Posts filed under ‘Dirige de cine’

Paul Newman

Ayer murió Paul Newman. Una de esas personas admirables y tocado por una estrella. Desde mi opinión, lo tenía todo, era inteligente, guapo y un estupendo actor. Amaba a su familia, poco amigo de los escándalos y ayudaba a las personas que consideraba talentosas. Se nos ha ido uno de los grandes, pero es ley de vida. Un recuerdo allí donde esté.

Por eso, hoy quiero hacer desde mi sección de los lunes un pequeño homenaje a algunas de sus películas y como siempre, a las enseñanzas que ellas nos aportan. Sólo incluiré algunas ya que fu excelente filmografía me obligaría a realizar un post eterno y luego los mails que recibo…

La gata sobre el tejado de zinc (Richard Brooks, 1958)

Cosas que tiene Hollywood, y las grandes estrellas, a veces. Ni siquiera la rígida censura de la época, que camufló la homosexualidad de su protagonista, evitó que ésta sea no sólo una de las mejores adaptaciones de una obra de Tennesse Williams sino también uno de los grandes clásicos del cine. Temas como la familia, las relaciones paterno-filiales, el amor o la hipocresía desfilan entre la maestría de sus intérpretes y diálogos. Y un recital de Elizabeth Taylor , que recibió la noticia de la muerte en un accidente aéreo de quien era su esposo por entonces, el productor Mike Todd. Hecho que la hizo entregarse aún más al personaje.

Qué podemos trabajar: La ilusión, la entrega y el poder de los lazos.

El buscavidas (Robert Rossen, 1961)

Un perdedor. Un granuja que se gana la vida desplumando a los incautos que le retan en la mesa del billar. Es Eddie Felson, elevado al altar de los personajes de cine memorables por obra y gracia de un magnífico Newman. Secundado además por otras interpretaciones que rayan la perfección, como la de el Gordo de Minnesota (Jackie Gleason ), su máximo rival; o Sarah Packard (Piper Laurie ), la mujer que tal vez pueda sacarle del camino a la perdición.

Qué podemos trabajar: La creatividad.

La leyenda del indomable (Stuart Rosenberg, 1967)

Nuevamente un rebelde a la sociedad, esta vez condenado a dos años de prisión por una minucia: romper los contadores de un aparcamiento. Paul Newman es Luke en uno de los títulos de su filmografía más amados por la crítica estadounidense. Un drama carcelario que, se haya visto o no, inmediatamente se asocia con dos secuencias de las que todo el mundo ha odio hablar alguna vez. La apuesta de Luke de comerse nada menos que 50 huevos. Y la sexy presencia de Joy Harmon , una rubia que se dedica a caldear los ánimos de los presidiarios en sus trabajos forzados al aire libre. Su especialidad, el uso de la “manguera” y el jabón para limpiar el coche. Imágenes que, por ejemplo, inspirarían infinidad de anuncios de televisión, videoclips y demás películas; además de ser considerada como uno de los momentos más tórridos del cine.

Qué podemos aprender: La perseverancia, la lucha y la motivación.

Dos hombres y un destino (George Roy Hill, 1969)

Título mítico de la historia del cine, y también uno de los mayores taquillazos de los sesenta. Como no podía ser menos al reunir en la misma pantalla a Newman con otro de los grandes guapos por excelencia del celuloide, Robert Redford. Dos asaltadores de bancos en el viejo Oeste a punto de desaparecer que formarán un singular trío con Etta Place (Katharine Rose). Y una canción, Raindrops Keep Fallin’ on My Head, compuesta por Burt Bacharach, convertida en un himno a la libertad y al gozo de vivir el momento.

Qué podemos aprender: La lealtad y la rapidez en situaciones adversas.

Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002)

Si su último trabajo para la gran pantalla fue poner la voz de ese auto, vieja gloria de las carreras, en la película de animación Cars , de John Lasseter, cuatro años antes lo vimos en su obra póstuma en carne y hueso. Fue como jefe de la mafia irlandesa en Rock Island. Un hombre paternal y protector pero también implacable y despiadado, aunque se trate de perseguir a aquel a quien ama como si fuera su propio hijo, Michael Sullivan, encarnado por el doblemente oscarizado Tom Hanks . El momento: aquel en que Hanks y Newman se marcan un dúo al piano.

Qué podemos aprender: La exigencia.

Pero la película que extenderé un poco más, por ser una de las cintas de mi vida es…

El golpe (George Roy Hill, 1973)

La legendaria pareja protagonista de Dos hombres y un destino, Newman y Redford, volvería a unir sus fuerzas para esta original, divertida y enrevesada trama de engaños que inspiraría en parte a la saga de Ocean’s Eleven de Steven Soderbergh . El Chicago de los años treinta y el mundo de los gangsters desde una óptica totalmente distinta, un guión excelente y un final absolutamente sorprendente. Banda sonora adaptada por Marvin Hamlisch igualmente inolvidable.

Una obra en la que veremos muchos de los puntos arriba expuestos, pero en la que yo me quedo con dos especialmente.

1. No seas predecible

En la vida de las organizaciones siempre nos encontraremos a personas que quieren lo que nosotros tenemos. Que no piensan en lo mucho que nos ha costado conseguirlo y en las horas que le hemos dedicado a planearlo y alcanzarlo. Ellos o ellas simplemente lo quieren.

A la hora de vender algo, si tu interlocutor cree saber por donde irá la conversación y tu le das la razón, pocas opciones de venta tendrás.

Si para crear un nuevo proyecto o lanzar un nuevo producto, simplemente haces lo que todo el mundo espera, estarás eliminando el factor sorpresa y por tanto un importante “punch” en la salida y comercialización del producto.

Pero sobre todo, si lo que tú estás desarrollando lo pudiera hacer cualquiera… ¿Quién dice que alguien le vaya a dar importancia?

Busca la fórmula, estruja tu cerebro y saca todo el potencial, realiza movimientos para que tu creatividad te haga generar un buen producto, pero no intentes venderlo como lo harías habitualmente, si no con grandes giros y sorpresas para la persona que está al otro lado y por supuesto, nunca dejes ver todas tus cartas, ni tu jugada final o será fácil que te copien (aunque ni con la misma calidad, ni con la misma ética)

2. Anclajes de felicidad

Los momentos de felicidad siempre vienen acompañados por ciertos elementos que te ayudan a recordarlos. Una escena, una foto, un lugar en el mapa, una frase de una conversación…o una canción.

Realizar un anclaje es sencillo. Haz un esfuerzo por dotar un gran momento de felicidad de una pequeña etiqueta que te ayude a recordar ese sentimiento posteriormente. Por ejemplo:

Me encanta la nieve y uno de los mayores placeres confesables que tengo en mi vida es deslizarme por la montaña con mi tabla de snow. Cada vez que lo recuerdo, una serie de emociones positivas me recorren el cuerpo y me hacen sentir feliz. Pero recordar todos los momentos es complicado, así que hace unos años, me subí a uno de los picos más altos de la estación, me quité la tabla, me senté tranquilamente a disfrutar del paisaje y cuando identifique una imagen que podría fácilmente recordar, le dediqué unos minutos a recomponerla en mi cabeza. Como si de un lienzo se tratase le puse el color perfecto, la gente deslizándose, el pueblecito debajo, un pequeño lago provocado por el deshielo… Sorprendentemente han pasado 4 años desde aquel momento y todavía puedo cerrar los ojos y hacer que venga a mi esa imagen. Pero lo mejor es que nunca viene sola. Lo verdaderamente extraordinario es que junto a ella, siempre vienen todos las emociones y sentimientos que la nieve me provoca. Eso es un anclaje de felicidad.

