Posts filed under ‘Enseñanzas del día a día’

Why so serious?

Las jornadas de trabajo del pasado viernes y sábado para la policía de una importante ciudad levantina fueron todo un éxito. Pero mira que me arriesgué con el tema elegido… Algunas de las personas que me rodean creían que de allí me iría al calabozo directamente. Pero al parecer, la policía tiene mucho sentido del humor (y menos mal!)

El tema que habían escogido para la charla era la gestión de emociones con aquellas personas que eran arrestadas y para sus familiares y lo cierto es que a un par de días de la charla, decidieron cambiarme el tema por una parte final que hablase de estrategia, de situarse en otro plano, de intentar optimizar la lógica y el raciocinio a la hora de identificar delitos y delincuentes… Y a mi se me ocurrió la genial idea de preparar la presentación con el siguiente material:

– Un par de episodios de “Se ha escrito un crimen”
– El cómic de Batman “Silencio”
– Extractos de la pantera rosa.

La primera parte evidentemente fue fabulosa, explicándoles cómo deben proceder a entablar un discurso empático, uno emotivo, como deben dar feedback para que las personas se sintiesen comprendidas… pero al día siguiente llegó la prueba de fuego y apenas había comenzado la jornada con un “¿de quién podemos aprender a ser mejores policías?” cuando la cara en proporciones asombrosas de Ángela Lansbury ocupó la pantalla y una carcajada inundó la sala. Yo, me puse muy serio y contesté ¿acaso no resuelve todo? veamos porqué… Y comencé a hablarles de las deducciones, del poder de la observación…etc.

Aunque tengo un amigo que sostiene que la serie no iba de crímenes sueltos y de una escritora que ayudaba a la policía, si no de la serie predecesora de Dexter (el asesino policía). Él dice, y a mi me encanta esta teoría, que ella era la auténtica asesina de todos los crímenes y que lo que conseguía siempre era crear la duda razonable para que detuvieran a falsos culpables. El crimen perfecto. Sencillamente una idea fabulosa que cuando también se la comenté a mis amigos los policías y tras unas carcajadas, se quedaron pensando… (¿o era por la hora del descanso?)

Cuando volvieron, sus caras ya volvían sonrientes pensando “a ver qué se le ocurre ahora” y encontraron encima de sus mesas el cómic de Batman, a lo que uno de los compañeros comentó “¿También vamos a aprender de batman?”. No pude dejar de sonreír puesto que sabía que ya estaban en perfecta sintonía conmigo y con el curso y que todo lo que les contase iba a ser atendido y filtrado correctamente.

En ese cómic del caballero oscuro, hace reflexionar con una sencilla pregunta ¿Quién se beneficia? Así de sencillo. A partir de ahí, una selección de historias, tramas, locuras del joker… Y mientras mis oyentes pasando las páginas del cómic intentando averiguar quién está detrás de todo. Un ejercicio real de lógica y de investigación. Tenían 20 minutos para descubrir al asesino y poner en la página que lo creían. El nivel está bastante alto he de confesar, aunque ninguno lo hizo antes de que el protagonista hubiese analizado al menos a cuatro sospechosos, es decir…bajos de intuición.

La jornada terminó con unas maravillosas enseñanzas de la pantera rosa.

En fin, una jornada que fue muy amena y efectiva y en la cual conseguí sacarles una sonrisa a los miembros de un cuerpo que desgraciadamente siempre les vemos con otro rostro. Así que ¿Por qué tanta seriedad? ¿Acaso alguien divertido (que no bufón) no puede ser respetable? Entiendo que deben darse las condiciones, pero creo que la enseñanza es clara. En primer lugar, descubre a las personas que te rodean otros mundos que nunca se hubiesen detenido a cuestionar y en segundo, abren más puertas las sonrisas que las llaves.

6 octubre 2008 at 10:01 pm 6 comentarios

Enfrentándome al espejo

Muchas veces he hablado del poder del feedback. De su importancia, de su grandeza, de su potencia y de su necesidad. He explicado cómo se debe dar correctamente el feedback (puedes usar el buscador del blog para verlo) y de cómo, hay que recibirlo.

