armas requiere ADN alienígena.

La tensión entre los extraterrestres y los humanos llega a un punto crítico cuando un operario de campo, Wikus van der Merwe (Sharlto Copley), contrae un misterioso virus que empieza a transformar su ADN. Wikus de la noche a la mañana se convierte en el hombre más perseguido del mundo y, a la vez, el más valioso, poque es la clave para descubrir los secretos de la tecnología alienígena. Marginado y sin amigos, solo le queda un lugar en el que poder ocultarse: el Distrito 9.

Creo sinceramente que esta película va a ser una de las más opinadas en los próximos meses y si bien es cierto que la última media hora de película yo le hubiese dado otro enfoque completamente distinto, creo que el planteamiento sobre la gestión de lo desconocido es muy reseñable.

Porque en definitiva ¿Cómo actuamos con aquello que no conocemos? Otras razas, otras culturas, otros gustos… Si no piensas como la mayoría no eres normal y si no eres normal, debemos aislarte. Tu vida deja de ser tuya y comienza una época en la que otras personas mandan sobre tus decisiones.

Recuerdo las palabras del Reverendo Martin Niemöller en 1945 a propósito de los Nazis cuando salgo de la sala de ver esta película…

Primero vinieron a por los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista.

Después vinieron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío.

Después vinieron a por los católicos, y yo no hablé porque era protestante.

Después vinieron a por mí, y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí.

¿Cuántas veces han recurrido ya a ti y no has movido un dedo? ¿Cuántas veces has preferido encerrar un sentimiento, a una persona o una ideología? ¿Qué grado de demócrata eres? ¿Qué nivel de libertad?

Ya es hora de que te des cuenta: Tu silencio ayuda a la dictadura ideológica.

Pero claro, mientras sean extraterrestres…

21 septiembre 2009 at 12:00 am 1 comentario

Zombies

No es raro que en las organizaciones nos encontremos con unas personas que, aunque aparentemente están vivos, en realidad son almas en pena que llevan muertos mucho tiempo.

Son personas sin motivación, ni ilusión. Son personas que cada día se levantan con la agonía e insatisfacción reflejada en su cara al ir a trabajar. Si pudiésemos medir su rendimiento no superaría el 15% de sus capacidades. Además, se mueven lentamente, no suelen tener ideas propias y lo más preocupante, como en las viejas películas de zombies, van en busca de las personas “vivas” para transformarlas en muertos vivientes, quieren sus cerebros.

En este desánimo y apatía, cualquier atisbo de vivacidad es entendido como una auténtica provocación. Ya que las personas vivas demuestran por comparación, lo muertas que están las demás.

Pero siempre hay una solución.

En este caso, los resucitadores. Este rol lo desempeñan personas con una buena visión y con unas extraordinarias dotes de comunicación. Suelen ser motivadores y afectivos. Son capaces de bajar a los infiernos a recuperar esas almas en pena y devolverles la vida.

Si estás rodeado de muertos vivientes y quieres convertirte en resucitador recuerda varios elementos fundamentales:

1. Traza una visión
2. Desarrolla un discurso ilusionante
3. Genera éxitos a corto plazo
4. Comunícate y muéstrate cercano
5. Elimina las resistencias y los argumentarios negativos.
6. Dota de vida a los resucitados

Cuando entres o te encuentres en un cementerio no dudes en luchar y nunca olvides que todos los que están en las tumbas, en algún momento tuvieron vida. Espero que aproveches estas fechas que vienen para coger fuerzas para resucitar a muchos muertos vivientes, aunque lo consiguieras con uno sólo, ya merecería la pena.

Feliz fin de semana y no olvides ponerle una sonrisa a la vida.

18 septiembre 2009 at 12:00 am Deja un comentario

Sano orgullo

El otro día pude disfrutar de una charla en la que apareció este concepto, el sano orgullo.