Para mi esta película o concretamente su banda sonora significan uno de los anclajes más importantes de mi vida. Cada vez que oigo la oscarizada banda sonora simplemente, me pongo contento. Da igual lo que me pase, lo que sienta o lo mal que lo esté pasando… como Brian crucificado “Always look on the brigth side of life”

Paul, gracias.

feliz semanaa todos y todas 🙂

28 septiembre 2008 at 10:01 pm Deja un comentario

Hairspray

La historia tiene lugar en Baltimore, Maryland, en los años 60. Trata sobre una muchacha, Tracy, cuyo sueño es bailar en el espectáculo de Corny Collins, un programa de baile de la TV local. Ella consigue una posibilidad en el espectáculo y se hace una celebridad de la noche a la mañana. Ahora que es una heroína juvenil, comienza a utilizar su fama para hablar en nombre de la causa en la que cree: la integración racial. Para esto, tiene la ayuda de su madre Edna (John Travolta), su padre Wilbur (Christopher Walken), su mejor amiga Penny Pingleton (Amanda Bynes) , la tocadiscos local afroamericana, Motormouth Maybelle (Queen Latifah), y los niños negros de Motormouth , Seaweed (Elijah Kelley) y Lil’ Inés (Taylor Parks). Pero Tracy se gana la rivalidad de la estrella anterior del programa: Amber Von Tussle (Brittany Snow), así como la de su madre, una mujer manipuladora y racista. La rivalidad llega a una cumbre cuando Amber y Tracy luchan por el título de Miss Teenager Hairspray 1962.

Lo primero que sorprende de esta película es el reparto. Una decena de grandes actores y actrices prestan sus artes para redondear sin duda una gran historia llena de momentos divertidos y con bastante crítica a un momento de la historia de estados unidos. Y sobre todo evidentemente, un John Travolta espectacular en el papel de la madre de la protagonista que se mueve cómodo y muy creíble en uno de esos papeles que le recuerdan a todo el mundo lo buen actor que es (y lo bien que baila, por supuesto)

Pero vayamos a las enseñanzas que extraigo de esta película.

1. Creencias limitantes

“Si usted cree que puede o cree que no puede,
siempre tiene razón”

Nuestras creencias influyen directamente sobre nuestra conducta. Si uno cree que “en Andorra no se puede hacer nada”, lo más probable es que no haga nada: no buscará información, no se esforzará, no se capacitará y tampoco invertirá. Es bastante fácil predecir cuál será el futuro de este individuo: el más total y absoluto fracaso, en definitiva, un perdedor. Además obviamente de haber generado una profecía autocumplida “¿ves cómo en Andorra no se podía hacer nada?”

En la película, sobre todo nos encontramos con varias creencias limitantes. En primer lugar la de la protagonista, al ser una chica gorda todo a su alrededor le dice que no podrá salir en el programa “de los más guapos de la ciudad”. En segundo lugar la creencia racial y su aparente deseo de la no mezcolanza. Y en tercero, la creencia de los guapos “yo no puedo ayudar mucho, pertenezco al grupo de los guapos”

Las creencias limitantes diseñan un mapa mental del que nos es muy difícil salir. Nos programamos para darnos la razón y cometemos una y otra vez ese error. Imagínate, por un lado tú quieres alcanzar el éxito, pero por el otro lado tienes creencias como:

“La vida es dura”

“El dinero es la fuente de todos los males”

“Los ricos no tienen sentimientos”

“Es espiritual ser pobre”

“Yo no tengo suerte, no me darán el trabajo”

No es un misterio que existan tantas personas que se sienten frustradas, esforzándose tanto por avanzar en sus vidas, siguiendo las “reglas del juego” y se encuentran perdiendo el gran juego de la vida, porque, como marionetas, están siendo manipulados con los hilos de sus creencias limitantes.

Siempre he dicho lo siguiente:

“Para moverte al próximo nivel en tu vida, debes tener el coraje de desafiar las creencias limitantes que te mantienen donde estás”

Así, igual que Tracy se presenta al casting, y después al baile que le acerca a su sueño, ¿tú que vas a hacer para combatir tus creencias?