La semana pasada, preparando la introducción pedí un feedback colectivo que muchas personas cercanas y no, decidieron amablemente a darme y el resultado fue como siempre, esclarecedor (con algún punto de sorpresa, como todo buen feedback conlleva)

Pero el pasado viernes por la noche mientras un nuevo curso de los cuadros jóvenes se terminaba en la jaime vera, decidimos tras la cena y en un ambiente relajado y tranquilo, comenzar una ronda de feedback en la que yo por primera vez daría el mio a los compañeros y compañeras y en un ejercicio en el que yo también me sometería a la opinión de todos y todas.

Para aquellas personas que no conozcan la metodología del curso de los cuadros jóvenes, añadiré que se trata de un curso en el que durante todo un mes, un grupo de personas menores de 30 años, tienen el privilegio de compartir experiencias y formación con profesionales de la política, la comunicación y las habilidades directivas. Además de entablar relación con varios ministros, directores generales, jefes de gabinete… Sin duda un excelente curso y una oportunidad única para ayudar a que nuestros líderes del mañana tengan una inmejorable formación.

Teniendo en cuenta esta situación y tras un mes unidos, decidieron realizarse un feedback.

Gracias a Guadalupe, Fran, Álvaro, Carlos, Beatriz, Juan, Inma, Nieves, Natalia, Jorge, Alejandro y Aida como representantes del espíritu de este último curso y por ofrecerme vuestra sinceridad y feedback. Creedme que haré acopio de intenciones e intentaré separar un poco más el profesional de la persona y que dejaré entrar más en mis emociones o pensamientos. Sólo os pido una cosa, si queréis saber algo… ¡preguntad!

Y con ese sentimiento encadeno la entrada de hoy para hablar de otro valor fundamental del feedback. La capacidad de exponerse y el poder de la pregunta.

La capacidad de exponerse es básica en un buen líder o en alguien que quiere acercarse a los suyos. Debemos mostrarnos cercanos, dispuestos y preparados a colaborar y a rendir un esfuerzo por mostrar aquello que nos sea reclamado o preguntado. El poder de la pregunta reside no sólo en aquel que se atreve a realizarla sino en la valentía de aquella persona que se expone a responderla.

No es más sabio quien más habla sino quien más responde.

pd. La sesión de feedback terminó a las cinco de la madrugada y os puedo asegurar que ninguna de las personas que allí estaban (aunque se les cerrasen los ojillos) querían irse a la cama. Gracias por todo.

29 septiembre 2008 at 10:01 pm 12 comentarios

Una historia de la mili

Esta historia lleva acompañándome en mi vida desde los 18 años y es increíble el poder de recuerdo que gracias a una conversación simple tenemos. ¿Cuántos archivos tendremos realmente en la cabeza sin utilizar?

Pero bueno, vamos al tema de hoy. Déjame que te cuente primero la anécdota. Algunas personas recordarán que en España teníamos servicio militar obligatorio hace años y que todos los jóvenes varones cuando llegaban a su mayoría de edad sufrían un tremendo parón en sus vidas por prestar un servicio a su país. Para mí una enorme pérdida de tiempo, así que yo, como muchos pudimos saltarnos la “mili” gracias a las prórrogas por estudios (y a que los dos últimos años y ya sin prórrogas, al estado se le olvidó llamarme a filas, pero eso es otra historia) Como decía, los jóvenes intentaban librarse por lo que fuera, por alergias, por pies planos, por estar gordo… Y tras una prueba médica, si alegabas algo similar, te hacían pasar un reconocimiento mucho más exhaustivo en la que un tribunal médico te decía finalmente si eras apto o no.

Situados en el escenario propicio, esta es la historia de Luis Menor, un buen amigo de la infancia que había desarrollado un plan perfecto para librarse de la mili, o como muy bien el explicaba, lo mejor es aparentar una dolencia difícil de comprobar por sus aparatos y así lo hizo, alegó sordera.

Durante semanas se estuvo preparando y el resto de amigos ya estábamos cansados de sus típicos “¿qué has dicho?” o que fuésemos por una calle y al decir algo se hiciera completamente el loco. Nos cabreaba mucho, pero el día que se fue a las pruebas médicas, en el fondo, todos deseábamos que Luis lograse el no apto y mientras estábamos estudiando y otros trabajando, nos llamábamos (aun los móviles sólo iban en maleta) a nuestras casas o a los fijos del trabajo. Sin poder ir al baño no fuese a pasar que nos perdiéramos la llamada…

Mientras tanto Luis entró en la consulta del dcotor militar:

– Buenos días, usted es Luis Menor, ¿verdad?