Juan Carlos Cubeiro lo define como, estar orgullos por las cosas objetivas que hacemos. Por ejemplo, el propio Cubeiro dice que siente sano orgullo de ser el coach del mayor número de directivos de empresas en el IBEX 35, lo que sería falta de humildad sería si se definiera directamente como el mejor coach de España. Otro de los datos relevantes es que mientras que cuando España ganó la Eurocopa sólo se ha publicado un libro al respecto, de la victoria de Lewis Hamilton, ocho.

Y es que realmente somos así. No hablamos de nuestros éxitos por miedo a ser tachados de prepotentes o soberbios. Pero hay una diferencia clara: El sano orgullo se hace con datos reales y no con futuribles, exageraciones o intangibles. Los datos mandan.

De esta manera, yo podría decir que siento sano orgullo de haber escrito “Los tacones de Oz“, porque se ha publicado en más de 10 países y traducido a idiomas como el coreano. Nunca se me ocurría decir que soy el escritor de referencia. Ni siquiera diría que mis libros van a provocar un cambio de mentalidad. Simplemente animaría a disfrutarlos.

Soy el coach que ha trabajado la estrategia personal con mayor número de políticos españoles, casi 500, pero nunca diría que soy el mejor coach político de este país. Simplemente encontré mi grieta en el mercado y la supe utilizar.

Soy un joven conferenciante que he hablado para representantes de varios gobiernos, pero eso no me convierte en un referente para los gobiernos. Simplemente tuve la suerte de poder compartir esos momentos.

El sano orgullo nos hace reconocernos en nuestros éxitos tangibles. Nos facilita éxitos futuros, pero en ningún caso debe estar basado en la mentira o en la exageración.

Desde mi opinión, cuando generamos una estrategia personal, en el fondo estamos trabajando para que nuestras virtudes sean visibles, para que nuestros éxitos sean visibles. Aunque si bien es cierto que no debemos olvidar proyectarlos con el poder de la palabra, serán nuestros actos los que nos situen en el lugar que nos corresponde. Puedes decir que quieres conseguir algo, pero si realmente tus actos denotan otra cosa, no lo conseguirás. Puedes presumir de talento o contactos, pero al final las personas comprobarás que no era cierto lo que contabas. Por eso no me canso de decirlo: La estrategia personal se forja sobre la realidad de nuestras virtudes, la proyección de nuestros éxitos y la humildad de lo que aun nos queda por recorrer.

Y ya sé que muchas de las personas creerán aun así que nunca debemos contar nuestros éxitos (ni siquiera los tangibles) pero… ¿Acaso no será porque las comparaciones son odiosas? Hoy quiero invitarte a realizar una acción: ¿Y si sacas tu sano orgullo y me dices cuál es tu éxito tangible?

Yo mientras espero vuestros mensajes, seguiré alucinando con la edición en coreano de mi libro… Una idea puede llegar tan lejos…

16 septiembre 2009 at 12:00 am 1 comentario

Buena gente

Soy un afortunado.

El pasado fin de semana he vivido una de esas experiencias que te refuerzan, te cargan las pilas y te restauran emocionalmente. Una de esas experiencias que consiguen que dejemos atrás la mediocridad de personas que son mala gente. Una experiencia que sin duda quedará grabada durante muchos años en mi retina y toda la vida en mi corazón.

Imagina que durante tres días te rodeas de amigas y amigos para ofrecerles una propuesta que sirva, por un lado, para favorecer y ampliar su formación y conocimiento respecto a herramientas existentes en el mercado y profesionales de primer nivel, y por otro lado, como plataforma de reencuentro masivo, de unión intergeneracional y de aislamiento positivo. Imagina que la gente te responde y se consigue llenar el aforo programado y además lo hacen con generosidad, compromiso, optimismo e ilusión.