Identifica, Ponlas a prueba y celebra tu éxito.

2. Ante un mal día… canta

Esta es la enseñanza más divertida que me gusta sacar de esta película.

¿Te imaginas poder ir cantando por la calle como si de un musical se tratase? Una calle en la que todos lo colores son bonitos y están combinados, en la que todo el mundo se sabe la coreografía, la letra de tu canción e incluso te sonríe…

Los musicales tienen algo especial. Una de mis películas favoritas es cantando bajo la lluvia. Y sí, a mi me gusta cantar, y como no lo hago muy bien que se diga, pues suelo cantar bajo la lluvia (aunque sea de la ducha) que ayuda con la reverberación y las voces siempre suenan mejor. Pero bueno, no es momento de contar mis costumbres higiénicas.

A lo que vamos. Desde hace años tengo una fórmula para esos días malos que todos y todas por desgracia tenemos. Y es una fórmula sencilla. Cantar mentalmente alguna canción que te genere buenas vibraciones. Ponte a imaginar toda la escena (apenas durará dos minutos) y piensa en tus compañeros de trabajo saltando por encima de las mesas, poniendo caritas, a las personas de la calle dando volteretas… El resultado es sorprendente. De repente, el gran problema ya no lo es tanto y al relativizarlo, podemos ponernos a trabajar para superarlo.

Sólo una recomendación, vigila tu sonrisa o las personas pensarán que estás mal de la cabeza. (o que están en tu nube como en mi caso)

Hoy me siento feliz tras un formidable fin de semana. Lo he pasado muy bien. Asi, que este estado de ánimo se merece una canción…

feliz semana

22 septiembre 2008 at 10:15 am Deja un comentario

Snatch

Una de las personas que más fervientemente lee este blog, el gran cántabro, me pidió hace días que hablase sobre esta película un lunes y lo cierto es que a pesar de que la idea es hablar de cintas que estén en el cine en la actualidad, la verdad es que no me parece mala idea que de vez en cuando haga una reflexión sobre una de las aventuras que más me gustaron de los últimos años.

En mi actitud devoradora de cine, suele ocurrir que haya visto todas las películas que la cartelera ofrece (incluidas aquellas que no vería ni un domingo después de comer), así que termino entrando a cualquier sala para ver qué me ofrecen. En esa situación estaba cuando una sorprendente “Lock, Stock and Two Smoking Barrels” me descubrió a un novedoso director (Guy Ritchie) y a una manera original de contar historias. Comencé a buscar… pero no fue hasta dos años más tarde cuando llegó su momento.

En el año 2000 se estrenó en todo el mundo “Snatch, cerdos y diamantes” que seguía la esencia de su predecesora pero con varias diferencias notables. La primera es que tenía más dinero, la segunda es que tenía mucho más dinero y la tercera… que con tanto dinero, tanto talento y una buena historia, el resultado fue fantástico.

La trama era relativamente rocambolesca: Franky es un ladrón de diamantes que tiene que entregar una enorme pieza a su jefe Avi, pero en el camino es tentado por Boris para apostar en un combate ilegal de boxeo. En realidad, es una trampa para atracarle por lo que, cuando Avi se entera, contrata a Tony para encontrar a Franky y el diamante. Pronto se descubre el triste destino de Franky, y la caza y captura de la gema desaparecida lleva a todo el mundo a un juego de locos que corre el riesgo de descontrolarse, donde el engaño, el chantaje y el fraude se mezclan de forma sangrienta con perros, diamantes, boxeadores y gran variedad de armas en una caótica merienda de negros.

Dirigida con el estilo de Ritchie, es decir, ritmo trepidante y trucos visuales como el buen uso de la cámara lenta; la cinta cuenta con un acertado guión lleno de diálogos cínicos y repletos de humor negro, y situaciones delirantes (impagable el atraco a la casa de apuestas, o la escena de los atropellos, o la explicación de cómo deshacerse fácilmente de los fiambres empleando para ello una granja de cerdos).

