En momentos como estos

5 noviembre 2009 at 10:00 am 5 comentarios

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En estos momentos, si miro alrededor, veo personas que no toman responsabilidades de los errores pasados y siguen alimentando al monstruo que ha engullido a otras miles. Veo a políticos corruptos que hacen auténticos esfuerzos por borrar la línea entre lo público y lo privado. Entre el beneficio común y el particular. Veo a personas estresadas que no son felices con la vida que tienen pero se conforman con seguir despertándose cada día. Veo a quienes recurren a las peores estrategias para alcanzar el puesto deseado o guardar su status aun sabiendo que con sus actos dañan a otras personas o incluso ponen en peligro a su organización…

En estos momentos, si miro alrededor, cualquier persona querría poder reiniciar el sistema y comenzar de nuevo.

Sin embargo, en momentos como estos, descubro que cientos de personas son capaces de dedicar un minuto a felicitar a alguien que apenas conocen, sólo por saber que están transmitiendo buena energía. Me ilusiono por saber que existen profesionales que cada día se ponen manos a la obra para sacar adelante esta situación social en la que nos encontramos. Recuerdo que existen miles de personas dedicadas a la política que no sólo no toman el dinero de todos como suyo, sino que incluso a algunos, les cuesta dinero representar a sus ciudadanos. Me cruzo con personas que creen en la influencia positiva y actúan para alcanzar su éxito, pero sin dañar a nadie, protegiendo a sus compañeros y  la organización.

En momentos como estos, miro a mi alrededor, y me doy cuenta de que todo esto merece la pena.

Es cierto que las malas acciones de unos dañan y pervierten el imaginario colectivo de una manera irresponsable. Es cierto que si observamos tanta agresividad, prepotencia, despotismo o a tantos agentes desmotivadores y no sintiésemos rabia e indignación, formaríamos parte de dicha masa gris en la que nada es importante si no es importante para uno mismo. Es cierto que hay personas descreídas que han decidido salvar su situación particular, olvidando sembrar para proteger la general.

Pero en momentos como estos es cuando debemos estar más unidos.

Debemos mantener un discurso optimista y positivo con soluciones comunes para salvar la situación global de nuestras organizaciones y la de quienes nos rodean. Debemos destruir los escudos de quienes intentan que nada cambie con argumentos poderosos y con una motivación apropiada. Debemos generar reflexiones profundas para que cada persona cambie su mundo hacia uno mejor para si, pero también para el resto. Debemos provocar que la rueda del cambio y energía positiva comience a andar para que nada detenga esta poderosa unidad.

En momentos como estos, si miro a mi alrededor, esto podría parecer una utopía o palabras vacías. No lo son.

Dedícate unos minutos y piensa ¿A quien estás perjudicando con tus acciones? ¿A quien influyendo positivamente? ¿Qué sentimientos provocas en aquellas personas que te rodean? ¿Qué haces por ser feliz? ¿Qué estás tolerando aun sabiendo que te hace entristecer? y lo más importante ¿Qué puedes hacer hoy por cambiar un poco tu mundo en positivo?

Ayer cumplí 32 años y cientos de personas me dedicaron un minuto para dejarme sus buenos deseos. Decenas me llamaron por teléfono o me mandaron mails. Si cada una de esas personas sólo consumió un minuto de su tiempo en hacerlo y a mí me llegaron aproximadamente unas 400… Ayer me regalaron 6 horas de influencia positiva. De una manera generosa, sin esperar nada a cambio. Es decir, mi día de 24 horas pasó a tener 30. Muchas repletas de buenos momentos provocados por mí, como ver a mis hermanos, a mi familia, o a mis amigos en Madrid. Pero muchas otras horas, muchísimas, estuvieron creadas por esas personas que estaban ayudando a que mi día cambiase a mejor.

En momentos como estos, cuando soy un año mayor, no quiero construir mi mundo sobre aquellas personas que no creen en ayudar a que todo esto cambie. A personas que no se estremecen ante un telediario o ante la situación política.

En momentos como estos, miro a mi alrededor, y me doy cuenta de que la potencia y energía que entre todas y todos podemos generar con pequeñas acciones son los pilares en los que quiero sustentar mi mundo. Generosidad, optimismo, soluciones prácticas y sentido de ayuda. Sabemos que la sociedad está necesitada, ¿vas a seguir compadeciéndote y formando parte de esa masa dañina o vas a tomar las riendas y comenzar con tu influencia social?

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Entry filed under: Otras cosas simples.

Influye ¿Vanidad o compromiso?

5 comentarios Add your own

  • 1. Alberto García-Casillas  |  5 noviembre 2009 en 4:12 pm

    Rubén,
    Recibimos lo que sembramos, estimado compañero.

    Por cierto, todos necesitamos conocer algún caso de esos políticos que están dispuestos a sacrificarse por servir a lo publico y general. Aunque sea uno sólo, que rompa la tendencia, que se nos presenta como tópico comun, de que la política corrompe.

    Un abrazo y otro tirón de orejas

  • 2. rubenturienzo  |  5 noviembre 2009 en 4:16 pm

    Muchas gracias Alberto, la verdad es que necesitamos trabajar todos juntos para que esto cambie.

    🙂

    El martes nos vemos.

  • 3. Esperanza Tomé de Benito  |  5 noviembre 2009 en 9:54 pm

    Enhorabuena, no sólo por estas palabras, sino por lo que ellas reflejan. Un reflejo que interpreto como una oda a la alegría y satisfacción personal que supone trabajar por un proyecto, sin tener, por ello, remuneración alguna; dejar claro que lo que hacen unos pocos, no es lo que hace la mayoría y, por último, el abanderar el manido eslógan pero de los más acertados de las últimas campañas “la mirada positiva”. En definitiva, un proyecto de vida que marca el camino de la felicidad.
    Saludos

  • 4. rubenturienzo  |  5 noviembre 2009 en 10:08 pm

    Muchas gracias Esperanza, como dicen en Big fish:
    “Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fui un iluso”

  • 5. Pau  |  7 noviembre 2009 en 12:49 am

    Sin duda, vale la pena todo lo que hago todos los días, y luchar por lo que creo es vital y necesario para mí.
    Un abrazo estimado amigo.
    La selección musical sigue siendo muy de mi agrado 😉

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