Os garantizo que si ese planteamiento ya os supone un marco de felicidad pleno, aun no podéis comprender cómo se siente un joven formador como yo cuando profesionales como Marta Romo, Yago de Marta, Juan Carlos Cubeiro, Rosa Matías y Ana Salazar ofrecen su tiempo y sus servicios con la misma generosidad, compromiso e ilusión que los participantes.

El resultado es mágico. Una experiencia única.

El viernes comenzó con una entusiasta Marta Romo que ofreció con inteligencia y perspicacia la posibilidad de analizar y comprender los diferentes estilos de aprendizaje de quienes estábamos allí. Un taller en el que cada persona se descubrió divergente, asimilador, convergente o adaptador. Un taller repleto de momentos divertidos que con maestría Marta llevó a una conclusión magnífica “Todo estilo es necesario, complementario. No sobra nadie, siempre que venga a sumar.”

La tarde seguía con Yago de Marta y su clase de Oratoria. Con un estilo muy enriquecedor y una extraordinaria manera de revelar los errores personales de algunos participantes, las risas, los miedos y los escenarios de tensión afloraban mientras sabiamente corregía muletillas, elementos innecesarios o comunicación impropia. Me quedo con sus palabras “Si consigues ser creíble, compresible y memorable, no habrá nadie que deshaga su mensaje”.

El sábado, por su parte, desperezaba las cabezas con Juan Carlos Cubeiro. Un exquisito forjador de líderes que aplicó con un mensaje sencillo, cercano y humilde lo que un auténtico gurú sabe, “Es tiempo de valientes”. Además de analizar los valores esenciales y los pilares necesarios (tándem, equipo, objetivo, valores…) me quedo con un elemento del que hablé hace poco y que merecerá un post esta semana “el sano orgullo”. “El futuro sólo pasa por dejar de mirarnos el ombligo y forjar líderes con proyección. Mientras haya sueños, proyectos ilusionantes, hay esperanza.”

Y si ya el nivel era excelente, Rosa Matías terminaba la sesión matinal con una increíble y clara exposición sobre la realidad 2.0. Una ponencia cargada de realidades y de herramientas usables, útiles y prácticas. Una gran idea que llevada con claridad y solvencia nos deja claro que ya es el momento de dar el salto. Mañana será tarde. Comprometida y resolutiva, Rosa concluyó con un “Espero mucho de vosotras. Espero mucho de vosotros” ¿Hay algo más 2.0 que la esperanza sincera de una gran profesional en el cambio constante y en la mejora continua?

El domingo, Ana Salazar puso la guinda. Una centrada y clara ponencia sobre estrategias electorales que nos demuestra que la investigación previa es necesaria, y que esa necesidad no se puede improvisar. Cómo debe ser el rol candidato, qué elementos a tener en cuenta de quien votará, situación, target, objetivo, mensaje… Palabras que con solidez se convertían en una magnífica lección. “No dejes que la estrategia la haga nadie por ti, sólo servirá para conseguir sus objetivos”

Una experiencia única.

Porque además, el espacio compartido tuvo una riqueza añadida que dotaron de un valor absoluto mayor y situaron el encuentro de las jornadas en un escenario único: La valentía y el compromiso de compañeros y compañeras exponiendo al resto elementos necesarios para la argumentación, la comprensión o el conocimiento global. Juanvi, David, María, Saül, Roberto, Lauren, Natalia, Inma, Rosario, Josevi y Juan. Gracias por vuestra responsabilidad y por hacernos un poco mejor. Sois geniales.

Una experiencia que con todos estos elementos, la visita sorpresa de Nuria, el trato exquisito de las compañeras de la Jaime Vera, y la relación entre personas de igual a igual en un ambiente relajado, creativo y comprometido supone uno de los momentos más memorables del año. Lo he disfrutado mucho. He sido feliz.

Pero sí, soy un afortunado.