En el reparto encontramos actores conocidos como Del Toro o Pitt, y colaboradores habituales de Ritchie como Jason Statham, Jason Flemyng o Vinnie Jones. Aunque todos están a buen nivel, destacan sobre todo Brad Pitt haciendo de gitano boxeador y Rade Sherbezjia haciendo de mafioso ruso.

Todo ello acompañado de buena música, con canciones de Oasis, The Specials o Madonna (inevitablemente, qué pena para el cine lo de Ritchie con la cantante).

En fin, pero pasemos a lo que realmente nos aporta esta historia en nuestras enseñanzas.

1. Las oportunidades ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman.

Estamos acostumbrados a que los expertos en management nos digan una y otra vez aquello de que debemos crear oportunidades. ¿Pero realmente está en nuestra mano crearlas de la nada? Yo creo realmente que nos aproximamos mejor a la realidad si hablamos de transformar el escenario en oportunidades. Una sencilla diferencia, pero que cambia completamente nuestra manera de plantearnos las cosas.

Y es que las cosas cambian cuando dejamos de pensar en qué podemos hacer para alcanzar X y comenzamos a meditar para qué nos pueden servir A, B y C en nuestro camino de alcanzar X.

Debemos observar realmente todo el escenario, comprender todos los movimientos y personajes de la partida y entonces podremos definir, cómo podemos trasformar esa situación en una gran oportunidad.

No dejes que que los árboles no te dejen ver el bosque.

2. No dejes las cosas al azar.

Cuantas veces nos movemos cual Harvey Dent tirando una moneda al aire y esperando que las cosas simplemente nos salgan como nosotros esperamos. Pero esa actitud tiene un problema, o más concretamente el 50% de problemas.

Si sabemos que nuestro engranaje es débil en algún punto (como el vicio por el juego de Benicio del Toro) no podemos esperar a que no se encuentre con nada que lo haga saltar y fallar. O eso llevará por tanto una destrucción o al menos una paralización de la maquinaria.

3. Debemos ser rápidos en nuestras decisiones, no imprudentes.

Ser rápidos no significa ser imprudentes. Aun teniendo localizada y analizada la situación y testeados y resguardados nuestros puntos débiles, podría pasar que algo no saliera como habíamos planeado. Pues bien, ya vimos el otro día que la falta de comunicación o de respuestas genera incertidumbre, la incertidumbre nos lleva al miedo… (si, ya sé que al final terminamos en el lado oscuro) Pero que sepamos esta realidad no significa que debamos precipitarnos en nuestras decisiones.

No des nada por sentado y reevalúa los posibles escenarios que te puedes encontrar. Cuanto más preparado estés, mayor rapidez de respuesta podrás emplear. La improvisación va de la mano de la imprudencia.

4. Reúne a los mejores

Nunca olvides que rodearse de un equipo brillante nos convertirá en líderes brillantes, ni la famosa sentencia del señor Nader “la función de un líder es generar más líderes y no más seguidores” que tanto repito en mis clases y conferencias.

En la película si algo podemos observar es que las compañías ineficaces suelen comenzar por un personal poco eficiente. Busca siempre que las personas sean las más capacitadas para sus puestos de trabajo, motiva e incentiva para que no se relajen y den siempre todo su potencial. Sin látigos, con sonrisas. Pero sobre todo, se exigente y ayuda a desarrollarse a aquellas personas que pueden lastrar el objetivo final. Si no lo haces, acabarás pagando la factura.

5. Controla que tu perro coma bien

…o sin duda será el comienzo de una historia asombrosa.

Podríamos hablar de muchísimos más detalles que esta película me inspira, pero en fin, que una vez más el post de los lunes se me ha ido de las manos. Espero que disfrutéis de la cinta, que veáis todo aquello que os cuento y que descubráis todo aquello que yo no vi.