– ¿Qué? – contestó Luis

Lo cierto es que siempre que recuerdo esta historia pienso en la valentía de Luis y la sangre fría en ese momento (Hay que decir que si te pillaban mintiendo, ibas directo al servicio militar, entrando desde el calabozo y creándote muchos superiores enemigos).

– Parece ser que tienes problemas de audición – siguió el médico

– Es que no le oigo bien de este lado – dijo Luis mientras giraba la cabeza

El doctor comenzó con sus habituales pruebas, sacó sus aparatos y tras no encontrar nada, dijo en voz alta y mirando a nuestro amigo a los ojos:

– Siento decirte que creo que tienes un daño interno irreparable, ya que no hay nada externo que imposibilite la escucha.

– No, si yo quitando por el pequeño zumbido de las mañanas, lo demás lo llevo bien – contestó Luis sin inmutarse y con un aplomo impresionante.

El doctor negó con la cabeza y se dirigió a la mesa pensando “pobre chaval, tan joven y con este problema…” Sacó su pequeña hoja de notas e indicó a Luis muy despacio y en voz alta que se iba a dirigir al despacho de al lado a por “la blanca” (nombre con el que se conocía a la famosa carta que te daba “la libertad”)

Cuando el doctor cerró la puerta, la sonrisa de Luis no le entraba en la cara. Sabía que todo el trabajo había merecido la pena y que su ingenio había conseguido librarle de tan farragosa obligación. Ya imaginaba cómo nos llamaría y cómo nos contaría entre risas y cañas la divertida experiencia, podía incluso ver nuestras caras y por supuesto, las de aquellos que sí iban a incorporarse al ejercito próximamente…

De repente el doctor abrió de nuevo la puerta y Luis, que estaba sentado de espaldas a ella giró su cabeza para comprobar quien era… Un gesto instintivo, un acto involuntario que le costó dos meses de mili y una fabulosa anécdota.

En ocasiones no es sólo importante definir y visualizar el objetivo, si no trabajarlo hasta su consecución plena. Nunca dejes algo a medias si crees en el resultado. Ninguna bola de nieve sube una ladera.

22 septiembre 2008 at 10:01 pm Deja un comentario

Prejuicios técnicos

Sé que no me debería pasar a estas alturas, pero en ocasiones reconozco que aun me sucede. La pasada semana tuve el privilegio de visitar las instalaciones de la fundación IBIT para realizar un curso “cata” de coaching y herramientas potenciadoras. Todas ellas vinculadas con la gestión emocional y el uso de los sentimientos. Un curso fantástico que aunque muy largo, resultó ser especialmente atractivo.

La verdad es que no me había dado cuenta del porqué me sorprendió tanto el resultado y tras meditarlo el fin de semana, he llegado a una terrible conclusión. Estaba lleno de prejuicios al visitar a mis clientes, y aunque cierto que no eran graves, los que nos dedicamos a esto sabemos que a una sesión se debe asistir “sin juicio ni pasado”. Así que desde aquí me tiro de las orejas y dejo constancia del hecho.

Sin embargo, y quizá gracias a ello, la sesión me gustó tanto.

Días antes, el responsable de mi contratación me había pasado el perfil de los asistentes y en su especificación habitual (nombre, edad y cargo) me había añadido: perfiles muy técnicos. Tras ver esto comencé a observar el producto que la fundación gestiona y todo reflejaba ahondaba más en dicho perfil… y me dejé llevar.

Al realizar la presentación me preocupé de comenzar con un apartado bastante técnico, para que los asistentes encontrasen resultados rápidamente, con herramientas muy eficaces y resolutivas y con un uso del lenguaje muy cercano y esquematizado. Todo resumido por puntos clave, ideas generales y una serie de ideas a tener en cuenta.

El día tendría un final de mañana con una dinámica de grupo que les abriese los ojos y les demostrase que se puede enseñar y aprender de una manera distinta, más cercana y humana.