Por contar con una respuesta rápida y plena de mis compañeras y compañeros. Por saber que profesionales de primer nivel me apoyan en mis iniciativas. Por saberme con la confianza de la organización y de sus máximas autoridades para actuar con libertad, sin vetos y con transparencia. Pero sobre todo, por estar rodeado de tanta buena gente.

Por que yo me alejo de quienes utilizan cualquier medio para alcanzar un objetivo personalista oculto bajo bonitas palabras, porque intento huir de quienes dañan las emociones, corrompen la realidad y faltan a la profesionalidad de terceras personas. Por que nunca me han gustado las personas que generan una crítica negativa constante, un sectarismo y una falta de transparencia… Gracias por vuestra luz. Gracias por ser buenas personas, gracias por estar ahí. Me siento orgulloso de lo que hemos conseguido y sé que esta experiencia no será única. Haremos lo posible para repetirla pronto.

15 septiembre 2009 at 12:00 am 2 comentarios

El Malvado Sonriente

Nunca deja de sorprenderme. El mayor enemigo que una persona puede encontrarse siempre será aquel que aparezca con una sonrisa en la boca.

He podido ver la película de Quentin Tarantino, Malditos bastardos, pero no te asustes, no comentaré absolutamente nada que te haga descubrir un ápice de su trama. Perdóneseme decir que aunque lo parezca, no es una película de acción. El marco de una venganza, del escarnio aceptable y un retoque histórico arriesgado, pero eficaz, enmarcan la que creo que es una ingeniosa obra repleta de personajes que con un mejor montaje y algo más de tiempo (y eso que la película son dos horas y media) podrían haber rozado la perfección.

Sin embargo no hablaré más de la película, pero sí de un personaje que me ha parecido fabuloso. El coronel Landa, o a quien espero le galardonen con un Oscar Christoph Waltz.

Su interpretación del coronel nazi Hans Landa, un oficial de inteligencia tan histriónico como despiadado, de elegantes ademanes y capaz de expresarse en varios idiomas (en el film se luce hablando en inglés, francés, alemán e italiano) convirtió a Waltz, que hasta allí sólo había hecho cine europeo, en una celebridad internacional.

“Todo lo que se dice de Tarantino es cierto -reconoce Waltz, que revela una gran capacidad de observación-. Es genial, salvaje, loco, exuberante. Pero al mismo tiempo es sensible, atento y generoso. Trata muy bien a los demás y respalda todo el tiempo a sus actores.”

De exquisitos modales y siempre sonriente, dueño de una tranquilidad envidiable, Waltz dijo que su primera reacción frente al personaje “fue como una torta de cumpleaños que después te cae mal”. Subrayó la importancia de haber iniciado la película con el ” Había una vez… ” de las fábulas, pero visto desde una perspectiva mucho más seria.

Y ¿porqué me ha gustado tanto? Pues porque ya más de un año, escribía acerca de un oscuro personaje que nos acecha en las organizaciones: El malvado sonriente. Pues bien, este personaje sería el perfecto malvado sonriente.

Esta curiosa especie utiliza sus mejores armas de educación, amabilidad y seducción para conseguir introducir en nuestras cabezas ordenes camufladas de peticiones capciosas. Son realmente buenos en camuflar una manipulación y cuando nos queremos dar cuenta, ya estamos haciendo lo que ellos y ellas querían, y aunque todos tenemos un punto de malvado sonriente, lo cierto es que hay personas realmente expertas en utilizar la culpa y el victimismo con estas artes.

Siempre parecerá que están actuando por tu bien y que incluso siempre han querido lo mejor de ti, pero mientras tejen su futuro y te usarán hasta que ya no les seas necesario. Personas que nunca sabrás si realmente son lo que parecen o parecen lo que son, pero que por suerte para ti, hay una manera de identificar.