Feliz semana.

14 septiembre 2008 at 10:01 pm Deja un comentario

Cine de verano

Como diría una preciosa niña rubia y teniendo en cuenta el tema que voy a abordar a partir de ahora todos los lunes…¡Ya están aquí!

He de reconocer que el verano ha sido fabuloso, visitado muchas ciudades y recopilando decenas de experiencias que poco a poco iré contando mediante este blog (salvo las muy privadas evidentemente) Me he reencontrado con algunas personas que hacía años que no sabía de ellas, he disfrutado de quienes están a mi lado cada día, le he descubierto un nuevo rincón de la península a uno de los mejores profesionales que conozco y sin duda, un estupendo amigo…

Realmente fabuloso. Gracias a todas las personas que se han cruzado conmigo y han aportado su granito de arena (algunas un pedrusco) en mi felicidad y buenas sensaciones, sin duda, espero haber podido colaborar a que seáis también un poco más felices.

Pero pasemos a nuestro cometido, hoy y por eso de entrar poco a poco en materia, voy a hacer un pequeño mix de algunas de las películas que he visto este verano y que creo que pueden enseñarnos algo más de lo que anuncian en la cartelera. Espero que las disfrutéis.

Hancock
Hancock es una película de superhéroes, protagonizada por Will Smith y dirigida por Peter Berg. La historia gira alrededor de John Hancock, un superhéroe con problemas de alcoholismo que con ayuda de un experto en relaciones públicas (Jason Bateman) intentará reconciliarse con la sociedad. Fue estrenada el 1 de julio de 2008.

De esta original película (por el personaje y por sus giros) me quedo sin duda con dos enseñanzas clave, en primer lugar la importancia de la marca personal.

Algunos profesionales de la marca personal como Andrés Pérez llevan trabajando años en la correcta utilización del concepto marca y de su aplicación. Otras personas como Neus Arqués, establecen políticas de marketing a la persona, perfectamente ejemplificado en su libro “y tú ¿qué marca eres?”. Creo que desde el punto de vista más purista de la marca personal o incluso de autores como William Bridges, David Mc Nally, Karl D. Speak o Peter Montoya (incluyendo al marketiniano y fabuloso Tom Peters) la película se quedaría bastante coja en la explicación en sí, pues sólo habla de necesidades, de perfil público y de proyecciones.

Si bien mi opinión es que la marca debe conllevar el cambio real en nuestro comportamiento y no sólo en nuestras formas, en la película tratan muy genéricamente la realidad de que según cómo actuemos las personas nos tratarán de un modo u otro. Es importante reconocer que esa visión es cierta y que todas las personas debemos trabajar por mejorar nuestros comportamientos públicos, nuestra educación (tan escasa en ocasiones) y sobre todo, localizar las necesidades de aquellos a quienes vamos dirigidos.

Aunque si trabajásemos la marca personal correctamente todo comenzaría incluso por saber si estamos bien definidos en hacia quienes vamos dirigidos, en nuestras vidas cotidianas todos tenemos un público objetivo o target. Ya sean nuestros clientes, nuestros trabajadores, nuestra familia… sería importante comprender sus necesidades para poder ofrecer un mejor servicio y que nuestra imagen (que no marca) salga potenciada.

La segunda enseñanza de esta película reside en los secretos y el poder destructivo que ellos acarrean. Siempre se ha dicho aquello de que todo el mundo debe tener secretos. Yo no estoy del todo de acuerdo.

La mayoría de esas frases, sentencias o refranes populares se establecieron en una época histórica en la cual el engaño, la picaresca y la mentira eran fundamentales para la propia supervivencia. Creo que ya todos y todas hemos superado esa fase. En las relaciones de pareja, como es el caso de esta película, existen verdades a medias, ocultación de información e incluso mentiras consumadas. Cánceres sin duda de una buena vida en pareja. No quiero extenderme en esto pues en sí podría hacer un post más adelante con este punto (que lo haré), pero sí quería dejar referencia de esta realidad: Como dijo uno de esos sabios que abundaban en otras épocas, “Sólo en un mundo de hombres sinceros es posible el trabajo en equipo”.