Tras la comida comenzaría una tormenta de herramientas y dinámicas (para superar el sopor) y para que descubran lo que realmente pasa, que dejasen a un lado la palabrería técnica y la burocracia habitual y vivenciaran la emotividad de sus compañeros… y sucedió algo maravilloso.

Como comprenderéis no puedo relatar qué paso, pero sí lo que aprendí de ello:

Por muy preparados que nos creamos, en ocasiones generamos un prejuicio hacia algo o alguien que nos impulsa a realizar nuestras tareas o incluso nuestro comportamiento de una manera u otra. En ocasiones todo sale bien y descubrimos que el potencial humano es increíble y que nos puede sorprender con una adaptación como pocas veces he visto, realizando con tesón labores a las que no están acostumbrados y esforzándose por creer que el resultado será el óptimo.

Y aunque si bien es cierto que eso fue lo que sucedió el otro día y por lo que estoy encantado de dicha situación, mis prejuicios al realizar la presentación también podrían haber hecho que los oyentes no se engancharan y por lo tanto, que el día no se hubiese clasificado como un día de éxito.

Y entonces me asaltó esta pregunta: ¿Dónde termina la preparación y comienza el prejuicio?

No sabría responder con exactitud y por lo tanto, lo pongo a vuestro juicio, pero para mí, debemos filtrar nuestro conocimiento y hacernos una pregunta sencilla ¿tengo datos o pruebas tangibles de esa idea o conclusión? Si no puedo contestar afirmativamente, me estoy moviendo en el campo de las creencias y por tanto, dando pie a posibles prejuicios.

Es decir, la gente opinaba que la tierra era plana, ¿pero alguien había llegado y asomado al final? Entonces era una creencia, pero decenas murieron por decir lo contrario. Era una certeza entonces. ¿En cuántas certezas sostienes tu vida?

Mi enseñanza queda para mi y como mi intención es evitaros con esto un tropiezo y compartir una enseñanza, os la cuento en voz alta:

“Muévete sólo en terrenos tangibles. Los prejuicios son tan inestables, como engañosas tus creencias”

15 septiembre 2008 at 10:01 pm Deja un comentario

El día chicle

¿Te has dado cuenta de la cantidad de tiempo que pierdes? Es increíble que a veces, cuando realmente efectúas una fórmula efectiva de organización, tu día se estira como si fuese chicle y te da tiempo a hacer muchas más cosas de las que creías que realmente podías hacer inicialmente.

El pasado martes tuve uno de esos días chicle. El objetivo, tener dos sesiones de coaching, ver a siete personas, comer con otra, organizar una cita entre dos de ellas para resolver temas laborales, cenar con mis amigos Joaquín y Javier en su casa. Aparentemente imposible.

Lo cierto es que al principio al llegar a la cama y tras haber realizado todo lo anterior creí que había sido suerte, pero recordando el fabuloso libro de Rovira y Trias de bes, ahora ya puedo decir que todo fue fruto de mi forma de trabajar.

Las citas de trabajo son lo más importante con lo cual, ambas fueron por la mañana, primera reunión a las 9:00, segunda a las 11:00. El coaching estaba realizado y era la hora del aperitivo, así que llamé a una de las personas a las que tenía que ver, mientras confirmaba con la segunda la comida. La persona con quien me tomé algo, era quien quería resolver temas laborales con quien yo comería. Mi intención, cuando me dejase en el restaurante, se conocerían y así todo sería más fácil después.

Sin embargo, en ocasiones las sorpresas son agradables y finalmente terminamos comiendo los tres juntos, hablando del coachig, de nosotros y por supuesto, de los temas que ellas querían tratar. Un buen comienzo de día. Antes de que llegaran los postres, dos personas me confirmaron que ya estaban en Sevilla y que se dirigían al restaurante en el que me encontraba. Tras pedir permiso y viendo que a todo el mundo le parecía bien, terminamos tomando café y generando networking entre ellos.

Unas risas, unos besos y una de las personas me lleva al nervión plaza, donde había quedado una hora después con otras dos personas para vernos. llegamos con tres cuartos de hora y eso me facilita reunirme en privado con mi acompañante y otra persona. Finalmente y cuando aparece mi cita posterior. Un agradable encuentro, una charla conjunta, más networking entre ellos y los primeros nos abandonan. Mientras ellos se despiden, me comunico para confirmar la cena y para quedar tras ella con otro amigo que me acercaría al terminar la reunión que iba a comenzar desde el centro comercial hasta el lugar de la cena.