Revisando mis manuales para saber cómo enfrentarnos a este tipo de personas, debemos siempre pedir ayuda y feedback a personas externas a la organización sobre nuestros actos. Si ante una actuación concreta, nuestro confidente dice “no sé como estás haciendo eso” o “no entiendo cómo tragas” y nos descubrimos diciendo “bueno, es que no es como tú lo ves” tendremos que poner atención. Si lo decimos dos veces, cuidado. Pero si llega un día en el que lo tenemos que decir tres veces, te comunico que seguramente tienes a un malvado sonriente cerca.

Otra técnica es dar la vuelta a la situación y ante una reclamación y un encargo concreto que tú has realizado, devuelve tú la petición. Si la persona accede a hacerte el proyecto o favor, era todo una falsa alarma. Pero lamentablemente el malvado sonriente no suele darse cuenta de que estás actuando para pillarle ya que está demasiado ocupado en su plan magistral.

Una especie curiosa, sin duda de mis favoritas, porque al fin y al cabo, puestos a encontrarnos con gente que intente manipularnos por la vida… al menos que lo hagan con buenos modales y una sonrisa ¿no?

14 septiembre 2009 at 12:00 am Deja un comentario

Sueños de Ibiza

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Este relato de un sueño, es el relato de un viaje. Un viaje construido desde la generosidad y la esencia de la amistad pura. Un sueño que ha sido el primer paso de un largo recorrido que nos llevará a senderos mágicos y exquisitos rincones submarinos. Un sueño viajado, un viaje soñado. Tomando las palabras de una historia cualquiera, de un viaje soñado, busco en otro las palabras que podrían ser mías y espero poner en otra persona las mías propias.

“Los bolsillos vacíos, la conciencia tranquila, así elijo vivir mi vida.

Zarpó el barco mientras yo, con una sonrisa de oreja a oreja y con esos pensamientos en mi cabeza, sentía la alegría del sol de principios de verano marcarse sobre mi rostro, henchido al viento como un globo listo para volar embargado por el sentimiento de libertad de aquel que no tiene ya nada que perder.

Ibiza…

Mi equipaje era escaso, y el dinero en mi cartera aún más. Por contra, el espíritu aventurero era grande y pletóricos, mis sentidos se desperezaban listos para la experiencia de un nuevo entorno, como un animal salvaje y astuto observaba mi alrededor…Los viajeros que partían de Denia como yo, el mar mediterráneo que se extendía alrededor y hasta el horizonte…Un par de canciones del primer disco de A-ha sonaban en mi cabeza: Living a Boys Adventure Tale, Blue Sky.La fuerte brisa del mar, el barco golpeando las olas. Lejos quedaban los pensamientos tristes y los escenarios fantasmagóricos. Cuando en el barco anochecía y una joven me seguía con la mirada hasta el exterior en la popa, una llama ardía entre mis manos y luego en mis pulmones solitarios y dolidos, mientras abstraído en el mar oscuro y en el frío de la noche, jamás podía haberme imaginado todas las experiencias llenas de luminosa vitalidad que iba a vivir en la isla pitiusa.

Isla verde, Isla gloriosa, que poco sabía de ti más allá de las historias de fiesta y droga, que no son más que un complemento a tu paraíso. Cuán profundo habías de entrar en mis venas, poco a poco, suave y despacio como el sol dorado que acaricia tus costas.

Con el tiempo, poco a poco e imperceptiblemente, la magia de Ibiza se me fue metiendo por las venas, junto con un sentimiento de bienvenida que lo invadía todo. Lugares paradisíacos, calas donde relajarse y poder abstraerse escuchando buena música, meditar y sentir equilibrio con el entorno.

En aquellos días conocí a gente de muchos países desde el Sahara hasta Australia.Gente que en su mayoría, iban buscando un ideal, un cambio en sus rumbos. Los habitantes del zulo en que vivía fueron mi familia,no sólo compañeros de trabajo, y de allí nació una nueva especie que fue dada en llamarse zulander.