Pues imagina si eso es referido al trabajo, cómo será para una relación de pareja. Las mentiras sólo acarrean más mentiras, sé sincero y sincera, aunque guardes algún secreto…

WALL-E
WALL·E es una película animada de ciencia ficción producida por la compañía Pixar y lanzada por Walt Disney Pictures.
WALL-E narra la historia de un robot, el único superviviente de una fuerza de limpieza de la tierra que, setecientos años después de haber sido abandonado por los humanos, recibe la visita inesperada de otro robot explorador, que busca vida en el olvidado planeta. Fue dirigido por Andrew Stanton, cuyo anterior trabajo, Buscando a Nemo, ganó el premio Oscar a la mejor película de animación. Los personajes principales de WALL·E no tienen voces humanas y se comunican con sonidos -diseñados por Ben Burtt- que se asemejan a voces.

Amo la animación. Creo que tiene aun algo de magia el poder dar vida a unos trazos, veo toda la producción de animación que se realiza comercialmente y muchas que nunca verán la luz, pero esta película de los casi siempre exquisitos Pixar ha conseguido darme una buena lección.

La primera sorpresa me la llevé cuando habían transcurrido casi tres cuartos de hora de película y aun no se había dicho conversación alguna, el interés y la comprensión de todo lo que allí pasaba. Ahora recuerdo que cuando hace unos meses estrenaron una cinta sobre un monasterio y le explicabas a la gente que no se decía nada, casi todo el mundo la rechazaba y en cambio, el efecto que recuperaba wall-e era similar y muy, muy potente. Muchos padres comentaban que no se podían creer que sus criaturas estuvieran tan calmadas cuando aparentemente no pasaba nada.

Y digo aparentemente, porque… ¿no pasaba nada? Yo no lo creo. Wall-e es una película que cuando consiga su merecido oscar pasará a ser una de las más grandes producciones de animación. Y no por el mensaje de concienciación de consumo o por la fabulosa historia de amor/acción que nos relata. Lo hará porque el poder de síntesis, la capacidad emotiva que han conseguido y la fuerza interior que desatan en uno cuando estás recreando la cinta son dignas de las grandes películas del cine de todas las épocas. Como un buen amigo dice “si no fuese de animación pasaría a la historia”. Yo me permito corregirle, si han conseguido esto con una película de animación, seguramente pasen a la historia.

No quiero contar más para que la gente disfrute de sus 98 minutos. Pero no habéis encontrado a nadie que este verano no dejaba de decir “Wall-e…….eva, wall-e…..eva”. La potencia de las cosas simples es grandiosa.

El caballero oscuro
Bueno, en fin, quienes leen este blog saben que soy un auténtico fan de los cómics del detective enmascarado. Batman, pese a lo que muchos creen, es uno de los mejores personajes creados por la factoría DC. Pues es en realidad un reflejo de cada uno de nosotros, para lo bueno y para lo malo. Es tenaz y valiente, pero también vengativo y en ocasiones, extremadamente agresivo. Como el ser humano. Peor no haré apología de batman, no en este post.

Si bien es cierto que las adaptaciones cinematográficas de las aventuras del hombre murciélago siempre han contenido fallos fundamentales (¿en qué estaba pensando Burton cuando mató al Joker?), la degradación progresiva de sus cintas me había hecho perder toda esperanza… hasta batman begins donde recuperaban, con alguna licencia creativa y con algún sacrificio imperdonable (¡¡Gotham no es Nueva york!!) la auténtica esencia del héroe.

Las noticias previas, incluso la muerte del nuevo intérprete del villano maquillado, construyeron una apetencia generalizada en el público que en su gran mayoría ha sido recompensada. Comentarios positivos de la cinta del estilo “es que es más realista” o “el joker es malo porque sí” a la salida del cine te demuestran dos cosas, el daño que hizo la primera saga al personaje y la esperanza de haber encontrado el camino correcto. Pero pasemos a las enseñanzas.