Y así fue transcurriendo el día cuando me quise dar cuenta estaba frente a una fabulosa cena hecha por Javier y una estupenda compañía.

¡¡Incluso quedaba tiempo para después de ella quedar con alguien más!! (que no pudo ser pues mi estado de felicidad era pleno y preferí disfrutar de ese momento)

Todo el mundo tuvo una agradable sensación y así me lo hicieron saber en mensajes posteriores, me sentí bien de poder haber visto a todas las personas con las que había quedado, haber podido realizar mi trabajo y enriquecido mi vida personal. Y aunque no negaré que evidentemente el cansancio era sublime, quienes me conoces saben que debí caerme en la marmita de red bull cuando era pequeño, así que lo hice con agrado y siempre con una gran sonrisa en la cara.

El truco para convertir tu día en un día de chicle: Organización.

Realiza lo urgente e importante al comenzar el día.
Utiliza la tecnología y realiza una agenda flexible.
No cierres horas estancas.
Intenta compartir momentos, realizar citas multiples (siempre que se pueda)
Comparte escenario. (utiliza una cafetería o restaurante como lugar fijo mientras que otras personas rotan)
Y sobre todo, hazlo todo porque te apetezca, no por obligación.

Pero como la verdad es que no soy perfecto y mi cabeza a veces me juega malas pasadas, el siguiente día fue un poco caótico, el problema: No llevaba el cargador del móvil, en las tiendas no encontraba sustituto (bendito iphone yankee) y me quedé sin batería.

Pero bueno, sin duda falta de previsión, que solucionaré otro día.

8 septiembre 2008 at 10:01 pm Deja un comentario

Tres momentos

Termina una estupenda semana laboral en la que he podido visitar lugares maravillosos como Sevilla, Cádiz y mi siempre valorada Fundación Jaime Vera, con sus estupendos cuadros jóvenes. Hoy es viernes y quiero compartir algo que me gustaría que conociérais.

El pasado lunes, una de las personas que con más ganas leen este blog, Chelo Peguerolés, me escribió un mail en el que tras varios comentarios sobre el blog y sobre la nueva organización, me comentó por encima sus vacaciones y lo hizo de una manera muy simple, cogió la idea de mi post del 18 de Agosto y escribió sus tres mejores momentos de las vacaciones.

Pero ahora hagamos un pequeño esfuerzo más y escribamos no sólo esos tres buenos momentos, si no un compromiso. Elige uno de ellos, y comprométete a cumplirlo de nuevo en una fecha próxima. Si lo vamos consiguiendo ¿no sería fantástico revivir una y otra vez, los buenos momentos que cada mes vayamos generando?

Por ejemplo, desde el pasado 18 de Agosto hasta ahora, mis tres momentos preferidos han sido:

– Mi estupendo viaje a Zaragoza con Alex, Ele y Diana.
– El recibir los mails de muchos de vosotros cuando comencé a escribir de nuevo.
– Recibir la llamada del buen ritmo de venta de los tacones de oz.

Espero poder seguir recibiendo los mails y que los tacones de sigan vendiendo, así que me comprometeré con la primera de ellas.

“Me comprometo que a lo largo de este mes, realizaré un viaje no planificado con alguien que me apetezca a un lugar desconocido al menos por uno de nosotros”

¿Funcionará? Feliz fin de semana

5 septiembre 2008 at 8:00 am Deja un comentario

El plan inesperado

El planteamiento de este verano era sin duda peculiar. Lo tenía todo planeado, sabía lo que iba a hacer, cuándo lo iba a hacer y con quién lo iba a hacer. Pues bien, si ese hubiese sido un objetivo, el resultado final es obvio: Habría fracasado.

El planificar las cosas sin duda te da garantías, te resguarda de las incertidumbres, te elimina posibles temores y seguramente destierra la mayoría de los miedos, o así debería ser. Pero ¿Eso te garantiza que disfrutes más o mejor?