Hasta en el peor de los momentos fui feliz, acompañado por amigos de la categoría del rey Arturo y Lanzarote, Javi y Antonio, o Abdellah el saharaui y Jorge el mago. Ellos fueron los Héroes de Ibiza, los únicos que mantenían la cabeza alta y la voz firme ante el cacique, el jefe, cuando los demás la agachaban y se sometían a la explotación de los de siempre. Fueron tantas cosas las aprendidas…Aquella gente sin complejos ni prejuicios hubieran podido ser compañeros de mil aventuras en alta mar, podían haber sido y fueron los mejores compañeros de tripulación que podía haber deseado.

Descubrí en Ibiza que para aquel que lucha por encontrar nuevos espacios, y que supera las fronteras que lo atan, la vida le entrega en forma de regalo todo aquello que pueda soñar con vivir y más allá de sus propias aspiraciones, las colma.

Y yo, sólo un joven vagabundo cargado de duros pensamientos, dejaba el agua fluir entre mis pensamientos.

Jamás olvidaré tampoco aquellos días en el cielo, ni las voces angelicales venidas de Torino, que susurraban mi nombre como cantos de sirena…Que me hacían despertar y volver atónito después de un larguísimo viaje por las profundidades, retornar a una verdad olvidada y perdida como un tesoro enterrado en el fondo del mar.”

PA020246Un viaje soñado que no es el mío, un sueño viajado que lleno de rastros de una persona que lo recorrió hace años y en él encontró una luz, me ha servido y acompañado en mi propio viaje. Como si de una esencia maravillosa se tratase, el espíritu amable de la isla pitiusa coge de la mano a quien le quiera acompañar.

Yo he conocido rincones que soñé, he soñado con caminos que espero recorrer. Un viaje no termina cuando dejas de caminar, nadie puede parar ya este nuevo sueño, ni de este nuevo camino.

Si cada paso dado es un aprendizaje adquirido, y cada brazada una enseñanza, quiero sumergirme de nuevo en tus aguas transparentes para captar toda tu esencia, para aprender todas tus lecciones. Si en mi mano está ser mejor y tú puedes otorgármelo, quiero recorrerte, deseo buzearte.

Nunca podré olvidar que en ese camino encontré un sueño, que en ese sueño un nuevo camino y en medio del camino a ti. Ibiza, mi viaje soñado, mi sueño viajado.

Gràcies.

pd. Vídeo desde el café del mar de una maravillosa puesta de sol. Si tienes 4 minutos, no dejes de verlo, cargará tu mente para el fin de semana.

11 septiembre 2009 at 12:00 am 3 comentarios

Surfeando estrategia III

Ya nada puede impedir que el sol se haga con las riendas de la temporada. El mar se agita pensando en todo aquello que nos puede ofrecer y con la sabiduría de que algunas personas intentarán dominar sus movimientos, sus olas. El mar se prepara para el baile.

En las dos entradas anteriores ( I y II), hemos visto cómo:

– Todo el mundo puede surfear.

– Nadie puede surfear por ti.

– Hay que elegir la tabla correcta.

– Prepara el neopreno.

– Observa la marea.

– La seguridad de la compañía.

Han sido muchos los preparativos y parece que estamos preparados para dar el gran paso. Hoy nos meteremos en el agua.

Séptima lección: Nadar es fundamental

Algunas personas creerán que es algo obvio pero no lo debe ser tanto cuando cada año, decenas de surferos mueren al entrar en el agua sin saber nadar. Existe la falsa creencia de que como la tabla flota, siempre podrás aferrarte a ella. Nunca debes entrar al agua si no sabes nadar. Nadar es la habilidad básica para poder aprender a hacer surf. Otras habilidades serán necesarias como la forma física, equilibrio, concentración… pero nadar es imprescindible.