Evidentemente mucho se puede ver en esta cinta, pero quiero quedarme sólo con dos detalles que me llamaron especialmente la atención.

Por un lado, la reflexión que subyace en la escena de los dos barcos. “Es difícil tomar decisiones, pero mucho más ejecutarlas”.
A menudo nos encontramos con el escenario de tener que tomar una decisión que nos es poco favorable o que coloca en una mala situación a alguno de nuestros compañeros. Tras una larga meditación y no dudo que un gran esfuerzo, se toma una decisión, pero cuando encargamos que la ejecuten, el responsable no lo ve claro o le resulta imposible y respondemos con un “para mí tampoco es fácil tomar esta decisión”. Sólo una respuesta, prueba a ejecutarla.

La empatía, el estrés, el nerviosismo que estas decisiones provocan están perfectamente mostradas en una escena de apenas 10 minutos. Fabuloso montaje y espectacular desenlace.

El segundo detalle con el que me gustaría quedarme para la reflexión es la necesidad de las personas en creer en el bien.

El Gotham que pintan en esta película no tiene las grandes estructuras de fabuloso universo burtoniano, ni es tan oscura como a los comiqueros nos gustaría, pero resuelven bien este aspecto centrando esa oscuridad y esa ciudad decrépita en la corrupción y el trasfondo político social que la gran ciudad sufre. Una ciudad en la que los mafiosos andan tranquilos, donde prácticamente todo el mundo está corrupto, donde nadie es de fiar y la gente que quiere hacer el bien (o al menos lo correcto) sólo encuentra trabas y enemigos. Ese es el oscurantismo de esta ciudad, algo desgraciadamente demasiado real.

Pues bien, en esa situación, un nuevo fiscal, Harvey Dent, cree en hacer las cosas bien, en rodearse de un selecto grupo de personas de confianza y sentar en el banquillo a aquellos que destrozar la ciudad por dentro. Como bien le llaman en la película el caballero blanco es el “heroe brillante y noble que Gotham necesita”.

Porque aunque todos deseemos que un batman nos salve de los miserables, de las mafias y que limpie nuestras calles, en el fondo, también un hombre con tanto poder nos da miedo. Por eso le preferimos a él. Alguien del que conocemos su nomre, su cara, sus intenciones. Como decía más arriba, un hombre aparentemente sincero y sin secretos.

Nunca alguien cargado de secretos puede competir con alguien transparente.

Para terminar, una reflexión personal sobre la cinta. Mucho se ha hablado sobre la posibilidad del oscar póstumo a Heath Ledger y quiero dejar aquí mi opinión. No sé si será necesario, no sé ni si quiera si será prudente hacerlo, pero lo que sí sé, es que la película es de principio a fin del Joker. El personaje está perfectamente captado, imitando sin duda algunas de las expresiones del joker real. Dejando a la altura del betún al pomposo y bufón personaje de al Joker de Jack Nicholson. Si Nicholson se inspiró en su día en el Joker de César Romero, aquel criminal que hacía soltar alguna carcajada, Ledger ha roto con todo ese arquetipo. Y es que el Joker de Ledger da auténtico miedo. Pero no sólo a los personajes que aparecen en pantalla, sino al propio espectador que tiembla al intentar adivinar que pasa por su enfermiza mente.

Os invito a que conozcáis al auténtico Batman, al auténtico Joker…pero esos aun no están en la pantalla. Si queréis comenzar a descubrir el cómic, os recomiendo “Silencio”, “El largo Halloween” o “La broma asesina”. Seguro que no os decepcionará.

PD. Acabo de leer el post de hoy y parece que vuelvo a mis andadas en cuanto la extensión… prometo corregirme jejeje.

1 septiembre 2008 at 8:35 am Deja un comentario

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