Nadie puede evitar que la cena en el restaurante en el que llevabas meses en lista de espera te siente mal, nadie puede eliminar los atascos producidos en por un accidente de tráfico y que te obligan a perder un vuelo, nadie te garantiza que el viaje que tienes pagado desde hace semanas cumpla tus espectativas. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en dejar todo atado con mucho tiempo? ¿porqué parece que si no tenemos TODO controlado algo estamos haciendo mal?

Evidentemente, hay que ser previsor, adelantarse a los acontecimientos, prepararse para lo peor que te pueda pasar y prevenirlo y todo eso que les explicamos un día sí y otro también a quienes asisten a los cursos de liderazgo, pero ¿alguna vez has dejado llevarte por la incertidumbre?

Creo en las personas plenamente preparadas y para ello creo en la experimentación de las emociones y sensaciones. Y una de las experiencias a las que menos acostumbrados estamos es a la incertidumbre. Quizá por que primero nuestros padres, después nuestros profesores, en algunos casos nuestras parejas y seguramente nuestros jefes, nos van dirigiendo día a día “por nuestro bien” y resguardándonos de los imprevistos, el individuo no está preparado para gestionar correctamente el ¿y ahora qué?

Como ya he dicho alguna vez, conviene recordad la cadena que comienza con la falta de información.

La falta de comunicación o de información, genera incertidumbre. Esa incertidumbre la rellenamos con nuestros propios miedos. Al estar en un escenario de miedos, comenzamos a desconfiar y esa desconfianza la transformamos en falta de comunicación para comenzar de nuevo el ciclo.

Todos los gurús nos enseñan técnicas para no tener incertidumbre y todos se basan en la preparación previa, en tenerlo todo previsto, en planificar los escenarios, y por supuesto tienen razón pero me surge una pequeña duda. ¿No sería mejor, aprender a gestionar la incertidumbre en si misma? o incluso ¿Podemos disfrutar de la incertidumbre?

Este verano finalmente no he hecho prácticamente nada de lo que tenía pensado, pero hubo un día que sin lugar a dudas se llevo la palma. Mi viaje relámpago a la Expo de zaragoza. Tras desplazarme a Valencia por un trabajo urgente (sí, ya sé que dije que descansaría todo el mes) y preparándome para la invitación de unos buenos amigos a las fiestas de moros y cristianos en Paterna, una llamada me trastocó todo. Debía dirigirme a Zaragoza, concretamente a la Expo a realizar algunas cosas no importantes en este momento. Lo importante fue que acompañado de unos buenos amigos, hicimos el viaje, llegamos a la magnífica exposición, y mientras nos llovía todo lo que le puede llover a alguien en dos horas, disfrutamos de una agradable cena, muchas risas y un increíble chocolate belga casi a la hora de las brujas.

Fue todo muy divertido y bastante enriquecedor, pero ahí no terminó el plan inesperado. A la vuelta y mientras a mí me esperaban unas horas más tarde en las mencionadas fiestas, decidimos aprovechar para parar en Teruel (que sí existe) y descubrí un rincón de España, que si bien fue de manera rápida, me ofreció varias anécdotas, bastante información cultural y un exquisito debate sobre si los amantes se tiraron o no del puente.

No sabíamos dónde íbamos, no sabíamos qué nos encontraríamos y esa sensación fue genial.

Es cierto que en el día a día, y sobre todo si hablamos de lo profesional, la incertidumbre no es buena compañera de viaje, pero ¿no deberíamos preocuparnos más por convertirnos en personas con recursos y no tanto en adaptar los escenarios a nuestra personalidad o apetencias? Sinceramente, creo que todos y todas saldríamos ganando y seríamos más eficaces, resolutivos y felices.

1 septiembre 2008 at 10:01 pm Deja un comentario

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La grandeza de las cosas simples

Bienvenido y bienvenida a la grandeza de las cosas simples. Una línea de pensamiento basada en el discurso ilusionante, en la utilización de la creatividad y la diversión como método de desarrollo. Utilizando las poderosas herramientas del marketing personal aplicadas al liderazgo social apostaremos por líderes y personas empáticas, frescas, valientes, originales, optimistas y resolutivas capaces de enfrentarse a las normas establecidas, desarrollar sus capacidades y optimizar las de sus equipos.

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