Ahora piensa ¿Cuál es la habilidad básica para que tu proyecto funcione? Pues debes identificar y dominar dicha técnica ya que eso será lo único que te salve si la situación se pone difícil. La única manera de mantenerse a flote será hacer gala de dicha habilidad y por lo tanto, refugiarnos en esa actividad, característica o competencia. Hemos tenido que esforzarnos y trabajar para depurar esa técnica. Pasar un mal rato, beber agua salada o incluso poder acabar en el hospital es fácilmente evitable si nos hemos preocupado de fortalecernos previamente con la habilidad fundamental. Si entras en el mar, debes saber nadar.

Octava lección: Elimina la resistencia inicial.

Una de las experiencias más desagradables del surf cuando se empieza es intentar entrar al agua con la tabla y colocarte en la zona de recepción de olas. Nadie se detiene a estudiar ni comprobar ese pequeño momento de dificultad que a algunas personas les lleva a no volver a intentarlo. Y es que como es lógico, no estamos accediendo al agua como antes lo habíamos hecho. Ahora llevamos una tabla de dos metros, que no es flexible, que no podemos hundir completamente y que nos dificulta mucho los movimientos. Es el primer instante para comprender que somos uno con la tabla. Debemos movernos con y por la tabla.

En la estrategia personal, debemos entender que el mercado intentará también agitarnos, movernos y zarandearnos para o bien sacarnos del escenario o bien situarnos donde él quiera y no donde nosotros elijamos. Cuando decidimos conseguir algo y sobre todo, cuando nos ponemos en marcha para llevarlo a cabo, debemos entender que nos hemos convertido en uno con nuestro proyecto. No podemos ir por libre, soltar lastre o independizarnos de nuestro proyecto. Si cuando yo estoy entrando al agua suelto la tabla para facilitar mi acceso a la zona de espuma, estoy convencido de que yo llegaré, pero lo haré sólo y sin el material necesario para poder surfear. Debemos encontrar la manera de ser uno. Para encontrar ese movimiento preciso que nos ayuda a superar sin problemas las primeras hostilidades del entorno.

En el surf lo haremos gracias al Duck-diving, que es mover la tabla y nuestro cuerpo a la vez para sumergirlo en el agua y que la ola pase por encima de nosotros. En la estrategia personal y en el caso concreto de cada persona, debería ser mover o justificar nuestras habilidades para no ofrecer ni encontrar resistencia al medio. Entiende la naturaleza del entorno y encuentra el movimiento menos agresivo para introducirte en él.

Novena lección: Busca la zona de confort.

Si ya hemos entrado al agua y superado las primeras olas que casi nos sacaban de nuevo a la playa, seguiremos nadando hasta la zona de espuma. Es increíble como tras el esfuerzo inicial ahora todo parece en calma, empezamos a sentir el movimiento del agua y apoyados sobre la tabla empezamos a sentirnos parte del medio. Es nuestra zona de espuma. Nuestra zona de tranquilidad. Es el lugar al que siempre podemos volver para relajarnos y coger fuerzas. El lugar desde el cual trazaremos el recorrido, esperaremos nuestras olas y planificaremos nuestra verdadera acción.

En la estrategia personal necesitaremos encontrar también nuestro sitio de confort, nuestra zona de espuma desde la cual podremos estudiar, planear y analizar cada una de nuestras intervenciones. Nuestra zona de confort interno serán nuestras habilidades y competencias desarrolladas, esas que conforman nuestra esencia personal y que nos diferencian del resto. La zona de confort externa será nuestro sector o campo en el que nos decidamos desarrollar. Si lo dominamos, sabemos que podremos estar tranquilos y que siempre podemos volver a ese punto. Porque ese punto ya no es la playa, ese punto está dentro del agua, a un paso de deslizare sobre las olas.

De momento sólo hemos encontrado un lugar en el medio, un lugar fundamental y necesario, pero evidentemente aun no hemos surfeado. Pero pronto lo haremos… Muy pronto.

10 septiembre 2009 at 12:00 am 2 comentarios

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